Graciela Schust o la singladura del silencio
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Graciela Schust o la singladura del silencio

Por Rodrigo Galarza

Graciela Schust nació en Corrientes capital pero vive desde niña en Curuzú Cuatiá. Ha colaborado en diarios y revistas de su ciudad adoptiva y de la provincia. Publicó los poemarios Instancias y Ferozmente poesía.

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Llegué a la poesía de Graciela a través de los poemas publicados por Oscar Portela en el suplemento “Arte y pensamiento” dirigido por él. Luego la conocí personalmente en Curuzú Cuatía, a mediados de los noventa. En aquella ocasión ella presentaba una muestra de sus trabajos en una exposición titulada Poemas con texturas. Tuve allí la oportunidad de tratarla y también de conocer a los poetas María del Carmen Vianna y Rómulo Espinosa, entre otros. Recuerdo que fue un fin de semana lleno de poesía y de larguísimas y amenas charlas que luego se repitieron en otros encuentros en aquella tierra del chamamé y la poesía. 
La palabra de Graciela Schust es “feroz”; ¿pero de qué manera despliega y colma su semántica este significante en la búsqueda vital de esta poeta del sur correntino? La respuesta es sencilla: lo feroz, a la manera de oxímoron oculto, impregna el extremo más referencial con que se nos presenta esta particular voz: lo sutil, lo delicado que respira por lo bajo como modo de ahondar, de atravesar, de  elevarse: “No la busco./ No la miro, ni la escucho./ Pero/ la luna quiebra las fiebres de mi piel/ y/ es un pequeño dios tu boca”. La poeta asume la desnudez ante el mundo, mueve las coordenadas para que los astros se alineen a su favor, es decir en favor de su búsqueda, aquella que su propia sangre le dicta y que se manifiesta erótica, llena de pactos vivificantes con el amante y con la palabra. ¿Hay un modo de separar esos pactos amorosos “amante-y-o-palabra? Sospechamos que no, que Schust a la manera de otros grandes poetas como Juan Gelman o el correntino Sánchez Aguilar, propone una vía unitiva sui generis: “por hambre de luna/ fui a vos/ y/ volví noche!”. Todo es condensación y refucilos de luz en esta voz que sabe callar para que el silencio suelte sus singladuras; lo que se dice desborda el blanco del papel; en los márgenes ocultos se entrelaza el poema, trepa o se despeña hermoso desde altos acantilados: “En la voz horizontal de algún poema/ estira, Dios, su grito todolila/ en vastísimo misterio”…, “Trazada por magnolias la noche/ es solamente un círculo/ que aterriza entre dos fuegos”… escribe en alguno de sus poemarios. La misma poeta nos señala acerca de la creación poética: “La patria de la poesía son los sentimientos, la emoción, la hermosa levitación a la que ella nos convoca”… “la poesía es precipicio y meseta, es vértigo y sosiego, es tranquilidad y es opresión. Y es la máxima expresión de la libertad”.
Algunos poemas rozan el haiku; otros, aunque también breves, despliegan una particular ruptura sintáctica que, a través de su disposición gráfica, aquilatan su significación y dotan al poema de un ritmo introspectivo muy acorde para ser leído en voz baja, un hiriente susurro casi…
¡Salud por la poesía vivida y escrita en “el interior del interior”!

 

Muestrario mInimo

(De alguna geometría)
Enredados los puntos y las líneas.

Sobre el alma una paralela
busca el cono de la sangre.

Trazada por magnolias la noche
es solamente un círculo
que aterriza entre dos fuegos.

Torpe esfera que aplasta 
        [concavidades
en esta madrugada
convexa de fatigas.

(De la alegría)
Huerto de menta fuerte
             la alegría.

Todo salta y se enciende
en el rojísimo vientre 
        [de la euforia.

Y
en el trayecto de mil risas
se divierten los hechizos 
        [de la vida!

(Del deseo)
Dientes de relámpagos mordiendo
la mitad de la médula.

Un látigo en el pulso
que mueve el volcán de todas las moléculas.

Contra los huesos
todo me es arrebato.

