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¿Tiene algo que ver la cumbre de la Otan con la Argentina?

Rosendo Fraga
Nota publicada en infobae.com.
El autor es director del Centro de Estudios Unión para la 
Nueva Mayoría.

La Otan realizó su Cumbre de Jefes de Gobierno el 3 y 4 de diciembre, a 70 años de su creación y a 30 de la caída del Muro de Berlín.
Trascendió en el mundo más por las sonrisas irónicas del Presidente de Francia, los primeros ministros de Canadá, el Reino Unido y Holanda respecto a Trump, que por lo tratado en esta reunión, que es el máximo encuentro sobre defensa y seguridad de occidente.
La constitución de la alianza militar más grande del mundo tuvo lugar en Washington el 4 de abril de 1949. El artículo 5 del tratado firmado entonces estableció el compromiso de “defensa mutua” de sus integrantes.
Se postergó esta  cumbre -iba a ser el 4 de abril- y la conmemoración para comienzos de diciembre, porque entonces las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos presagiaban un encuentro en el cual iban a profundizarse las divergencias. Pero la situación no fue muy diferente ahora.
La Otan se creó frente a la amenaza que significaba entonces la Urss, sobre todo para los países europeos. Tener a EE.UU. dentro de Europa, contener la amenaza soviética y controlar Alemania eran los objetivos centrales.
Pero 40 años después -en noviembre de 1989- tuvo lugar la caída del Muro de Berlín y la consecuente disolución de la Urss. Esto produjo una crisis existencial en la Otan, al desaparecer su enemigo principal y su razón de ser. En las tres décadas siguientes buscó adecuarse, mediante una reorganización.
En 1971, había 64 cuarteles y ahora sólo 7. Entonces los empleados eran 24.000 y hoy sólo 7.000. Las tropas norteamericanas desplegadas en Europa se fueron reduciendo, sobre todo a partir de que, en 2001, la amenaza del terrorismo islámico pasó a ser prioritaria para EE.UU.
Pero la ocupación de Crimea por Rusia en 2014 recreó una amenaza sobre su flanco oriental. A ello se agrega que en la segunda década del siglo XXI China pasó a ser la mayor amenaza para el predominio estratégico global de los EE.UU., con una importancia mayor que Rusia.
La crisis que tuvo lugar en esta cumbre fue detonada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien dijo públicamente que esta alianza militar estaba afectada de “muerte cerebral”. Lo hizo motivado por la incursión de Turquía (es miembro de la Otan) en Siria para someter a los kurdos, que viven en su frontera con dicho país y cuyas milicias jugaron un rol decisivo para la derrota del EI, con apoyo y entrenamiento de los EE.UU.
Trump decidió permitir que los turcos avanzaran contra un enemigo que piensan puede afectar su unidad nacional. Pero Francia mantuvo una posición contraria a la operación ordenada por el presidente Recep Erdogan. A esta crítica, el presidente francés sumó que Turquía compró baterías antiaéreas S-400 a Rusia, violando la prioridad que establece la Otan para que sus integrantes adquieran sistemas de armas de países de la misma.
El enfrentamiento entre Macron y Erdogan -ha dicho que quien padece “muerte cerebral es el presidente de Francia”- ocupó un lugar central. Pero también Donald Trump plantea duras críticas contra la Otan por la reticencia de la mayoría de sus integrantes a cumplir el compromiso de destinar a defensa el 2% de su PBI.
Sólo ocho países cumplen hoy este compromiso. El día antes de la cumbre, los jefes de gobierno de las tres potencias militares de Europa -Reino Unido, Francia y Alemania- se reunieron con el presidente turco -que califica de “terroristas” a los kurdos- para buscar un acuerdo respecto a las diferencias que tienen en Siria, sin lograrse demasiados avances.
Se eligió Londres como sede de esta cumbre para resaltar el hecho de que, pese al Brexit, Gran Bretaña seguirá siendo una parte importante de la defensa europea a través de la Otan.
Un debate central fue la posible europeización de la Otan, asumiendo que para EE.UU. ha perdido prioridad relativa frente al Asia. Es la posición francesa, que choca con la de EE.UU. y también con Alemania, interesada en mantener la presencia militar estadounidense en Europa frente a la amenaza de Rusia, algo que comparten las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), los cuatro países de Europa Central (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia), los de Europa Oriental (Rumania y Bulgaria) y también es la percepción en los países de los Balcanes.
El argumento más contundente contra la europeización, la da el secretario general de la Otan, el ex primer ministro noruego Jens Stoltenberg, quien sostiene que es inviable una europeización de la defensa del continente sin los EE.UU., ya que el 80% del costo de la defensa de la Otan la pagan países extra-europeos (Canadá y Turquía, además de EE.UU.). Además, saliendo Washington de la Otan, tras el Brexit podría seguirlo el Reino Unido.
Entre las operaciones post-caída del muro, la de Afganistán fue la más importante de la Alianza, realizada en función de la nueva amenaza que implica el terrorismo islámico. Es también la guerra más larga que ha tenido EE.UU. en su historia.
Para los países de la Europa mediterránea, las amenazas derivadas del flujo migratorio desde Africa y Cercano Oriente son una prioridad no compartida por el resto de Europa.
Mientras tiene lugar la Cumbre de Jefes de Gobierno de la Otan, China y Rusia ratifican su alianza estratégica, al presentar en asociación un gasoducto que unirá los dos países. Llevará gas ruso a China y se denomina “Power Siberia”. Es una inversión que para los dos países supera los 60.000 millones de dólares. Rusia suministrará más de un billón de metros cúbicos de gas natural durante los próximos 30 años, a razón 38.000 por año.
El proyecto que se inició en 2014 aportará a la debilitada economía rusa más de 400.000 millones de dólares como ingreso. El nuevo anuncio tuvo lugar también al mismo tiempo que China prohibió que buques y aviones militares estadounidenses pudieran llegar a Hong Kong, como respuesta a la ley del Congreso estadounidense en apoyo a la oposición que se manifiesta en las calles y que ha ganado en forma contundente la última elección local.
Putin y Xi Jinping hicieron la inauguración mediante una teleconferencia. Pero este tema, subraya otro relevante que divide a la Otan: para EE.UU. la mayor amenaza estratégica es China y para Europa lo es Rusia. Los países europeos terminaron la cumbre asumiendo que la potencia asiática es amenaza, como lo reclamaba Trump.
Todo esto parece muy lejano de nuestra región. Pero hay dos países -Argentina y Colombia- que a través de ser aliados “extra Otan” de los EE.UU. tienen la posibilidad de cooperar con esta organización. Colombia lo está haciendo, mientras que Argentina no.
Pero de lo decidido en Londres surge que para la Otan lo único relevante en América Latina es la significación que alcance la presencia de Rusia y China en la región desde la perspectiva estratégico-militar.

