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/Ellitoral.com.ar/ Especiales

“El canon de lectura está en crisis”

Por Carlos Lezcano y Gabriela Bissaro

Especial para El Litoral

Nuestra lectura no es lineal, lo sabemos. ¿Cómo leemos entonces? Francisco Albarello es doctor en Comunicación Social, investigador y docente de la Universidad Austral. Publicó varios libros sobre cómo se vincula la lectura con la tecnología. En esta charla recorremos los conceptos de su nueva publicación “Lectura transmedia”, editado por Ampersand. 

—¿Qué entendemos por lectura transmedia? 

—La lectura transmedia es una idea que viene del lenguaje audiovisual, del concepto de narrativa transmedia, que lo acuña Henry Jenkins en el año 2003 y da cuenta de estos relatos que fluyen en múltiples plataformas mediáticas y que cuentan con la participación activa de una parte de la audiencia en la expansión de esas narrativas, ya sea escribiendo ficción, lo que se llama fandom, que es el dominio de los fans. La ficción hecha por los fans, el falso final, recapitulaciones, una práctica que antes se consideraba de nicho, más vinculada con -dice Jenkins- los fans de Star Trek, a los que le dicen los trekkies, que iban a las convenciones de cómics disfrazados y hacían sus propias producciones de cómics vinculados con el mundo narrativo de Star Trek.

Jenkins dice que esa práctica se ha ampliado a la cultura participativa, que está vinculada con internet y con la posibilidad de los usuarios que, a través de herramientas sencillas de programación, las computadoras y celulares con aplicaciones y software, podemos registrar y compartir contenidos.

Esa lógica de la producción de los fans, yo la aplico a la lectura en dos vertientes; por un lado, leemos en multiplicidad de plataformas y de dispositivos, hacemos dialogar estas plataformas, dispositivos o pantallas de modo tal que al igual que los relatos transmedia, sacamos de cada una de estas plataformas una especificidad en este contenido, los ponemos en diálogo, lo combinamos, buscamos lo mejor de cada uno de ellos para leer, para consumir contenidos. A su vez, esa lectura es múltiple en cuanto tipos de contenidos de textos, no hablo solamente textos escritos sino también de la imagen, del sonido, de lo lúdico, de lo interactivo, lo conversacional del chat. Es un concepto bastante amplio que tiene que ver con estos textos o estás textualidades híbridas y múltiples que fluyen en estas plataformas. Y lo otro, lo más importante, que es definitorio, es que esa lectura o ese consumo, ese uso, o ese contenido se complementa con la producción, con esto que decía que no sólo leemos, sino que también -por eso el título del libro- conversamos, compartimos, reformulamos esos contenidos donde le damos nuestro propio toque personal, lo compartimos para que otros los vean y a su vez nos lo hagan completar, lo hagan circular en el ecosistema de medios. 

Entonces, ¿cómo imaginamos a los lectores en este mundo transmedia? ¿Qué competencias tienen que tener?

—Hay un tema central que es que hay variedad de tipos de lectores. No podemos hablar de un sólo tipo de lector, o de un lector modelo, porque podemos decir que cada medio o dispositivo tiene implícito un pacto de lectura, lleva implícito un modo de tratamiento de los textos, una oferta, una forma de presentar el contenido o el texto a ser leído o consumido, y eso habla de diversidades de lectores o de posibles lectores. O incluso, uno mismo puede asumir en sus distintas formas de leer o consumir contenidos de acuerdo a la necesidad.

Uno, a veces, lee de forma superficial las noticias para estar actualizado en la aplicación -supongamos-, o en el diario papel, y tal vez lee en profundidad alguna nota que le interesa a uno porque tiene que ver con algo que viene siguiendo, una temática o un reportaje, una entrevista. El lector transmedia es un lector que le gusta navegar por distintas plataformas y medios que buscan una estrategia de lectura, porque le da relevancia, más que a los dispositivos, a las estrategias de lectura. Me dedico a eso digamos, estudio las estrategias de lectura, de qué modo los lectores van poniendo en diálogo estos distintos medios para obtener un beneficio, ya sea una lectura por placer o una lectura más utilitaria para estar informados, o para establecer una conversación con alguien.