Y
qué que no sea este desorden
esperará hasta cerrar
la última llama...

**
Mientras nada pasa
todo pasa...

Y
en el esternón del cosmos
se cobija
el gemido de todos los rocíos.

**
En la voz horizontal de algún 
        [poema
estira, Dios, su grito todolila
en vastísimo misterio
de palabra y
de sonido!

**
Solamente con el filo de los ojos
me es posible
ir filtrándome en el
follaje de tu cuerpo...

(del libro Instancias)

Quiero que me escuches.

Desaparezco
sin tu eco.

**
Me gustan las aristas de las voces
abejitas de miel ruda
buscando el sonido primero:
                                              boca nueva!

**
Siempre ese desorden.
Repetido eco de papeles
buscando el puerto
en que anclará
                          algún poema.

(del libro Ferozmente poesía)

Comisuras de papel
sobrevuelan
el rostro de las quimeras.

**
Vestidos de vértigo
los presagios
visten la casa del amante.

**
Piedraluz de los instintos
cómo llamas
        -vana magnolia-
        a la ternura...

**
Fatigadas travesuras del sol
invocan imanes 
    [a la hora de la siesta!

**
Hundo semillas de crepúsculo
mientras espero
la espalda blanca del alba.

**
por hambre de luna
fui a vos
y
volví noche!

**
Peces irreverentes
navegan en las pupilas 
    [incendiadas del insomnio.

**
Aquellos latidos adánicos
me golpeaban con frases oníricas
las puertas del alma:
        Primer amor!

**
Para que me jueguen las sonrisas
necesito
de tu comisura...

**
Muchas veces quiero saber
qué le pregunta un poema
cuando se encuentra con el 
        [relámpago...

**
Desmigo el pan de la ternura
para alimentar
el tiempo de los besos.

**
Con cordones de vigilia
ato mi sueño
al vuelo de palomas nocturnas.

**
No la busco.
No la miro, ni la escucho.
Pero
la luna quiebra las fiebres 
        [de mi piel
y
es un pequeño dios tu boca.

(de libro inédito)

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Graciela Schust o la singladura del silencio

Por Rodrigo Galarza

Graciela Schust nació en Corrientes capital pero vive desde niña en Curuzú Cuatiá. Ha colaborado en diarios y revistas de su ciudad adoptiva y de la provincia. Publicó los poemarios Instancias y Ferozmente poesía.

Llegué a la poesía de Graciela a través de los poemas publicados por Oscar Portela en el suplemento “Arte y pensamiento” dirigido por él. Luego la conocí personalmente en Curuzú Cuatía, a mediados de los noventa. En aquella ocasión ella presentaba una muestra de sus trabajos en una exposición titulada Poemas con texturas. Tuve allí la oportunidad de tratarla y también de conocer a los poetas María del Carmen Vianna y Rómulo Espinosa, entre otros. Recuerdo que fue un fin de semana lleno de poesía y de larguísimas y amenas charlas que luego se repitieron en otros encuentros en aquella tierra del chamamé y la poesía. 
La palabra de Graciela Schust es “feroz”; ¿pero de qué manera despliega y colma su semántica este significante en la búsqueda vital de esta poeta del sur correntino? La respuesta es sencilla: lo feroz, a la manera de oxímoron oculto, impregna el extremo más referencial con que se nos presenta esta particular voz: lo sutil, lo delicado que respira por lo bajo como modo de ahondar, de atravesar, de  elevarse: “No la busco./ No la miro, ni la escucho./ Pero/ la luna quiebra las fiebres de mi piel/ y/ es un pequeño dios tu boca”. La poeta asume la desnudez ante el mundo, mueve las coordenadas para que los astros se alineen a su favor, es decir en favor de su búsqueda, aquella que su propia sangre le dicta y que se manifiesta erótica, llena de pactos vivificantes con el amante y con la palabra. ¿Hay un modo de separar esos pactos amorosos “amante-y-o-palabra? Sospechamos que no, que Schust a la manera de otros grandes poetas como Juan Gelman o el correntino Sánchez Aguilar, propone una vía unitiva sui generis: “por hambre de luna/ fui a vos/ y/ volví noche!”. Todo es condensación y refucilos de luz en esta voz que sabe callar para que el silencio suelte sus singladuras; lo que se dice desborda el blanco del papel; en los márgenes ocultos se entrelaza el poema, trepa o se despeña hermoso desde altos acantilados: “En la voz horizontal de algún poema/ estira, Dios, su grito todolila/ en vastísimo misterio”…, “Trazada por magnolias la noche/ es solamente un círculo/ que aterriza entre dos fuegos”… escribe en alguno de sus poemarios. La misma poeta nos señala acerca de la creación poética: “La patria de la poesía son los sentimientos, la emoción, la hermosa levitación a la que ella nos convoca”… “la poesía es precipicio y meseta, es vértigo y sosiego, es tranquilidad y es opresión. Y es la máxima expresión de la libertad”.
Algunos poemas rozan el haiku; otros, aunque también breves, despliegan una particular ruptura sintáctica que, a través de su disposición gráfica, aquilatan su significación y dotan al poema de un ritmo introspectivo muy acorde para ser leído en voz baja, un hiriente susurro casi…
¡Salud por la poesía vivida y escrita en “el interior del interior”!

