Sembrar buenos recuerdos
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Sembrar buenos recuerdos

¿Cuál es el rol de los padres cuando los hijos crecen? El empuje para avanzar en la vida y extender las alas, con la seguridad de que uno siempre va a estar. Y además darles el respaldo para que los hijos se equivoquen, la experiencia nos ayuda a aprender más que cualquier otra cosa. 
 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

 Todo padre tiene una función muy especial en la vida de sus hijos. Se trata principalmente de darles estos dos permisos, o pasaportes, que analizaremos a continuación: 

1. Les otorga el permiso 
para que se vayan del hogar 
y regresen
Como hijos necesitamos el permiso de papá para irnos, para dejar el nido, porque debemos aprender a independizarnos, a arreglarnos por nuestros propios medios, a construir mirando para adelante. La autoridad del padre brinda esa posibilidad de “extender las alas y volar” y la motivación suficiente para avanzar en la vida. De este modo, incorporamos la idea de un mañana positivo lleno de esperanza. 
La maravillosa labor de un padre con sus hijos consiste en habilitarlos para disfrutar un futuro exitoso. Tristemente muchos padres maltratan, sobreprotegen y retienen a sus hijos. Pero ellos precisan escuchar de sus padres: “Confío en que usarás para bien todo lo que sembré en vos”. Así fortalecen su autoestima para poder accionar y construir su propia vida sin temor a crecer. 
Aunque suene extraño, hay personas que tienen miedo de crecer y convertirse en adultos responsables. Esto suele suceder cuando un hijo permanece en el hogar paterno cuidando a sus padres. Por esto, en algunos casos no puede formar su propia familia y desarrolla el temor a crecer. Es posible formar una familia y cuidar a los padres, una cosa no anula la otra. 
El origen de este temor es la ausencia de un padre (aunque físicamente esté presente) que le diga: “Hijo, sos capaz de volar del nido y construirte un futuro extraordinario. Las puertas de esta casa siempre van a estar abiertas, si alguna vez necesitás volver. Te amamos y estamos orgullosos de vos”. Un ser humano construye su identidad con seguridad interior sobre la base de este permiso que le da su papá. 

2. Les otorga el permiso 
para que aprendan a través de la experiencia 
El mejor maestro que podemos tener en la vida es la experiencia. Por ejemplo, cuando le prestamos dinero a alguien y nunca nos lo devuelve, aprendemos la lección: no hay que prestar dinero. La experiencia nos ayuda a aprender más que cualquier otra cosa. Aquellas personas que viven reclamándoles a sus padres, y a los demás, demuestran inmadurez que se debe a la falta de experiencia. 
Pero solo cuando podemos dejar el hogar paterno y vivir solos e independizarnos, ya sea que formemos una familia o no, logramos aprender por medio de las distintas experiencias vividas. 
Es entonces cuando ya no precisamos pedir, ya que nos hacemos responsables de nuestras propias vidas y nos enfocamos en el “tener” para comenzar a “ser”. En algunos casos aprender de esta manera resulta doloroso pero siempre nos permite madurar en carácter y adquirir fortaleza. 
Un buen padre no es alguien perfecto sino alguien que les transmite a sus hijos un futuro bueno y los deja volar y aprender por experiencia. Y, sobre todo, alguien que siembra buenos recuerdos en sus vidas. 
Podremos olvidarnos de lo que nuestros padres nos han dicho pero jamás nos olvidaremos de los lindos momentos que vivimos con ellos.

 

HABILIDADES EMOCIONALES

¿Qué es la educación emocional?

La Educación Emocional es “El proceso de enseñanza de las habilidades emocionales mediante el acompañamiento y apuntalamiento de la persona en el ejercicio y perfeccionamiento de las mismas”.
Es un proceso porque implica un tiempo (toda la vida, y no un día) y por otro lado, cambios; que son progresivos en la adquisición de dichas habilidades. Es una enseñanza, dado que se basa en la transmisión de conocimientos y la corrección de lo erróneo (comportamientos agresivos, impulsivos o desadaptatívos en general). 
Por habilidades emocionales entendemos los cinco ejes constitutivos de la Inteligencia Emocional: conocimiento de uno mismo, autorregulación, empatía, motivación y habilidades sociales. 
En cuanto al acompañamiento, hace referencia a un otro humano que está junto a quien aprende compartiendo un cierto período de tiempo (no un libro ni un transeúnte). Esta es la función del docente, padre, madre, abuelo, etc. que comparte un tiempo con la persona cuando enseña y apuntala, puesto que reafirma los comportamientos adecuados de la persona. Por el término ejercicio hacemos referencia a la importancia en cuanto a que la persona practique y ejercite tales aprendizajes. Por último, la palabra perfeccionamiento hace referencia a la mejora continua de las habilidades emocionales mediante su ejercicio por parte de la persona y el apuntalamiento del educador. Perfeccionamiento que no tiene fin, puesto que tal enseñanza puede realizarse a lo largo de toda la vida. Sin embargo, de niños es cuando más receptivos somos, por tanto es cuando más efectiva es tal educación.