Hablamos de un lector que conoce esos dispositivos que, en la medida de lo posible, apunta una lectura crítica, que es conocer los condicionamientos que tienen esos dispositivos, porque no son neutrales. Muchas veces lo que es digital, como está mediado a través de un software, esconde muchas veces las condicionantes, a través de las cuales nos ofrece esos contenidos. Por ejemplo, los algoritmos que condicionan el modo que accedemos a los contenidos, o qué tipos de contenidos, o que nos sugiere determinados amigos o determinados productos para consumir. Estamos hablando de un lector que conoce esos múltiples medios, que puede leer “críticamente”.

Hoy leer críticamente sería conocer las limitaciones y los sesgos que tienen esas plataformas y que también es amigo de producir contenidos y compartir, no solamente de consumir. En ese marco tan amplio hay diversidad de tipos de lectores y estrategias de lectura que hacen muy difícil hablar de un sólo tipo de lector, un lector canónico. El canon claramente está en crisis.

—La cuestión lineal en la lectura cambió fundamentalmente ¿No?

—Sí, claro. Esto lo podemos remontar a otro concepto que es como el abuelo de lo transmedia que es el hipertexto, que es un concepto que se acuña allá en los años 60, pero que venía desde la ficción, desde las corrientes más post-estructuralistas francesas o posmodernistas, del posmodernismo literario, como lo llaman algunos autores, esta idea de un texto no lineal, no secuencial. Tenemos a Borges con “El jardín de los senderos que se bifurcan” en los 40, tenemos a Cortázar con “Rayuela”, “Elige tu propia aventura”; la no linealidad en la lectura es algo que tiene bastantes años, pero esto lo ha hecho potenciar al máximo.

Siempre leímos no linealmente; o sea, aún haciendo una lectura en un libro tradicional lineal o del diario hacíamos una lectura no lineal. No me gusta decir tanto no linealidad, sino multilinealidad, no definir a lo nuevo por la oposición a lo viejo, sino con lo propio y lo nuevo, esta multilinealidad ahora explotó más porque no se hace en un único dispositivo, sino que se hace en múltiples dispositivos, por lo tanto, es mucho más difícil tener un control sobre qué recorrido hace el lector.

La narrativa transmedia, es un recurso económico de las empresas que buscan maximizar las ventanas de consumo, ese control trata de algún modo, valga la redundancia, esa falta de control lo quieren moderar de algún modo ofreciendo múltiples entradas de acceso hacia un mundo narrativo; si no es la película, es el videojuego, etcétera.

Hoy por hoy no podemos tener eso control, cada vez es menor; entonces, este tipo de lectura, de consumo, es mucho más amigable con esta cuestión de la multiplicidad de plataformas y demás, donde tendremos que asegurarnos que cada plataforma o cada medio muestre algo de ese relato, esa historia para que el lector por lo menos tenga una idea de lo que se trata. Ahora, si quieren seguir profundizando, va a tener más herramientas para hacerlo.

—Haces una referencia a estos pasos: del rollo al códice, del códice al libro, ineludible hasta llegar al concepto de transmedia.

—La historia de la lectura siempre me fascinó, los libros de Roger Chartier. Estudiando la historia de la de lectura hay muchas continuidades; por ejemplo, el concepto de rollo, que es el primer libro después de la escritura cuneiforme que venía en tablas, el rollo que en inglés se dice scroll, es lo que hacemos cuando leemos en una pantalla hoy, hacemos scroll. 

Hacer scroll es desenrollar el rollo. Los griegos tenían varias acepciones para el término leer y uno era desenrrollar el rollo. La relación entre el concepto de lectura y el dispositivo en la que tenía lugar la lectura siempre fue muy estrecha. Hoy decimos googlear, asociamos el dispositivo con el ver para definir el verbo de lo que hacemos con ese dispositivo, ahí uno recorre como es esa historia. Está el primer hito que marcan los historiadores, de la lectura en voz alta a la lectura silenciosa. La lectura, pasa a ser silente, lo que habilita géneros que antes eran más difíciles que surgieran, como el género erótico, porque tenía que ver con la lectura en solitario. 

