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Domingo 15 de Septiembre de 2019 CORRIENTES27°Pronóstico Extendido clima_sol_noche

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Cortesía familiar

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Alguien definió el hogar como el lugar donde nos sacamos los modales finos y nos ponemos los vulgares... Pensándolo bien, no deja de tener razón con muchísimos casos, tal vez demasiados. Sucede que, si somos bien educados, el mundo exterior nos obliga de algún modo a guardar las formas, y hasta a ser gentiles.
Pareciera sin embargo que, al volver a casa, llegamos con la baterías de la cordialidad descargadas. En consecuencia actuamos muchas veces sin la consideración que merecen, justamente, las personas que más debiéramos amar: las de nuestra propia familia. El ser cálidamente corteses con los nuestros contribuye a que nuestra casa sea un verdadero hogar; recordando siempre que hay una diferencia notable entre ambos: la casa es el lugar donde se vive; el hogar, el lugar donde se ama. El amor también se expresa a través de los pequeños gestos de cortesía. “Ser cortés, dijo alguien, es abrir una puerta, extender una mano, ofrecer una sonrisa”.
Ser cortés no significa ser hipócrita, aun cuando la hipocresía puede a veces recurrir a la cortesía como medio para engañar a los demás, lo que es sumamente lamentable. Ser cortés aun con la persona que no lo merece es valorar el lado bueno de la misma, es respetar lo respetable que esa persona tiene. Y si esa persona vive en nuestra casa, hay más razones todavía para pensar que, no obstante sus defectos y pecados, merece nuestro respeto y nuestro trato cortés. Por lo demás, nadie puede sentirse perfecto, y por eso mismo nadie puede pensar que los demás no merecen nuestra cortesía. Suponerlo a priori es ubicarse necesariamente por encima de los demás. “No juzguen y no serán juzgados”, dice Jesús. El mandato tiene vigencia también cuando nos cuesta ser gentiles con determinadas personas. Pensemos también en lo escrito por La Bruyere: “La cortesía hace parecer al hombre exterior como debiera ser interiormente”.
Para el final, un toque de poesía: “La cortesía es la flor de la humanidad: el que no es suficientemente cortés no es suficientemente humano”... Pensamiento de Joubert.
¡Hasta mañana!

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Cortesía familiar

Por José Ceschi

 ¡Buen día! Alguien definió el hogar como el lugar donde nos sacamos los modales finos y nos ponemos los vulgares... Pensándolo bien, no deja de tener razón con muchísimos casos, tal vez demasiados. Sucede que, si somos bien educados, el mundo exterior nos obliga de algún modo a guardar las formas, y hasta a ser gentiles.
Pareciera sin embargo que, al volver a casa, llegamos con la baterías de la cordialidad descargadas. En consecuencia actuamos muchas veces sin la consideración que merecen, justamente, las personas que más debiéramos amar: las de nuestra propia familia. El ser cálidamente corteses con los nuestros contribuye a que nuestra casa sea un verdadero hogar; recordando siempre que hay una diferencia notable entre ambos: la casa es el lugar donde se vive; el hogar, el lugar donde se ama. El amor también se expresa a través de los pequeños gestos de cortesía. “Ser cortés, dijo alguien, es abrir una puerta, extender una mano, ofrecer una sonrisa”.
Ser cortés no significa ser hipócrita, aun cuando la hipocresía puede a veces recurrir a la cortesía como medio para engañar a los demás, lo que es sumamente lamentable. Ser cortés aun con la persona que no lo merece es valorar el lado bueno de la misma, es respetar lo respetable que esa persona tiene. Y si esa persona vive en nuestra casa, hay más razones todavía para pensar que, no obstante sus defectos y pecados, merece nuestro respeto y nuestro trato cortés. Por lo demás, nadie puede sentirse perfecto, y por eso mismo nadie puede pensar que los demás no merecen nuestra cortesía. Suponerlo a priori es ubicarse necesariamente por encima de los demás. “No juzguen y no serán juzgados”, dice Jesús. El mandato tiene vigencia también cuando nos cuesta ser gentiles con determinadas personas. Pensemos también en lo escrito por La Bruyere: “La cortesía hace parecer al hombre exterior como debiera ser interiormente”.
Para el final, un toque de poesía: “La cortesía es la flor de la humanidad: el que no es suficientemente cortés no es suficientemente humano”... Pensamiento de Joubert.
¡Hasta mañana!