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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

Un año de impacto en la economía

Se cumplió el sábado un año desde que el Gobierno nacional decretara el inicio del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (Aspo) para prevenir los contagios de covid-19. La pandemia cambió la manera en que vivíamos y afectó de manera directa la economía haciendo hincapié en el empleo y los ingresos. Sin embargo, en los últimos meses se percibieron mejoras en la actividad y en algunas variables macroeconómicas, que dan algo de esperanza para este 2021.

En términos de actividad económica, el país sufrió en 2020 su peor caída desde la crisis de 2002. La economía retrocedió 10%, según el Emae del Indec, una cifra menor a la que se llegó a prever tras los derrumbes de abril y mayo, que alcanzaron el 25% y 20% anual, respectivamente. Sin embargo, al ritmo de la reapertura de muchas actividades, en diciembre la economía arrojó su octava mejora mensual y se ubicó a solo 3% de los niveles prepandemia. En los últimos meses se destacaron significativas mejoras en la industria manufacturera y en la construcción (4,4% y 23,3% anual en enero, respectivamente), así como también en el comercio. 

En cuanto al empleo, los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino arrojaron que el año pasado el país terminó con 11,9 millones de trabajadores registrados. La cantidad de puestos de trabajo disminuyeron en comparación con 2019, pero entre junio y diciembre se recuperaron casi 200.000 empleos formales de los 400.000 que se habían perdido hasta mayo por la pandemia. Adicionalmente, según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de enero, en ese mes el empleo tuvo su segunda mejora mensual desde la llegada del virus.

La pérdida de 2020 fue explicada por menores nóminas en los asalariados del sector privado, ya que el empleo público y el trabajo por cuenta propia arrojaron leves subas. Los rubros más afectados fueron hoteles y restaurantes (con 50.000 empleos menos), comercio (-25.000) y transporte y almacenamiento (-21.000). Por el contrario, la industria manufacturera logró sumar más de 7.000 puestos de trabajo en el año a pesar de la crisis, lo cual también demuestra la heterogeneidad en la recuperación por sectores.

Paralelamente, los últimos datos del Indec mostraron que en el tercer trimestre de 2020 la desocupación fue del 11,7%, cuando un año antes era del 9,7%. Respecto del segundo trimestre (13,1%), la cifra mostró una leve mejora.

Este repunte se debió a que una mayor cantidad de gente decidió volver a buscar trabajo, lo que se reflejó en una mayor Población Económicamente Activa (PEA), y que terminó encontrando algún tipo de ocupación, principalmente dentro del cuentapropismo. 

En ese contexto, los salarios mantuvieron la tendencia negativa que vienen mostrando desde 2018 ya que volvieron a retroceder en términos reales. De cara a un 2021 con reactivación económica, el Gobierno ya declaró su deseo de que los ingresos le ganen a la inflación. En el marco del acuerdo de precios y salarios que impulsa el Poder Ejecutivo, algunas paritarias ya rondan el 35%. La cifra supera a la inflación anual estimada oficialmente según la Ley de Presupuesto (en torno al 30%), pero los niveles actuales de los aumentos de precios parecen indicar que es casi una utopía cumplir con esa meta.

La inflación se desaceleró de manera significativa en los primeros meses de la pandemia, hasta alcanzar los niveles mensuales más bajos desde fines de 2017 en abril y mayo. Esto sucedió en un marco de una política de control de precios de alimentos y congelamiento de tarifas de servicios. A eso se sumaron las dificultades para llevar a cabo el relevamiento de precios debido a la ausencia de oferta en varios rubros.

A partir de agosto, los aumentos de precio comenzaron a acelerarse y desde el último trimestre del año pasado se asentaron por encima del 3% mensual, producto de la reapertura de muchas actividades, la aceleración en alimentos y combustibles, y el efecto de la elevada brecha cambiaria sobre las expectativas.

La inflación de 2020 fue significativamente menor que la de 2019 (36,1% vs 53,3%), pero para este año el panorama parece más complicado. El Gobierno estimó un aumento anual de precios cercano al 30%, pero las cifras del primer trimestre y la inercia presionan la inflación al alza, por lo cual el mercado espera una suba en torno al 45%. Para evitar llegar a ese número, el gabinete económico parece haber elegido la desaceleración en el ajuste del tipo de cambio oficial como principal ancla para reducir la inflación, mientras busca además coordinar expectativas a través del acuerdo de precios y salarios con empresarios y trabajadores.

 

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