Después, la imprenta fue una revolución, no tanto en el dispositivo de lectura, en las interfaces de lectura digamos, sino en el modo de producción que supuso la progresiva “democratización”, porque siempre fue primero en un núcleo muy específico de los que sabían leer, pero se abrió la generalización de la lectura y ligado a esto… esto lo menciona mucho Karen Littau, una historiadora de la lectura, el surgimiento de la novela como género asociado al libro impreso, con toda la experiencia en la inmersión en el relato que produjo de la novela, que lo sigue haciendo.  

Hoy podemos encontrar un paralelo entre la novela y el videojuego en ese sentido, haciendo las salvedades. El grado de inmersión que produjo en su momento y sigue produciendo la novela, meterme en la historia con los personajes, identificarme o proyectar sobre los personajes, los miedos, las frustraciones, los enojos, al punto que estaba mal visto que la gente leyera tanto, por ejemplo las mujeres porque lloraban, se emocionaban, hay toda una riqueza en lo que se pensaba sobre lo que era la lectura, la novela sobre todo, que hoy por hoy esas objeciones que encontramos sobre la lectura de la novela las encontramos  hoy con los videojuegos, por ejemplo, donde los chicos se meten en los videojuegos con sus personajes, están con sus auriculares, gritan, se pelean, se enojan porque están tan metidos en el relato, interactivo del videojuego que es asimilable a lo que pasaba con la novela.

El otro hito que marcan los historiadores de la lectura, que también habilitó nuevas formas de la apropiación del texto, son la paginación, el índice, las tapas y liberar una mano para escribir, los comentarios al margen. El gran paso es del códice o el libro moderno, se lo dice así pero en realidad es desde el comienzo de la era cristiana, a la pantalla. Hoy estamos en esa transición, todavía resulta ciertamente novedoso pero acá a algunos años vamos a ver hibridaciones interesantes; tal vez el libro papel esté asociado a determinados géneros,  quizás de nicho donde claramente el papel es más amigable con la experiencia de lectura y la pantalla  ocupará otros lugares que antes tal vez ocupaba el papel; como puede pasar con el diario por ejemplo, la actualización de noticias continuas es más amigable con una pantalla actualizada que tal vez leer “noticias de ayer”, como dice la canción. 

El diario va a ocupar un tipo de textos más orientados a notas largas o reportajes, entrevistas, notas en profundidad que es la lectura quizás más del fin de semana descansada para determinadas generaciones, porque los jóvenes hoy leen menos el diario papel.

Esto que me preguntabas de cómo llegó a la lectura transmedia tiene que ver con otro contagio, porque hoy por hoy cada vez más la lectura se da en un entorno de mezcla, de hibridación y hay una hibridación muy fuerte de la lectura y del audiovisual.

Leía en estos días que en este contexto de cuarentena, el consumo de series, los atracones de series, o binge watching como se dice en inglés, ver varios capítulos seguidos, es asimilable al consumo de la novela. Las novelas hoy por hoy pasan por las series en los streaming. Hay un contagio fuerte, de hecho hay una empresa que ofrece una lectura por streaming, uno paga un canon mensual y accede a “x” libro en una base de datos; no te bajás el libro, no lo tenés, sólo pagás un derecho de lectura parecido a ver una serie; vas leyendo en pantallas conectadas entre sí, puede ser una pantalla de celular o computadora, entonces, de algún modo esa confluencia de lo audiovisual y lo textual vamos a decir, también es un elemento más que tomo para copiarme esta idea de los transmedia llevado a la lectura. 

—En términos autorales ¿se ha dado alguna discusión en relación a que esta posibilidad de hacer una creación colectiva, a partir de la transmedia y del contenido que se produce? Finalmente, vuelve a triunfar la máxima de que el medio es el mensaje o el contenido además puede pensarse con calidad, más allá de estas ampliaciones que pueda tener esta narrativa.

