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Nutrición y Diabetes: consejos claves para controlar la salud

La persona con diabetes debe saber que no tiene nada prohibido, excepto estar mal controlado. La persona con diabetes debe pensar lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina. 

Por la Dra. Marcela de la Plaza

1. ¿Qué relación tiene la 

alimentación con la diabetes?

El «ajuste» que tiene que hacer una persona con diabetes es adaptar la alimentación, el ejercicio y el tratamiento (insulina o pastillas) para evitar los cambios bruscos de azúcar en sangre ya que tener diabetes significa que el organismo no puede controlar la glucemia en forma automática. La persona con diabetes debe «pensar» lo que come: qué, cuánto y cuándo, para tratar de compensar la falla en el efecto de la insulina.

2. ¿Qué debe comer una 

persona con diabetes?

Lo mismo que una persona sin diabetes de la misma altura, igual desgaste físico y que esté pasando el mismo momento biológico: adolescencia, embarazo, edad activa, vejez. Y entonces ¿cuál es el problema? Que a partir de tener una enfermedad es la primera vez que nos ponemos a pensar en la salud y en qué debemos comer para conservarla. Y, en verdad, todas las indicaciones de qué y cómo comer son recomendables para toda persona, tenga o no diabetes. Es decir que la propuesta es, de a poco, mejorar los hábitos de toda la familia.

3. ¿Cuáles son los ajustes en la alimentación que tienen que ver directamente con ayudar en controlar la glucemia?

a) eliminar el azúcar de absorción rápida:

l  en los líquidos de consumo habitual. Infusiones amargas o con cualquier edulcorante; reemplazar jugos de fruta naturales y comerciales por jugos dietéticos (valor energético: 5 calorías % o menos); gaseosas comunes por diet o light; amargos y termas por variedades light; gelatina dietética.

l dulces, miel, caramelos y pasillas. Por suerte existen mermeladas bajas calorías o sin agregado de azúcar, golosinas sin azúcar, yogures y postres dietéticos.

b) fraccionar: distribuir la alimentación en un mínimo de 4 a 6 comidas diarias. Esta forma de comer menos cantidad más veces en el día no sólo distribuye mejor los hidratos de carbono y evita los grandes picos de azúcar, sino que mejora el metabolismo y ayuda a adelgazar.

c) incorporar más alimentos con fibra: verduras / legumbres / frutas; que enlentecen la digestión y la absorción del almidón y los azucares. Este principio es muy importante ya que los alimentos con almidón deben constituir la base de una alimentación sana, por lo tanto, estarán presentes en todos los menús pero combinados con alimentos que «retrasen» su paso a la sangre. (ver lista de menús sugeridos).

Para entender este concepto, pensemos en los distintos tiempos de digestión y absorción de las siguientes ingestas:

l un vaso de jugo de frutas natural / una fruta fresca con pulpa y piel. 

l Un plato de polenta con aceite y queso / una ensalada multicolor + un plato de polenta con salsa y carne picada.

l Un plato de arroz con huevo / un guiso de arroz con pollo, verduras y arvejas.

¡Está claro, además, que la diabetes no es una enfermedad del aparato digestivo, por lo tanto, no se necesita comer todo hervido, sin salsas ni condimentos, ni frituras!

4. Para una persona con 

diabetes: ¿Existen alimentos prohibidos?

No. Porque la diabetes no significa intolerancia digestiva ni alergia, sino una incapacidad de adaptar la secreción de insulina a una llegada brusca de glucosa a la sangre. Es así como hoy se acepta una proporción de azúcar en la alimentación que, por pequeña (como en el caso de una golosina de 20 g) o por «llegar» a un estómago repleto de comida (un helado de postre), no tiene capacidad de producir un pico importante de glucemia post comida. En el primer caso porque la cantidad es mínima y en el segundo porque la absorción se retrasa y enlentece.

5. El plan de alimentación

es individual

Las calorías que necesita una persona con diabetes adelgazada que debe recuperar peso perdido o que realiza un gran desgaste físico son muy diferentes a la persona con diabetes que está con sobrepeso y debe adelgazar como parte esencial del tratamiento. Una persona, además de su diabetes puede tener úlcera de estómago, hipertensión, enfermedad celíaca, colesterol alto, divertículos intestinales, colon irritable, etc. Por eso las indicaciones generales valen para todos aquellos que no tengan que resolver algún otro trastorno en el que la alimentación debe ser adaptada especialmente. De allí la importancia de la consulta con la nutricionista.

¿Qué pasa con el alcohol

y la diabetes?

