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La lupa sobre “influencers” poco saludables

Los expertos recomiendan consultar siempre a nutricionistas matriculados y seguir las guías alimentarias publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. ¿Cuáles son los mitos y las dietas que rebotan en las redes y que 
son peligrosas para la salud?
 

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El auge de las redes sociales generó un fenómeno extraño: la gran proliferación de influencers y líderes de opinión en todo tipo de rubros. Pero uno de los ítems que más viene creciendo, especialmente desde Instagram, son los “referentes” de la alimentación saludable, también llamados health coach. Así lo demuestra una encuesta, realizada hace unas semanas por la Uade y la consultora Voices, que encontró que casi tres de cada diez argentinos (el 27%) sigue en redes a instagramers reconocidos que publican tips y consejos sobre alimentación. La cifra de seguidores aumenta entre los jóvenes de 16 a 29 años, donde el 35% confesó atender las recomendaciones sobre dietas de algún influencer. 
Sin embargo, los nutricionistas consideran que esta no es una tendencia saludable, ya que seguir sugerencias de personas que no tienen formación profesional ni título habilitante puede acarrear daños graves en la salud. De hecho, desde las distintas sociedades científicas lanzaron una campaña contra el intrusismo en nutrición, bajo las consignas: “La nutrición es una ciencia, no una opinión” y “La salud se cuida con matrícula”. “El de las recomendaciones de alimentos hechas vía redes, por parte de gente sin matrícula ni certificado habilitante, es un fenómeno global, se lo denomina intrusismo y es algo que nos está preocupando mucho”, explicó la doctora Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Y agregó: “Nadie lo mide ni lo controla, pese a que sabemos que puede generar riesgos muy concretos”. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando un influencer sin conocimientos ‘atiende’ por WhatsApp a una persona diabética. “Con sus recomendaciones dietarias puede poner en grave peligro la salud de ese paciente. Y ni siquiera sabe reconocer los síntomas de alerta, cuándo derivar ante una complicación”, advirtió Katz. 

Riesgos 
“Puede llegar a ser como un ejercicio fraudulento de una profesión, porque más allá de que en las redes sólo publiquen tips, muchas veces complementan estos consejos con actividades pagas que pueden ser workshops o talleres hasta grupos de WhatsApp cerrados, donde publican dietas o hacen coaching sobre alimentación”, detalló la licenciada en nutrición María Vitullo, responsable de difusión en la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd). Vitullo destacó que “estos consejos también pueden provocar daño emocional, ya que se genera culpa, ansiedad y obsesión por la comida, especialmente porque suelen dar información confusa o contradictoria y eso provoca inseguridad respecto de las decisiones alimentarias. 
Finalmente habría que sumar otro impacto indirecto, esta vez sobre el bolsillo de las personas, porque los influencers suelen promover alimentos supuestamente más saludables pero que también suelen ser más caros que los comunes”. Casos. Uno de los ejemplos emblemáticos más recientes de esta proliferación de consejos sin sustento científico está relacionado con la ingesta de leche. “Son datos que se viralizan muy rápido y que nos preocupa porque parten de conceptos errados y sin evidencia”, comentó Marcela Leal, directora de la carrera de Nutrición en la Universidad Maimónides. “Un caso llamativo es el de la leche de vaca, que parece tener cada vez más detractores que sugieren que solo se la tome durante las primeras etapas de la vida. Incluso, recomiendan tomar el consumo de alternativas como la leche de almendras. Sin embargo, eso no es leche, sino que son bebidas lácteas y no es lo mismo”. En este caso el problema está en el calcio. “Los ‘famosos’ de las redes afirman que los sustitutos de la leche aportan calcio, pero resulta que ese elemento no tiene la misma biodisponibilidad para el metabolismo humano que el que aporta la leche de vaca. En otras palabras, nuestro cuerpo lo aprovecha menos”. 
Otro punto conflictivo está en los alimentos procesados, que suelen ser denostados por los protagonistas de las redes. “Pero no todo es lo mismo, explicó Leal, al procesar muchos alimentos también se los fortifica y agregan compuestos que mejoran la dieta y previenen el déficit de vitaminas como la A, la D, calcio, ácido fólico o hierro. Son diversos aportes que mejoran la ingesta habitual y ayudan a prevenir trastornos de salud”. Los expertos recomiendan consultar siempre a nutricionistas matriculados y seguir las guías alimentarias publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. “Son consejos consensuados por los profesionales de la nutrición que se elaboran utilizando la mejor evidencia científica disponible”, concluyó Leal.   