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¿Tiene algo que ver la cumbre de la Otan con la Argentina?

Rosendo Fraga
Nota publicada en infobae.com.
El autor es director del Centro de Estudios Unión para la 
Nueva Mayoría.

La Otan realizó su Cumbre de Jefes de Gobierno el 3 y 4 de diciembre, a 70 años de su creación y a 30 de la caída del Muro de Berlín.
Trascendió en el mundo más por las sonrisas irónicas del Presidente de Francia, los primeros ministros de Canadá, el Reino Unido y Holanda respecto a Trump, que por lo tratado en esta reunión, que es el máximo encuentro sobre defensa y seguridad de occidente.
La constitución de la alianza militar más grande del mundo tuvo lugar en Washington el 4 de abril de 1949. El artículo 5 del tratado firmado entonces estableció el compromiso de “defensa mutua” de sus integrantes.
Se postergó esta  cumbre -iba a ser el 4 de abril- y la conmemoración para comienzos de diciembre, porque entonces las tensiones entre Estados Unidos y sus aliados europeos presagiaban un encuentro en el cual iban a profundizarse las divergencias. Pero la situación no fue muy diferente ahora.
La Otan se creó frente a la amenaza que significaba entonces la Urss, sobre todo para los países europeos. Tener a EE.UU. dentro de Europa, contener la amenaza soviética y controlar Alemania eran los objetivos centrales.
Pero 40 años después -en noviembre de 1989- tuvo lugar la caída del Muro de Berlín y la consecuente disolución de la Urss. Esto produjo una crisis existencial en la Otan, al desaparecer su enemigo principal y su razón de ser. En las tres décadas siguientes buscó adecuarse, mediante una reorganización.
En 1971, había 64 cuarteles y ahora sólo 7. Entonces los empleados eran 24.000 y hoy sólo 7.000. Las tropas norteamericanas desplegadas en Europa se fueron reduciendo, sobre todo a partir de que, en 2001, la amenaza del terrorismo islámico pasó a ser prioritaria para EE.UU.
Pero la ocupación de Crimea por Rusia en 2014 recreó una amenaza sobre su flanco oriental. A ello se agrega que en la segunda década del siglo XXI China pasó a ser la mayor amenaza para el predominio estratégico global de los EE.UU., con una importancia mayor que Rusia.
La crisis que tuvo lugar en esta cumbre fue detonada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, quien dijo públicamente que esta alianza militar estaba afectada de “muerte cerebral”. Lo hizo motivado por la incursión de Turquía (es miembro de la Otan) en Siria para someter a los kurdos, que viven en su frontera con dicho país y cuyas milicias jugaron un rol decisivo para la derrota del EI, con apoyo y entrenamiento de los EE.UU.
Trump decidió permitir que los turcos avanzaran contra un enemigo que piensan puede afectar su unidad nacional. Pero Francia mantuvo una posición contraria a la operación ordenada por el presidente Recep Erdogan. A esta crítica, el presidente francés sumó que Turquía compró baterías antiaéreas S-400 a Rusia, violando la prioridad que establece la Otan para que sus integrantes adquieran sistemas de armas de países de la misma.
El enfrentamiento entre Macron y Erdogan -ha dicho que quien padece “muerte cerebral es el presidente de Francia”- ocupó un lugar central. Pero también Donald Trump plantea duras críticas contra la Otan por la reticencia de la mayoría de sus integrantes a cumplir el compromiso de destinar a defensa el 2% de su PBI.