Más info en fundacioneducacionemocional.org

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INTELIGENCIA Y EDUCACION

El concepto de educación emocional se vincula al de inteligencia emocional, ya que para que una persona sea emocionalmente inteligente y resolutiva, es preciso que haya recibido una educación emocional. Hoy se sabe que las emociones son al cerebro, lo que la gasolina a un motor, por lo que se puede afirmar que las emociones son las responsables del éxito personal, así como de la felicidad de las personas. Es por ello, que debemos “educar” las emociones. 

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¿Cuál es el rol de los padres cuando los hijos crecen? El empuje para avanzar en la vida y extender las alas, con la seguridad de que uno siempre va a estar. Y además darles el respaldo para que los hijos se equivoquen, la experiencia nos ayuda a aprender más que cualquier otra cosa. 
 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

 Todo padre tiene una función muy especial en la vida de sus hijos. Se trata principalmente de darles estos dos permisos, o pasaportes, que analizaremos a continuación: 

1. Les otorga el permiso 
para que se vayan del hogar 
y regresen
Como hijos necesitamos el permiso de papá para irnos, para dejar el nido, porque debemos aprender a independizarnos, a arreglarnos por nuestros propios medios, a construir mirando para adelante. La autoridad del padre brinda esa posibilidad de “extender las alas y volar” y la motivación suficiente para avanzar en la vida. De este modo, incorporamos la idea de un mañana positivo lleno de esperanza. 
La maravillosa labor de un padre con sus hijos consiste en habilitarlos para disfrutar un futuro exitoso. Tristemente muchos padres maltratan, sobreprotegen y retienen a sus hijos. Pero ellos precisan escuchar de sus padres: “Confío en que usarás para bien todo lo que sembré en vos”. Así fortalecen su autoestima para poder accionar y construir su propia vida sin temor a crecer. 
Aunque suene extraño, hay personas que tienen miedo de crecer y convertirse en adultos responsables. Esto suele suceder cuando un hijo permanece en el hogar paterno cuidando a sus padres. Por esto, en algunos casos no puede formar su propia familia y desarrolla el temor a crecer. Es posible formar una familia y cuidar a los padres, una cosa no anula la otra. 
El origen de este temor es la ausencia de un padre (aunque físicamente esté presente) que le diga: “Hijo, sos capaz de volar del nido y construirte un futuro extraordinario. Las puertas de esta casa siempre van a estar abiertas, si alguna vez necesitás volver. Te amamos y estamos orgullosos de vos”. Un ser humano construye su identidad con seguridad interior sobre la base de este permiso que le da su papá. 

2. Les otorga el permiso 
para que aprendan a través de la experiencia 
El mejor maestro que podemos tener en la vida es la experiencia. Por ejemplo, cuando le prestamos dinero a alguien y nunca nos lo devuelve, aprendemos la lección: no hay que prestar dinero. La experiencia nos ayuda a aprender más que cualquier otra cosa. Aquellas personas que viven reclamándoles a sus padres, y a los demás, demuestran inmadurez que se debe a la falta de experiencia. 
Pero solo cuando podemos dejar el hogar paterno y vivir solos e independizarnos, ya sea que formemos una familia o no, logramos aprender por medio de las distintas experiencias vividas. 
Es entonces cuando ya no precisamos pedir, ya que nos hacemos responsables de nuestras propias vidas y nos enfocamos en el “tener” para comenzar a “ser”. En algunos casos aprender de esta manera resulta doloroso pero siempre nos permite madurar en carácter y adquirir fortaleza. 
Un buen padre no es alguien perfecto sino alguien que les transmite a sus hijos un futuro bueno y los deja volar y aprender por experiencia. Y, sobre todo, alguien que siembra buenos recuerdos en sus vidas. 
Podremos olvidarnos de lo que nuestros padres nos han dicho pero jamás nos olvidaremos de los lindos momentos que vivimos con ellos.

 

HABILIDADES EMOCIONALES

¿Qué es la educación emocional?

La Educación Emocional es “El proceso de enseñanza de las habilidades emocionales mediante el acompañamiento y apuntalamiento de la persona en el ejercicio y perfeccionamiento de las mismas”.
Es un proceso porque implica un tiempo (toda la vida, y no un día) y por otro lado, cambios; que son progresivos en la adquisición de dichas habilidades. Es una enseñanza, dado que se basa en la transmisión de conocimientos y la corrección de lo erróneo (comportamientos agresivos, impulsivos o desadaptatívos en general). 
Por habilidades emocionales entendemos los cinco ejes constitutivos de la Inteligencia Emocional: conocimiento de uno mismo, autorregulación, empatía, motivación y habilidades sociales. 
En cuanto al acompañamiento, hace referencia a un otro humano que está junto a quien aprende compartiendo un cierto período de tiempo (no un libro ni un transeúnte). Esta es la función del docente, padre, madre, abuelo, etc. que comparte un tiempo con la persona cuando enseña y apuntala, puesto que reafirma los comportamientos adecuados de la persona. Por el término ejercicio hacemos referencia a la importancia en cuanto a que la persona practique y ejercite tales aprendizajes. Por último, la palabra perfeccionamiento hace referencia a la mejora continua de las habilidades emocionales mediante su ejercicio por parte de la persona y el apuntalamiento del educador. Perfeccionamiento que no tiene fin, puesto que tal enseñanza puede realizarse a lo largo de toda la vida. Sin embargo, de niños es cuando más receptivos somos, por tanto es cuando más efectiva es tal educación.

Más info en fundacioneducacionemocional.org