—Es una pregunta súper compleja. Creo que el concepto de autoría está evolucionando, hay algunos autores que hablan del Paréntesis de Gutenberg, una teoría bastante inquietante, que estamos cerrando el paréntesis de Gutenberg, un momento de la historia de la cultura que abrió la imprenta de Gutenberg con su consabida fijeza de textos, el concepto de copyright, o el libro impreso fue el primer producto en masa digamos que inauguró la idea del copyright. Pero antes no era así, antes los libros eran producciones colectivas, los libros manuscritos pasaban por varias manos, los copistas agregaban. Eso lo cuentan un poco en “El nombre de la rosa” de Umberto Eco; los copistas no eran solamente traductores, transcriptores de los libros, sino también agregaban, estaban los comentaristas, las iluminaciones que eran adornos que se le hacían a los textos, pero a veces criticando el textos en sí, había textos que se buscaba más por los copistas que comentaban que por el texto original; entonces, estaríamos recuperando según esta teoría del paréntesis de Gutenberg como algo propio de la oralidad de Gutenberg, pero en este contexto de red

Todo lo que tiene que ver con la cultura del fandom o la escritura colaborativa, lo que pasa en plataformas como Fanfiction.net o aplicaciones como Wattpad, lo que está sucediendo es que las audiencias de algún modo se apropian de esos textos, los traducen significativamente para su mundo vital digamos y lo devuelven al sistema, la propiedad de los textos. Jenkins decía que las historias eran del pueblo. Aparecieron las grandes industrias, la industria del libro, la Industria audiovisual, la industria de la música y se apropió de eso, de esas historias y para consumir esa historia tenías que pagar un derecho. Lo que está sucediendo es que las audiencias, porque tienen los elementos para hacerlo, se re-apropian de esas historias, crean las suyas propias, si no le gustó el final de “Games of Thrones” proponen otros finales alternativos, critican a la misma industria, dicen “no me gustó este final”, “tendría que haber terminado así”, o “no me gusta que tal actor interprete a Batman”, entonces hacemos una movida del Change.org para que cambie el actor de Batman…

Pasan cosas muy interesantes con que la propiedad de las historias ya no es exclusivamente de las grandes industrias, sino que la audiencia quiere participar, quiere reapropiársela y quiere hacer sus propias historias con eso, que antes era más marginal pero ahora, va circulando y la industria obviamente toma nota de eso y termina captando esa creatividad por fuera del sistema y la termina traduciendo en su propio beneficio, como ha sucedido con “Crepúsculo”, “Las 50 sombras de Grey”. Una fan de Crepúsculo que sube una historia así que tiene muchos seguidores en Fanfiction.net y termina siendo una novela, después termina siendo una película; o sea, la industria está de algún modo moviéndose y ofreciendo alternativas para captar ese ruido.

—¿Tenemos que pensar en formar públicos o alfabetizar en transmedia?

—Creo que sí, lo propio de esta lógica participativa es que los públicos se están transformando por fuera del sistema educativo, vamos a decir. Carlos Scolari habla del “alfabetismo en transmedia”, trabajó en esa línea, identificando qué competencias desarrollan los chicos de la edad de la escuela secundaria por fuera de la escuela; entonces están los que suben videos a Youtube que hacen, enseñan cómo jugar un videojuego o muestran tips para hacer tal cosa, o los que,  gratuitamente le agregan subtítulos a series que no están traducidas en todos los idiomas. 

Ni hablar del mundo gamer que es muy fuerte, está creciendo muchísimo ahora. Hay un montón de competencias que desarrollan los chicos por fuera del sistema educativo; entonces, lo que propone este proyecto transmedia es recuperar esas competencias en el aula y ver sin perder lo propio que tiene de lo lúdico, lo experimental del aprendizaje informal que está bueno que suceda también por fuera del sistema, ver cómo se puede aprovechar eso. Creo que sí, la educación de los distintos niveles debería meter mano ahí porque si no lo que sucede es que la distancia entre el mundo de vida de los estudiantes, de las distintas edades, y lo que le ofrece la escuela y la universidad cada vez es mayor. Tenemos que hablar ese lenguaje, preguntarle a nuestros estudiantes qué les gusta, qué hacen con las redes, qué competencia están desarrollando y tratar de establecer un puente entre ellos. 