Consecuencias 
Gracias a los influencers, en los últimos tiempos está apareciendo una nueva forma de acoso: el food bullying. “Entre los colegas es cada vez más común escuchar referencias sobre gente que es maltratada, ya sea en forma pública o privada, por sus elecciones alimenticias”, explicó la licenciada en nutrición María Vitullo, responsable de difusión en la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd). Y agregó: “Esto puede pasar tanto entre pares como también en forma de una presión ejercida por algunos grupos radicalizados, que ‘maltratan’ a los profesionales de la alimentación que no comulgan con sus posturas extremas, por ejemplo, respecto del no consumo estricto de carne o lácteos”. Para Katz, “esto trasciende diversos ámbitos y hay fundamentalistas que condenan o avergüenzan públicamente a otras personas por sus elecciones o recomendaciones alimenticias, a veces con tonos y conductas muy agresivas, algo que las redes sociales potencian”. Según Vitullo, “cada persona debe tomar sus propias decisiones alimentarias informadas, pero siempre asesorada por profesionales capacitados en alimentación, que puedan aportar recomendaciones basadas en los últimos descubrimientos científicos”.

Ayuno
Para la doctora Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), la última moda “delicada” es el ayuno. “Me preocupa una de las modas más recientes: gente sin preparación recomendando a otros cómo hacer para no comer. No es un tema menor porque el hambre es grave en la pobreza, pero también lo es en la riqueza. Y es imposible tratar el sobrepeso por medio del hambre. Hoy en las redes aparecen recomendaciones de ayuno que van desde algunas horas hasta de un día completo. Eso es peligroso”. Leal coincide: “Ultimamente encuentro en redes muchos consejos sobre ayuno, con gente que propone solo tomar líquido. Y me han llegado pacientes con esa “propuesta” que no tienen sustento científico para bajar de peso”, dijo Leal. “Hay que desconfiar de cualquier dieta que prometa bajar más de 500 gramos semanales. Más de eso no es sostenible en el tiempo o no es saludable”. 

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Jugos dEtox

¿Cuáles son los mitos y las dietas que rebotan en las redes y que son peligrosas para la salud? “Mitos hay cientos y todo el tiempo aparecen nuevos. Pero hay dos que, últimamente, sobresalen: tomar agua con limón en ayunas y los jugos supuestamente détox para purificar el cuerpo. Ninguno tiene evidencia científica en la que apoyarse. Y nuestro cuerpo se desintoxica todo el tiempo: ese es, justamente, el trabajo del hígado que lo hace en forma eficiente, sin que tengamos que tomar bebidas extrañas”, detalló la licenciada en nutrición María Vitullo, responsable de difusión en la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd).

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La lupa sobre “influencers” poco saludables

Los expertos recomiendan consultar siempre a nutricionistas matriculados y seguir las guías alimentarias publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. ¿Cuáles son los mitos y las dietas que rebotan en las redes y que 
son peligrosas para la salud?
 

El auge de las redes sociales generó un fenómeno extraño: la gran proliferación de influencers y líderes de opinión en todo tipo de rubros. Pero uno de los ítems que más viene creciendo, especialmente desde Instagram, son los “referentes” de la alimentación saludable, también llamados health coach. Así lo demuestra una encuesta, realizada hace unas semanas por la Uade y la consultora Voices, que encontró que casi tres de cada diez argentinos (el 27%) sigue en redes a instagramers reconocidos que publican tips y consejos sobre alimentación. La cifra de seguidores aumenta entre los jóvenes de 16 a 29 años, donde el 35% confesó atender las recomendaciones sobre dietas de algún influencer. 
Sin embargo, los nutricionistas consideran que esta no es una tendencia saludable, ya que seguir sugerencias de personas que no tienen formación profesional ni título habilitante puede acarrear daños graves en la salud. De hecho, desde las distintas sociedades científicas lanzaron una campaña contra el intrusismo en nutrición, bajo las consignas: “La nutrición es una ciencia, no una opinión” y “La salud se cuida con matrícula”. “El de las recomendaciones de alimentos hechas vía redes, por parte de gente sin matrícula ni certificado habilitante, es un fenómeno global, se lo denomina intrusismo y es algo que nos está preocupando mucho”, explicó la doctora Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN). Y agregó: “Nadie lo mide ni lo controla, pese a que sabemos que puede generar riesgos muy concretos”. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando un influencer sin conocimientos ‘atiende’ por WhatsApp a una persona diabética. “Con sus recomendaciones dietarias puede poner en grave peligro la salud de ese paciente. Y ni siquiera sabe reconocer los síntomas de alerta, cuándo derivar ante una complicación”, advirtió Katz. 

