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Recordando a los padres

Si bien cada ser humano es único e irrepetible, va mimetizándose con su entorno, y el más íntimo y entrañable es el de los padres que lo asisten y confortan desde el primer instante de su vida.
 

Por Leticia Oraisón de Turpín
Orientadora Familiar

Claramente el padre al igual que la madre, va dejando indeleblemente en el hijo una marca, un estilo, un modelo y una conducta que lo distinguirá personalmente.
Si bien cada ser humano es único e irrepetible, va mimetizándose con su entorno, y el más íntimo y entrañable es el de los padres que lo asisten y confortan desde el primer instante de su vida. Indudablemente el niño pequeño se siente atraído por las figuras paternas (genéricamente hablando) porque son sus más cercanos referentes y va copiando gestos, palabras y acciones, que lo asocian al ambiente en el que se desarrollan.
De allí, que se sostenga sin lugar a dudas, que los primeros y más importantes educadores de los niños y adolescentes son papá y mamá. Porque es en la comunidad familiar donde se desenvuelven todas las actividades vitales y de comportamiento que distinguen y diferencian a las personas del resto de la comunidad, dándole a la familia y por ende a sus integrantes unas características distintivas y particulares especiales a cada una de ellas.
Dentro de la familia la figura del padre, como varón de la casa, muestra y enseña a los pequeños un modelo propio dentro del grupo. Porque es el padre quien generalmente lleva la responsabilidad primaria de mantenimiento y provisión de las necesidades básicas y necesarias a la familia (aunque actualmente muchas veces está ayudado por la mamá) y es por eso que el papá se suele ausentar más tiempo de la casa en función de la tarea que le toca desempeñar.
Por otro lado es el padre el que marca con más contundencia los límites, los principios y reglas que habrán de acatarse y respetarse dentro de ese núcleo cerrado y exclusivo del hogar. Y es allí, donde se manifiestan con mayor franqueza las diferencias constitutivas de la mujer y el hombre. La mamá será siempre la contenedora y consoladora cariñosa, mientras que el padre será, principalmente, el que marca rumbo y orientación para el comportamiento presente y futuro, definiendo un lineamiento o camino a seguirse.
Es relevante cómo recordamos a nuestros padres en la adultez, reconociendo tardíamente su tarea y su entrega en la conformación de nuestra personalidad más profunda y más autentica, con su marcada potestad en nuestras vidas, y esto se da hayamos seguido o no, sus consejos y directivas.
Los padres transmiten valores y normas, que habrán de distinguirnos y enorgullecernos de poder seguirlos en el tiempo, aunque tempranamente cuesten comprenderlos y aún más ejercerlos, pero son, finalmente, los padres los que nos convencen y animan a tomar y asumir cada vez más desafíos, con la confianza y la solvencia de quién sabe que los podrá superar.
Lo que no debe olvidarse nunca es que papá y mamá serán siempre el espejo en el que se mirarán los hijos para definir una conducta o un comportamiento. Porque todo se aprende primariamente en la casa, y siempre tendemos más a copiar que a escuchar los consejos o directivas, por más educativas que estas lleguen a ser. Por eso el papá aunque juegue, complazca y reconforte a los hijos,  como parte de su rol de progenitor cariñoso y tierno, no dejará de considerar que debe mantener siempre su imagen de autoridad y liderazgo, dentro del ámbito más íntimo y querido de esas relaciones, porque su firmeza se trasmite, y ampara, protege y da seguridad a los hijos. Felicidades a todos los padres que saben asumir con hidalguía, fortaleza y alegría su papel de papás, entregados y convencidos de que pueden mejorar la sociedad que vivimos, con hijos llenos de respeto, ilusiones y proyectos, para lograr un mundo más solidario, amistoso y comprensivo.
El modelo es el padre creador, que sigue confiando y esperando en los hombres y sus potencialidades.

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Recordando a los padres

Si bien cada ser humano es único e irrepetible, va mimetizándose con su entorno, y el más íntimo y entrañable es el de los padres que lo asisten y confortan desde el primer instante de su vida.
 

Por Leticia Oraisón de Turpín
Orientadora Familiar

Claramente el padre al igual que la madre, va dejando indeleblemente en el hijo una marca, un estilo, un modelo y una conducta que lo distinguirá personalmente.
Si bien cada ser humano es único e irrepetible, va mimetizándose con su entorno, y el más íntimo y entrañable es el de los padres que lo asisten y confortan desde el primer instante de su vida. Indudablemente el niño pequeño se siente atraído por las figuras paternas (genéricamente hablando) porque son sus más cercanos referentes y va copiando gestos, palabras y acciones, que lo asocian al ambiente en el que se desarrollan.
De allí, que se sostenga sin lugar a dudas, que los primeros y más importantes educadores de los niños y adolescentes son papá y mamá. Porque es en la comunidad familiar donde se desenvuelven todas las actividades vitales y de comportamiento que distinguen y diferencian a las personas del resto de la comunidad, dándole a la familia y por ende a sus integrantes unas características distintivas y particulares especiales a cada una de ellas.
Dentro de la familia la figura del padre, como varón de la casa, muestra y enseña a los pequeños un modelo propio dentro del grupo. Porque es el padre quien generalmente lleva la responsabilidad primaria de mantenimiento y provisión de las necesidades básicas y necesarias a la familia (aunque actualmente muchas veces está ayudado por la mamá) y es por eso que el papá se suele ausentar más tiempo de la casa en función de la tarea que le toca desempeñar.
Por otro lado es el padre el que marca con más contundencia los límites, los principios y reglas que habrán de acatarse y respetarse dentro de ese núcleo cerrado y exclusivo del hogar. Y es allí, donde se manifiestan con mayor franqueza las diferencias constitutivas de la mujer y el hombre. La mamá será siempre la contenedora y consoladora cariñosa, mientras que el padre será, principalmente, el que marca rumbo y orientación para el comportamiento presente y futuro, definiendo un lineamiento o camino a seguirse.
Es relevante cómo recordamos a nuestros padres en la adultez, reconociendo tardíamente su tarea y su entrega en la conformación de nuestra personalidad más profunda y más autentica, con su marcada potestad en nuestras vidas, y esto se da hayamos seguido o no, sus consejos y directivas.
Los padres transmiten valores y normas, que habrán de distinguirnos y enorgullecernos de poder seguirlos en el tiempo, aunque tempranamente cuesten comprenderlos y aún más ejercerlos, pero son, finalmente, los padres los que nos convencen y animan a tomar y asumir cada vez más desafíos, con la confianza y la solvencia de quién sabe que los podrá superar.
Lo que no debe olvidarse nunca es que papá y mamá serán siempre el espejo en el que se mirarán los hijos para definir una conducta o un comportamiento. Porque todo se aprende primariamente en la casa, y siempre tendemos más a copiar que a escuchar los consejos o directivas, por más educativas que estas lleguen a ser. Por eso el papá aunque juegue, complazca y reconforte a los hijos,  como parte de su rol de progenitor cariñoso y tierno, no dejará de considerar que debe mantener siempre su imagen de autoridad y liderazgo, dentro del ámbito más íntimo y querido de esas relaciones, porque su firmeza se trasmite, y ampara, protege y da seguridad a los hijos. Felicidades a todos los padres que saben asumir con hidalguía, fortaleza y alegría su papel de papás, entregados y convencidos de que pueden mejorar la sociedad que vivimos, con hijos llenos de respeto, ilusiones y proyectos, para lograr un mundo más solidario, amistoso y comprensivo.
El modelo es el padre creador, que sigue confiando y esperando en los hombres y sus potencialidades.