Los últimos capítulos del libro “Lectura transmedia” apuntan para ese lado, establecer como un puente entre la oferta de la escuela, la universidad, que también se está transformando aunque lentamente, porque esto va drenando en todo el sistema, y las competencias que tienen los chicos y establecer algunos puentes. Tal vez los chicos saben hacer cosas que sus docentes no y eso no tiene por qué ser una distancia, podría ser algo que podríamos acercar esas competencias, que los chicos le enseñan a los profes cómo editar un vídeo, o que lo hagan los chicos pero que el profesor les de contenido crítico para que esos vídeos tengan algún sentido didáctico, por ejemplo.

Me parece que hay que formar en estas competencias como fue siempre la historia de la lectura crítica de los medios, lo que pasa es que por ahí se da en un ecosistema como éste, de un ecosistema en red que desafía mucho más que antes al sistema educativo.

—¿Qué es un ecosistema de pantallas?

—Estamos en un momento de multiplicación de pantallas, yo empecé a investigar este tema a principio de los 2000. Mi tesis doctoral estuvo basada en la lectura de la pantalla de la computadora, cuando la pantalla de la computadora de escritorio era la pantalla digital casi exclusiva; entonces, lo que ha pasado ahora a partir de la proliferación de los Smartphone, de las tablets, las notebooks y demás, y en esta situación de cuarentena mucha más, es que se han multiplicado las pantallas.

Yo no las veo como pantallas que se superponen o se solapan entre sí o se anulan, sino que se complementan; entonces, la ecología de los medios, que es una teoría de la comunicación que yo elegí como para explicar esto, básicamente Marshall McLuhan es uno de los autores más prominentes, pero también Walter Ong, Neil Postman y otros autores más; lo que propone es esta idea de que los medios, en este caso las pantallas, coexisten entre sí, son como especies que cohabitan en un mismo sistema, por eso la idea de ecosistema.

Como lectores lo que hacemos casi intuitivamente es poner en diálogo estos distintos sistemas, tal vez en el Smartphone leemos algunas cosas, en las computadoras leemos otras; antes de la cuarentena había mucha lectura que se daba en los espacios de desplazamiento, sobre todo en las grandes ciudades, te tomás un subte, en colectivo, un tren, estás una hora y media viajando, ese tiempo muerto lo usabas leyendo, en tu celular, un libro, un diario. Ese tiempo muerto ahora ya no lo tenemos porque no viajamos, estamos todos dentro de casa; probablemente ese tipo de contenido, ese tipo de consumo haya sido subsumido en la pantalla de la computadora de la Notebook, por ejemplo, o tal vez en el celular hoy por hoy estoy consumiendo determinadas cosas y en otras esté usando una computadora de escritorio o una computadora Notebook, otras cosas la consumo en la pantalla del televisor que ya no es solamente un televisor, sino que siendo un Smart tv es como una terminal que me permite multiplicidad de contenidos, YouTube, Netflix o lo que yo le ponga.

Esta idea de ver a los medios como dialogando entre sí y un usuario que trata de aprovechar lo mejor posible lo que le ofrece cada medio, esa es la idea del ecosistema, los medios que coexisten entre sí, comparten características porque los medios no aparecen de la nada sino que siempre toman elementos de medios anteriores, como esto que mencionaba del scroll del libro antiguo que renace en la pantalla digital, pero así y todo podemos mencionar un montón de continuidades. El teclado de la máquina de escribir antigua QWERTY sigue sobreviviendo en las pantallas digitales hoy, “páginas de internet” es un concepto que viene del papel pero seguimos usando “páginas de internet”, etcétera. Esa continuidad habla de que los medios coexisten entre sí y establecen relaciones y nosotros como usuarios tratamos de vivir en medio de esas relaciones, buscando lo mejor de cada uno de esos medios.

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