Sólo ocho países cumplen hoy este compromiso. El día antes de la cumbre, los jefes de gobierno de las tres potencias militares de Europa -Reino Unido, Francia y Alemania- se reunieron con el presidente turco -que califica de “terroristas” a los kurdos- para buscar un acuerdo respecto a las diferencias que tienen en Siria, sin lograrse demasiados avances.
Se eligió Londres como sede de esta cumbre para resaltar el hecho de que, pese al Brexit, Gran Bretaña seguirá siendo una parte importante de la defensa europea a través de la Otan.
Un debate central fue la posible europeización de la Otan, asumiendo que para EE.UU. ha perdido prioridad relativa frente al Asia. Es la posición francesa, que choca con la de EE.UU. y también con Alemania, interesada en mantener la presencia militar estadounidense en Europa frente a la amenaza de Rusia, algo que comparten las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), los cuatro países de Europa Central (República Checa, Hungría, Polonia y Eslovaquia), los de Europa Oriental (Rumania y Bulgaria) y también es la percepción en los países de los Balcanes.
El argumento más contundente contra la europeización, la da el secretario general de la Otan, el ex primer ministro noruego Jens Stoltenberg, quien sostiene que es inviable una europeización de la defensa del continente sin los EE.UU., ya que el 80% del costo de la defensa de la Otan la pagan países extra-europeos (Canadá y Turquía, además de EE.UU.). Además, saliendo Washington de la Otan, tras el Brexit podría seguirlo el Reino Unido.
Entre las operaciones post-caída del muro, la de Afganistán fue la más importante de la Alianza, realizada en función de la nueva amenaza que implica el terrorismo islámico. Es también la guerra más larga que ha tenido EE.UU. en su historia.
Para los países de la Europa mediterránea, las amenazas derivadas del flujo migratorio desde Africa y Cercano Oriente son una prioridad no compartida por el resto de Europa.
Mientras tiene lugar la Cumbre de Jefes de Gobierno de la Otan, China y Rusia ratifican su alianza estratégica, al presentar en asociación un gasoducto que unirá los dos países. Llevará gas ruso a China y se denomina “Power Siberia”. Es una inversión que para los dos países supera los 60.000 millones de dólares. Rusia suministrará más de un billón de metros cúbicos de gas natural durante los próximos 30 años, a razón 38.000 por año.
El proyecto que se inició en 2014 aportará a la debilitada economía rusa más de 400.000 millones de dólares como ingreso. El nuevo anuncio tuvo lugar también al mismo tiempo que China prohibió que buques y aviones militares estadounidenses pudieran llegar a Hong Kong, como respuesta a la ley del Congreso estadounidense en apoyo a la oposición que se manifiesta en las calles y que ha ganado en forma contundente la última elección local.
Putin y Xi Jinping hicieron la inauguración mediante una teleconferencia. Pero este tema, subraya otro relevante que divide a la Otan: para EE.UU. la mayor amenaza estratégica es China y para Europa lo es Rusia. Los países europeos terminaron la cumbre asumiendo que la potencia asiática es amenaza, como lo reclamaba Trump.
Todo esto parece muy lejano de nuestra región. Pero hay dos países -Argentina y Colombia- que a través de ser aliados “extra Otan” de los EE.UU. tienen la posibilidad de cooperar con esta organización. Colombia lo está haciendo, mientras que Argentina no.
Pero de lo decidido en Londres surge que para la Otan lo único relevante en América Latina es la significación que alcance la presencia de Rusia y China en la región desde la perspectiva estratégico-militar.