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Deportes y amistad

Por José Ceschi

¡Buen día! Alguien me acercó un suelto sobre el tema sugerido por el título. Leo:
“El practicar algún deporte es para nuestros hijos o algunos una de las primeras ocasiones que se les presentan para cultivar sus primeras amistades, muchas de las cuales son verdaderas y para siempre. El dar un pase de gol, el animarse entre el grupo a seguir corriendo, el reconocer la idea y la importancia del trabajo en equipo, el gozar con las victorias y el sufrir con las derrotas rodeado de sus compañeros, incidirá en la formación de sanas relaciones de amistad que pueden llegar a durar toda la vida.
 Además, enseñarle al niño a jugar de manera deportiva es enseñarle, de alguna manera, a vivir, ya que mediante una actividad divertida el niño aprenderá a sacrificar sus gustos por el bien de los otros niños del grupo y adquirirá los valores de la sana competencia. Por ello, podemos afirmar que el deporte es una escuela que puede ayudar a resaltar y difundir los valores humanos entre las personas. El deporte cuenta con reglas propias. Aquí valen la convivencia, el esfuerzo de varios hacia un mismo fin, la tolerancia, y todo ello conforma un gran ensayo para la vida. Entre los valores que el niño puede aprender al practicar algún deporte podemos destacar la perseverancia, la humildad para reconocer sus limitaciones, la disciplina y la convivencia con otros. Pero debemos tener mucho cuidado con la manera de tratarlos, pues se puede dar el caso de que en nuestro afán de motivarlos podríamos causar un efecto contrario, fomentando así un afán desmedido por el triunfo, una competitividad exagerada, lo cual le quita al niño la oportunidad de disfrutar realmente con la práctica del deporte que le agrada. En todo caso, el deporte consigue que el niño desarrolle todo su potencial físico y su personalidad, ya que sirve de refuerzo para sus capacidades propias y para la mejora de sus puntos débiles, favoreciendo así el desarrollo de su autoestima”.
Pero son los padres los primeros que deben convencerse. Y dar el ejemplo. Hacer el deporte un camino de amistad para los niños se lo aprecia más en la conducta de los padres que en sus aburridas peroratas.

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Deportes y amistad

Por José Ceschi

¡Buen día! Alguien me acercó un suelto sobre el tema sugerido por el título. Leo:
“El practicar algún deporte es para nuestros hijos o algunos una de las primeras ocasiones que se les presentan para cultivar sus primeras amistades, muchas de las cuales son verdaderas y para siempre. El dar un pase de gol, el animarse entre el grupo a seguir corriendo, el reconocer la idea y la importancia del trabajo en equipo, el gozar con las victorias y el sufrir con las derrotas rodeado de sus compañeros, incidirá en la formación de sanas relaciones de amistad que pueden llegar a durar toda la vida.
 Además, enseñarle al niño a jugar de manera deportiva es enseñarle, de alguna manera, a vivir, ya que mediante una actividad divertida el niño aprenderá a sacrificar sus gustos por el bien de los otros niños del grupo y adquirirá los valores de la sana competencia. Por ello, podemos afirmar que el deporte es una escuela que puede ayudar a resaltar y difundir los valores humanos entre las personas. El deporte cuenta con reglas propias. Aquí valen la convivencia, el esfuerzo de varios hacia un mismo fin, la tolerancia, y todo ello conforma un gran ensayo para la vida. Entre los valores que el niño puede aprender al practicar algún deporte podemos destacar la perseverancia, la humildad para reconocer sus limitaciones, la disciplina y la convivencia con otros. Pero debemos tener mucho cuidado con la manera de tratarlos, pues se puede dar el caso de que en nuestro afán de motivarlos podríamos causar un efecto contrario, fomentando así un afán desmedido por el triunfo, una competitividad exagerada, lo cual le quita al niño la oportunidad de disfrutar realmente con la práctica del deporte que le agrada. En todo caso, el deporte consigue que el niño desarrolle todo su potencial físico y su personalidad, ya que sirve de refuerzo para sus capacidades propias y para la mejora de sus puntos débiles, favoreciendo así el desarrollo de su autoestima”.
Pero son los padres los primeros que deben convencerse. Y dar el ejemplo. Hacer el deporte un camino de amistad para los niños se lo aprecia más en la conducta de los padres que en sus aburridas peroratas.