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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

El calvario de la presión impositiva

En el podio de los países con mayor presión impositiva, Argentina ha convertido en un calvario al camino tributario de  emprendedores, cuentapropistas, dependientes.

En una columna titulada “La cantidad de impuestos que Martín Guzmán desconoce”, el economista Juan Pablo Chiesa reflejó en el diario Ámbito sólidos argumentos para comprender en su dimensión real el agobio de quienes pagan impuestos en la Argentina.

“Como no hay mejor prueba que la realidad, para rebatir los dichos del titular de la cartera económica, demostraré los impuestos que pagamos los argentinos mes a mes.

Si te animás a emprender y ejercer el comercio, como base debes estar inscripto en algún régimen de facturación, ya sea el régimen simplificado del monotributo o el régimen general. Si comenzamos con un régimen simple, tenemos mes a mes, el pago del impuesto compuesto del régimen; el pago mensual de los Iibb, si alquilamos un local, debemos pagar el impuesto al sello del valor del canon locativo; si además generamos empleo, nos debemos inscribir al impuesto respectivo de la seguridad social “aportes SS” y tributar mes a mes cargas sociales. Si comenzamos con un emprendimiento de mayor envergadura, ya estamos hablando de un régimen más amplio en el que mensualmente, debemos sumar el impuesto al valor agregado, el pago de autónomo y las ganancias anuales, los Iibb, el impuesto al sello y cargas sociales si tenemos empleados.

Misma situación padecen quienes emprenden una pyme con un modelo societario bajo la figura de una SRL, los mismos impuestos que el régimen simple, más los propios societarios.

Así mismo, si tenemos la suerte de tener bienes personales, y el mismo supera el mínimo no imponible, debemos pagar la alícuota respectiva.

Por otro lado, si ejercemos el comercio en la interior del país, también estamos sujetos a los impuestos municipales y/o provinciales propios de cada jurisdicción.

No debemos olvidar sumar los impuestos ordinarios que pagamos todos los meses como tarifas y gravados por cualquier actividad.

Habida cuenta que, cualquier persona que ejerce el comercio requiere de una cuenta de banco, estamos obligados a pagar impuesto al sello e impuestos al cheque por operaciones bancarias como así también sufrir retenciones y/o percepciones impositivas.

En la Argentina tenemos 82 tributos a nivel Municipal, 40 a nivel nacional y 41 a nivel provincial, 163 impuestos en el país, miles de regulaciones y una burocracia que nos devora todos los días.

Los impuestos en la Argentina pueden agruparse en cuatro grupos:

1) A los bienes y servicios. Dentro de este grupo, el tributo de mayor envergadura es el impuesto al valor agregado o como se lo conoce con su sigla “IVA”. Este impuesto, de características, regresivas y desproporcionado, afecta directamente a los sectores de menos ingresos que consumen la mayor cantidad de servicios básicos primarios. También encontramos en este grupo el impuesto a las bebidas alcohólicas, combustibles, cigarrillos, entre otros.

2) A los ingresos, beneficios y ganancias de capital. Acá tenemos el impreciso impuesto a las ganancias, creado por la Ley Nº 20.628, tributo nacional y anual que grava la obtención de una renta o salario, ya sea a las personas físicas y/o personas jurídicas. 

Cuando apunto a lo impreciso, me refiero a que dentro de las personas físicas tenemos el mal llamado o aplicado impuesto que alcanza la cuarta categoría de la ley impuesto a las ganancias, esto es asalariados privados o públicos y lamentablemente jubilados. De acá deviene, que dentro de esta categoría se encuentra las contribuciones a la seguridad social, impuesto necesario pero distorsivo, asfixiante y poco equitativo.

3) A la propiedad y a la riqueza. Dentro de este grupo podemos encontrar impuestos como los bienes personales y al inmobiliario pero esta categoría es muy dinámica y volátil puesto que estamos acostumbrados a la creación de nuevos impuestos, que nacen de manera temporaria y extraordinaria en un contexto económico financiero determinado y luego quedan fijos en nuestro sistema tributario.

4) Al comercio y a las transacciones internacionales. Acá vamos a encontrar los aranceles a las importaciones y exportaciones, llamadas socialmente “retenciones”. También el porcentaje de alícuota de los productos primarios más importantes, soja, maíz, trigo, entre otros”.

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