 

Muestrario mInimo

(De alguna geometría)
Enredados los puntos y las líneas.

Sobre el alma una paralela
busca el cono de la sangre.

Trazada por magnolias la noche
es solamente un círculo
que aterriza entre dos fuegos.

Torpe esfera que aplasta 
        [concavidades
en esta madrugada
convexa de fatigas.

(De la alegría)
Huerto de menta fuerte
             la alegría.

Todo salta y se enciende
en el rojísimo vientre 
        [de la euforia.

Y
en el trayecto de mil risas
se divierten los hechizos 
        [de la vida!

(Del deseo)
Dientes de relámpagos mordiendo
la mitad de la médula.

Un látigo en el pulso
que mueve el volcán de todas las moléculas.

Contra los huesos
todo me es arrebato.

Y
qué que no sea este desorden
esperará hasta cerrar
la última llama...

**
Mientras nada pasa
todo pasa...

Y
en el esternón del cosmos
se cobija
el gemido de todos los rocíos.

**
En la voz horizontal de algún 
        [poema
estira, Dios, su grito todolila
en vastísimo misterio
de palabra y
de sonido!

**
Solamente con el filo de los ojos
me es posible
ir filtrándome en el
follaje de tu cuerpo...

(del libro Instancias)

Quiero que me escuches.

Desaparezco
sin tu eco.

**
Me gustan las aristas de las voces
abejitas de miel ruda
buscando el sonido primero:
                                              boca nueva!

**
Siempre ese desorden.
Repetido eco de papeles
buscando el puerto
en que anclará
                          algún poema.

(del libro Ferozmente poesía)

Comisuras de papel
sobrevuelan
el rostro de las quimeras.

**
Vestidos de vértigo
los presagios
visten la casa del amante.

**
Piedraluz de los instintos
cómo llamas
        -vana magnolia-
        a la ternura...

**
Fatigadas travesuras del sol
invocan imanes 
    [a la hora de la siesta!

**
Hundo semillas de crepúsculo
mientras espero
la espalda blanca del alba.

**
por hambre de luna
fui a vos
y
volví noche!

**
Peces irreverentes
navegan en las pupilas 
    [incendiadas del insomnio.

**
Aquellos latidos adánicos
me golpeaban con frases oníricas
las puertas del alma:
        Primer amor!

**
Para que me jueguen las sonrisas
necesito
de tu comisura...

**
Muchas veces quiero saber
qué le pregunta un poema
cuando se encuentra con el 
        [relámpago...

**
Desmigo el pan de la ternura
para alimentar
el tiempo de los besos.

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Con cordones de vigilia
ato mi sueño
al vuelo de palomas nocturnas.

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No la busco.
No la miro, ni la escucho.
Pero
la luna quiebra las fiebres 
        [de mi piel
y
es un pequeño dios tu boca.

(de libro inédito)