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La educación es más importante que Vaca Muerta

En Argentina, el 93 de los pobres no terminó la secundaria o apenas lo hizo. El 7 por ciento restante tiene título universitario. En Israel hay 214 días de clases por año; en Japón, Australia, Italia, Brasil, Colombia y Costa Rica, 200. Pero nosotros tenemos 180 y encima no los podemos cumplir. No hay futuro si no se cambia la matriz educativa. Empecemos por cumplir las tres leyes vigentes.

Por José Antonio Romero Feris

Exgobernador 

Especial

Tuve el gusto y el honor de dialogar, en mi programa televisivo Corrientes de Pensamiento, con un hombre de envergadura intelectual y moral: Alieto Guadagni, quien apenas inició su exposición, lanzó: “Si yo tuviera que sintetizar, el mensaje sería muy simple: La educación es más importante que Vaca Muerta”.

Guadagni es contador público, economista y político, fue ministro de Obras y Servicios Públicos de la provincia de Buenos Aires.

“Vaca Muerta tiene inmensos recursos potenciales de hidrocarburos pero en el siglo XXI prosperan los países que tienen recursos humanos calificados por el sistema educativo, no por los recursos naturales. Corea es uno de los países que más ha progresado en el mundo, prácticamente no tiene pobreza, pero más de la mitad de los jóvenes ya tiene grado universitario. Corea progresa sin recursos naturales y hay una cantidad de países, muchos africanos, algunos asiáticos, otros en América Latina, donde tienen recursos naturales, pero no tienen recursos humanos, educativos.

Cuando uno mira la situación económica argentina, la inmensa mayoría de los pobres y de los indigentes no completó la escuela secundaria. 

Los que están desocupados son los que menos estudios tienen: el 93 por ciento de los desocupados no terminó la escuela secundaria o no avanzó más, y apenas el 7 por ciento corresponde a los que terminaron la universidad. 

En el siglo XXI todas las inversiones y el requerimiento de empleo exige un nivel de capacitación que el sistema educativo argentino no otorga. Esta es la tarea que deberíamos encarar entre todos, para recuperar la Argentina que alguna vez fue y abatir la pobreza. La batalla tiene que empezar por la educación. Hay que empezar por lo más simple. Cumplir las tres leyes educativas: la primaria debe ser de jornada extendida, pero solo el 14% de los pibes tiene doble jornada educativa. Los pibes que nacen en hogares pobres se van a morir pobres porque no le hemos dado las herramientas para el siglo XXI.

En el año 2004 el gobierno de Kirchner implantó el calendario escolar de 180 días de clases y no se cumplió nunca. La ley tiene un artículo muy interesante que dice que en caso de incumplimiento de la meta se compensarán los días de clase perdidos. Ese otro día tiene que ser el sábado porque es el futuro del pibe. Cuando hay huelga de docentes se concentra en las escuelas públicas, ellos no tocan las escuelas privadas, y esto ha producido una gran fuga de pibes desde la escuela pública a la privada, por la sencilla razón que tienen más días de clase. Esto ha quebrado el sueño fundacional de la Ley 1.420 que era la igualdad educativa para todos. 

En Israel hay 214 días de clases por año; en Japón, Australia, Italia, Brasil, Colombia y Costa Rica, 200. Pero nosotros tenemos 180 y encima no la podemos cumplir.  En Chile todos tienen jornada extendida, esto significa que un pibe chileno que está en cuarto grado de la escuela primaria ya tuvo más horas de clases que un pibe argentino. 

Lo mismo ocurre cuando uno mira la otra ley que no se cumple, que dice que la escuela secundaria es obligatoria: de cada 100 estudiantes que iniciaron la secundaria apenas 45 la terminaron. Pero esta cifra incluye una gran desigualdad porque el 70 por ciento de los pibes que fueron a las escuelas privadas terminó la secundaria. Lamentablemente el sistema educativo argentino está reproduciendo la desigualdad. Además hay que afrontar el costo social que significó la pandemia. Más aún para los más pobres que no tenían aparatos en la casa para tener clase a distancia.

No hemos hecho nada para resolver ese problema acá. Pero en América Latina tres países lo resolvieron de una manera muy inteligente: Cuba, gobernada por el Partido Comunista; México y Perú.  Han tenido políticas educativas que se mantuvieron pese al cambio de presidentes. 

Por qué no usamos la televisión pública, que bastante recursos le cuesta al Estado, en dar clases. Esto no es ninguna novedad. Me tomé el trabajo de leer toda la semana el diario del Partido Comunista de Cuba, y trae el horario de clases: el lunes a las 9 física 1, a las 10 matemática 3. Esto ha permitido que en estos países el deterioro educativo sea menor al de Argentina.

Vamos a tener que hacer un esfuerzo muy grande para que estos pibes que han sido castigados por el cierre de las escuelas, sobre todo los más pobres, puedan recuperar el tiempo perdido, porque sino, no hay futuro. 

Se tiene que empezar por las cosas sencillas: primaria y secundaria obligatoria y 180 días de clases. Hay que cumplir con la doble jornada. Empecemos por hacer esto”. 

La cruda realidad

“Hay un dato al que le hemos prestado poca atención: la prueba Pisa (El Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, Pisa, por sus siglas en inglés), que  organiza una agencia internacional de mucho prestigio (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y tomó examen a 76 alumnos de 77 países. Los  primeros mejor ubicados son países asiáticos: China, Japón, Corea y Taiwán.

Argentina ocupa el lugar 71 y solo supera a Panamá y República Dominicana; y otros cuatro países africanos.

Es un drama. Si se hubiera hecho la prueba Pisa en el siglo pasado, Argentina estaría primera en América Latina. Todos lo olvidan pero el resto de los países de América Latina estudiaba con los textos argentinos y con una revista local: Billiken.

Otro problema que tenemos es que Argentina tiene un sistema universitario muy curioso, porque la inmensa mayoría de los países del mundo tienen exámenes generales para poder ingresar a la universidad: China, por ejemplo, Vietnam y Cuba, todos países comunistas. En América Latina casi todos lo tienen: Brasil, Chile, Colombia, México, etc. Pero Argetina no lo tiene

Pueden decir que es restrictivo, pero lo que quiero es que la escuela secundaria los prepare para la universidad, no puede ser que la principal actividad del último año de la secundaria sea el viaje de egresados. 

Esto ha llevado a una situación paradójica: cuando se compara a la Argentina con Chile y Brasil,  tenemos muchos más estudiantes universitarios en proporción a la población, pero ellos tienen más graduados.

En Argentina cada 100 ingresantes se gradúan 30, y en los otros países se gradúan 65, porque estudian en la escuela secundaria.

Para concluir, la gran batalla del crecimiento económico y la justicia social en el siglo XXI se da fortaleciendo la educación, porque sino los pibes pobres no van a salir nunca de su pobreza, de su indigencia. Un hombre instruido es una inversión destinada a una asociación, a un cambio en orden al conjunto sus actividades.

Por eso, insisto, la educación es más importante que Vaca Muerta”.

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