Martes 21de Septiembre de 2021CORRIENTES15°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$97,75

Dolar Venta:$103,7

Martes 21de Septiembre de 2021CORRIENTES15°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$97,75

Dolar Venta:$103,7

CORRIENTES :

CORONAVIRUS: 526 CASOS ACTIVOS (110.235 ACUMULADOS) MUERTES: 1.526

/Ellitoral.com.ar/ Opinión

El Gobierno de la post pandemia

El gobierno actual está inmerso en un cuestionamiento que podría definirse como de características duales; por un lado, la oposición ejerce una crítica sobre la manera de gobernar de Alberto Fernández; cuestionamiento que no analizaremos aquí si es correcto o desmedido dado que no es el eje de dicho análisis. Hasta aquí podría decirse que no hay nada nuevo bajo el sol; sin embargo esta situación se torna anómala, dado que aparecen cuestionamientos dentro de sectores que integran el Frente de Todos; dicho en otras palabras el gobierno recibe también fuego amigo. Esta crítica es llevada a cabo esencialmente por los sectores sociales que integran la coalición gobernante; me refiero a las organizaciones sociales cuyos principales referentes son Juan Grabois y Emilio Pérsico. Para ambos referentes sociales, el gobierno nacional es un “gobierno de transición”; utilizan esta terminología de manera casi peyorativa para dar a entender que en su opinión, este es un gobierno que transitara su mandato hacia otro gobierno que forjara los cambios que ellos consideran necesarios para el país.

Dicho esto, me gustaría detenerme un instante en el término gobierno de transición, el cual no solo en este caso, sino en general en el análisis político e histórico, es utilizado de manera cuasi desdeñosa. 

Para el diccionario critico de las ciencias sociales: “El termino transición política remite a un proceso de radical transformación de las reglas y de los mecanismos de la participación y de la competencia política; Ello implica que las transiciones no siempre se circunscriban a transformaciones políticas, sino que también puedan afectar a otros ámbitos. Así, y además de la esfera política, habría que referirse a la económica, institucional o a aquélla otra que afecta a la organización del Estado, y cuya conjunción en algunos ámbitos espaciales ha sido caracterizada como de una revolución sin precedentes históricos”.

Después de examinar las definiciones que se hacen sobre transición política en el campo de las ciencias sociales, la pregunta que surge es la siguiente: ¿Calificar a un gobierno como de transición política, para delimitarlo como un gobierno intrascendente es correcto? Yo particularmente creo que es un grave error.

Pero vayamos a nuestra historia reciente. Desde la vuelta de la democracia en nuestro país, podría afirmarse que tuvimos dos gobiernos de transición; el primero fue el del retorno de la democracia, encabezado por Raúl Alfonsín. Podría hablarse mucho sobre los aciertos y los errores de dicho gobierno, pero para sintetizarlo señalaría que dicho gobierno consolido de manera definitiva la democracia en nuestro país, restituyó el estado de derecho, la autoridad presidencial y el restablecimiento pleno de los derechos humanos en nuestro país.

El contexto y la situación social y económica que heredaba, lo colocaba de manera automática, como un gobierno que debía buscar soluciones de fondo a los graves problemas; no había lugar para un gobierno que buscase una transición, sino que por el contrario, era necesario tomar medidas que generasen un cambio de paradigma. La pregunta entonces la siguiente: ¿Generar cambios estructurales es lo que debe hacer un gobierno de transición?; la respuesta es no.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, hay una transición en el gobierno nacional que puede observarse; transición que no busco, sino que se le impuso de manera abrupta e inesperada; me estoy refiriendo a la pandemia de coronavirus, la cual a escasas semanas de haber asumido ya era una realidad inobjetable en el mundo y en nuestro país, que obligaría al gobierno a tomar las medidas sanitarias, económicas y sociales que todos conocemos.

El gobierno de Alberto Fernández muy a pesar de lo que piensen sus críticos dentro del Frente de Todos, se ha convertido no por voluntad propia, sino por las propias circunstancias, en el gobierno de la transición a las post pandemia. Este enorme desafío poner a la Argentina de pie luego de la pandemia, lo posiciona como un gobierno con un desafío aún más grande que el asumido en diciembre del 2019. 

El final está abierto y el tiempo dirá si este tercer gobierno de transición en la historia reciente de nuestro país, habrá conseguido de manera exitosa el objetivo de la reconstrucción post pandémica.

¿Te gustó la nota?

Ocurrió un error