Riesgos 
“Puede llegar a ser como un ejercicio fraudulento de una profesión, porque más allá de que en las redes sólo publiquen tips, muchas veces complementan estos consejos con actividades pagas que pueden ser workshops o talleres hasta grupos de WhatsApp cerrados, donde publican dietas o hacen coaching sobre alimentación”, detalló la licenciada en nutrición María Vitullo, responsable de difusión en la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd). Vitullo destacó que “estos consejos también pueden provocar daño emocional, ya que se genera culpa, ansiedad y obsesión por la comida, especialmente porque suelen dar información confusa o contradictoria y eso provoca inseguridad respecto de las decisiones alimentarias. 
Finalmente habría que sumar otro impacto indirecto, esta vez sobre el bolsillo de las personas, porque los influencers suelen promover alimentos supuestamente más saludables pero que también suelen ser más caros que los comunes”. Casos. Uno de los ejemplos emblemáticos más recientes de esta proliferación de consejos sin sustento científico está relacionado con la ingesta de leche. “Son datos que se viralizan muy rápido y que nos preocupa porque parten de conceptos errados y sin evidencia”, comentó Marcela Leal, directora de la carrera de Nutrición en la Universidad Maimónides. “Un caso llamativo es el de la leche de vaca, que parece tener cada vez más detractores que sugieren que solo se la tome durante las primeras etapas de la vida. Incluso, recomiendan tomar el consumo de alternativas como la leche de almendras. Sin embargo, eso no es leche, sino que son bebidas lácteas y no es lo mismo”. En este caso el problema está en el calcio. “Los ‘famosos’ de las redes afirman que los sustitutos de la leche aportan calcio, pero resulta que ese elemento no tiene la misma biodisponibilidad para el metabolismo humano que el que aporta la leche de vaca. En otras palabras, nuestro cuerpo lo aprovecha menos”. 
Otro punto conflictivo está en los alimentos procesados, que suelen ser denostados por los protagonistas de las redes. “Pero no todo es lo mismo, explicó Leal, al procesar muchos alimentos también se los fortifica y agregan compuestos que mejoran la dieta y previenen el déficit de vitaminas como la A, la D, calcio, ácido fólico o hierro. Son diversos aportes que mejoran la ingesta habitual y ayudan a prevenir trastornos de salud”. Los expertos recomiendan consultar siempre a nutricionistas matriculados y seguir las guías alimentarias publicadas por el Ministerio de Salud de la Nación. “Son consejos consensuados por los profesionales de la nutrición que se elaboran utilizando la mejor evidencia científica disponible”, concluyó Leal.   

Consecuencias 
Gracias a los influencers, en los últimos tiempos está apareciendo una nueva forma de acoso: el food bullying. “Entre los colegas es cada vez más común escuchar referencias sobre gente que es maltratada, ya sea en forma pública o privada, por sus elecciones alimenticias”, explicó la licenciada en nutrición María Vitullo, responsable de difusión en la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas (Aadynd). Y agregó: “Esto puede pasar tanto entre pares como también en forma de una presión ejercida por algunos grupos radicalizados, que ‘maltratan’ a los profesionales de la alimentación que no comulgan con sus posturas extremas, por ejemplo, respecto del no consumo estricto de carne o lácteos”. Para Katz, “esto trasciende diversos ámbitos y hay fundamentalistas que condenan o avergüenzan públicamente a otras personas por sus elecciones o recomendaciones alimenticias, a veces con tonos y conductas muy agresivas, algo que las redes sociales potencian”. Según Vitullo, “cada persona debe tomar sus propias decisiones alimentarias informadas, pero siempre asesorada por profesionales capacitados en alimentación, que puedan aportar recomendaciones basadas en los últimos descubrimientos científicos”.

Ayuno
Para la doctora Mónica Katz, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), la última moda “delicada” es el ayuno. “Me preocupa una de las modas más recientes: gente sin preparación recomendando a otros cómo hacer para no comer. No es un tema menor porque el hambre es grave en la pobreza, pero también lo es en la riqueza. Y es imposible tratar el sobrepeso por medio del hambre. Hoy en las redes aparecen recomendaciones de ayuno que van desde algunas horas hasta de un día completo. Eso es peligroso”. Leal coincide: “Ultimamente encuentro en redes muchos consejos sobre ayuno, con gente que propone solo tomar líquido. Y me han llegado pacientes con esa “propuesta” que no tienen sustento científico para bajar de peso”, dijo Leal. “Hay que desconfiar de cualquier dieta que prometa bajar más de 500 gramos semanales. Más de eso no es sostenible en el tiempo o no es saludable”.