El alcohol tiende a disminuir la glucemia; y esto es importante tenerlo en cuenta y tener la precaución de no ingerir bebidas alcohólicas sin ingerir alimentos ya que puede ser causa de hipoglucemia. El alcohol aporta muchas calorías (7 calorías cada gramo) lo que obliga a controlar su ingesta si se comenzó un plan de adelgazamiento. La recomendación para la persona con diabetes es igual que para la que no tiene diabetes: consumo moderado. Por su puesto, deben evitarse las bebidas alcohólicas que contienen azúcar como los licores.

7. ¿Qué pasa con la sal

y la diabetes?

No tienen ninguna relación directa que los alimentos tengan o no sal con los niveles de glucemia. El problema es que prácticamente la mitad de las personas con diabetes tienen hipertensión arterial o la desarrollan a lo largo de su vida. La recomendación es la que hacemos a la población general: conviene evitar en la rutina alimentos hipersalados» (embutidos, snacks, comidas rápidas); se desaconsejan en la rutina no sólo por el gran contenido de sal sino que, además son hipergrasos, con muchas calorías y sin aporte de fibra.

8. El azúcar y la salud

El azúcar en la alimentación representa «calorías vacías», esto significa que aporta energía sin ningún principio nutritivo. Está comprobada su acción provocadora de caries dental, es un hidrato de carbono de absorción rápida y no tiene saciedad. Puede suspenderse de la alimentación sin riesgos y con probados beneficios para cualquier miembro de la familia, no sólo la persona con diabetes o la que debe adelgazar. Todas las frutas y verduras nos aportan azucares naturales junto con vitaminas, minerales y fibra.

9. ¿Qué relación tienen las grasas de los alimentos con la diabetes?

En una alimentación saludable debiera disminuirse la ingesta de grasas de origen animal (cortes grasos de carne, piel del pollo, quesos comunes, manteca), ya que es de tipo saturada y aumenta el colesterol malo. Por lo tanto, la relación no es con la diabetes sino con la persona que tiene diabetes y quiere cuidar su salud. En la actualidad, otra fuente de grasa «mala» para la salud es la que se usa en la industria alimentaria (margarinas, repostería, snacks) como «aceites vegetales hidro-genados», ya que al endurecerlos, se comportan en el organismo igual que una grasa saturada.

10. Entonces, ¿deberíamos 

eliminar las grasas de la 

alimentación?

NO, las grasas son muy necesarias. A partir de ellas se elaboran hormonas, vehiculizan vitaminas liposolubles, forman la estructura de cada una de nuestras células, y aportan ácidos grasos que el organismo no puede fabricar. Además, al ser una fuente concentrada de calorías son muy importantes para recuperar peso (pensemos en la persona adelgazada o en aquella que realiza mucho desgaste físico). 

Justamente, si esa persona tiene diabetes, el reforzar la alimentación con mayor aporte de grasa en las comidas, no le aumenta el pico de glucemia posterior. ¿Y cuáles son las grasas beneficiosas? Todas las del origen vegetal: aceites en general, mayonesa, aceitunas, palta, nueces, maníes. Pescados grasos de agua fría: atún, salmón, sardina, caballa, arenque. (Son una excepción en el reino animal, ya que poseen una grasa especial, OMEGA 3, que tiene efectos comprobados sobre la circulación, la inflamación y la inmunidad)

12. Carne, queso y huevo 

son alimentos sin hidratos 

de carbono. Una persona con diabetes ¿puede comerlos 

sin límite?

De ninguna manera. Todo tipo de carnes y todos los tipos de quesos son alimentos que aportan muchas proteínas. Las proteínas son fundamentales para el crecimiento, pero si se consumen en exceso sobrecargan al riñón. Además, no olvidemos que estos alimentos aportan grasa y muchas personas con diabetes están en un plan de adelgazar o tienen colesterol. Los argentinos, por nuestros hábitos culturales, consumimos muchísima carne con lo que sobrepasamos con creces el requerimiento para un adulto sano. Deberíamos, de a poco, cambiar nuestros menús habituales por platos de pastas, arroz, legumbres y verduras, en los que la carne esté presente como un «condimento» o un elemento más.

14. ¿Conviene entonces 

no comer carnes?

La carne aporta a la alimentación el mejor hierro, el más aprovechable por el organismo. El hierro de origen vegetal es de difícil absorción; se aprovecha mejor si se consume con vitamina C (verdura/fruta fresca) o bien con pequeña cantidad de carne (guisitos, salpicones).

 

Dra. Marcela de la Plaza

Médica especialista en Nutrición y Diabetes. MP 52497 – MN 57804

Federación Argentina de Diabetes (FAD)

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