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/Ellitoral.com.ar/ Opinión

¿Existen los monstruos marinos en el planeta?

Asombro. El caso del monstruo del “Dédalo” causó asombro en su momento. .

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

No es novedad el hecho de cada cierto tiempo aparezcan animales desconocidos hasta el momento o  que no están clasificados dentro de la escala zoológica conocida o que son considerados como extintos. Es lo que ocurrió con el Coelacanto, un pez que se creía ya estaba desaparecido y extinto hace millones de años, cuando un barco pesquero lo encontró en sus redes en 1960, para sorpresa de todos, especialmente los científicos que lo estudiaron, confirmando que era ese pez el que había sacado en sus redes un barco pesquero frente a las costas de Portugal. Teniendo en cuenta que nuestro planeta está conformado en su 75% por agua, es muy factible que hayan especies desconocidas aún en las profundidades abisales de los distintos mares y océanos del globo terráqueo. Por ejemplo la fosa de las islas Marianas es la del mayor profundidad, con 11.000 metros y lugares en donde hasta hoy no ha podido llegar el hombre, por las tremenda presión que hay en esas profundidades, lo que hace imposible que el ser humano pueda descender hasta allí.

El 6 de agosto de 1848, el navío de bandera inglesa “Dédalo”, en pleno día, mientras navegaba por el Océano Atlántico, fue testigo de una insólita y sobrecogedora aparición, ocurrida entre Ciudad del Cabo y la isla de Santa Helena. A casi cien metros de su costado de babor, surgió de ls profundidades oceánicas, una criatura colosal y horripilante. Su cuerpo parduzco y tubular, de unos veinte metros de largo, comenzó a deslizarse rápidamente en dirección opuesta a la que llevaba el barco. Daba toda la impresión de que era una boa gigantesca, que nadaba vigorosamente ayudada por dos aletas cortas y redondas ubicadas a los costados del cuerpo. El cuello, sinuoso, se erguía unos dos metros por arriba del agua y estaba rematado por una cabeza de escasas dimensiones. La visión, que duró unos tres minutos aproximadamente, fue suficiente para que el capitán y cuatro de sus oficiales, además de algunos miembros de la tripulación, pudieran apreciar su presencia con gran claridad. A su llegada a puerto en Inglaterra, la oficialidad en pleno, suscribió un informe completo sobre lo acontecido, redactado por el propio capitán, el que fue presentado al Almirantazgo, junto con un bosquejo del extraño animal al que todos habían visto surgir de los fondos del océano, realizado por el contramaestre, que era un hábil dibujante y plasmó con total exactitud lo que habían visto los marinos. Con esto se dio por cerrado el extraño caso que fue certificado y oficializado por el Almirantazgo inglés, como el primer caso de extraña aparición de un animal de origen desconocido, en los mares del planeta.

Otro hecho parecido

Un caso similar ocurrió muchos años después, en el mes de diciembre de 1893 cuando el capitán y la tripulación del navío “Umfilli” también de bandera inglesa, vieron a un extraño animal emerger del mar, cuando se dirigían a Ciudad del Cabo. “De repente –explicaron- el mar se abrió y con gran estrépito apareció una enorme y horrible  criatura de un color azul intenso,  que comenzó a nadar hacia la popa, alejándose a una regular velocidad.” En el informe presentado posteriormente por el capitán, firmado por todos los testigos oculares del hecho, se relata que se trataba de un animal totalmente desconocido, semejante a una anguila gigantesca, que presentaba tres protuberancias o jorobas en el lomo y cuyo cuello, de unos cinco metros, terminaba en una cabeza achatada como la de una tortuga.

Ya más cerca en el tiempo, durante la Primera Guerra Mundial en 1917, el paquebote armado “Hillary” se cruzó en el Mar Báltico con una rareza acuática, de proporciones descomunales. El hecho ocurrió cerca de las costas de Islandia y fue asentado en el libro de bitácora del capitán. Se describió al intruso como a un reptil de unos 25 metros de largo, de color negro, provisto de cuatro aletas cortas. La cabeza podría compararse con la de una vaca por el tamaño. El animal quedó inmóvil durante algunos minutos, sujeto al vaivén de las olas, en franca actitud de retozo. Así permaneció durante un corto tiempo ante la mirada de la tripulación y luego se sumergió raudamente desapareciendo en las profundidades marinas. Casos como estos hay muchos en todo el mundo, solo mencionamos algunos de los más conocidos como punto de referencia.

Los océanos cubren más de las dos terceras partes de la superficie terrestre y en algunos lugares alcanzan más de 11 kilómetros de profundidad. Este mundo submarino aún no ha sido explorado totalmente y cabe la posibilidad de que allí habiten monstruos y animales desconocidos. Desde el siglo XVII hasta nuestros días ha habido cientos de detalladas visiones de terroríficas criaturas en el mar. Las descripciones más frecuentes hablan de calamares y pulpos  gigantescos hasta enormes serpientes de mar. Los relatos sobre serpientes marinas dicen que parecen serpientes, pero en realidad son de un tamaño mucho mayor.

En 1852 dos balleneros navegando juntos en el Pacífico, vieron la  aparición de una extraña y enorme criatura de las profundidades marinas. Un vigía anunció la aparición de una ballena a proa y el capitán de uno de los barcos lanzó tres botes al agua para capturarla. Al acercarse a su presa, los marineros comprobaron que se trataba de algo mucho más peligroso que una ballena. A pesar de ello se decidió aparejar lanzando un arpón que se clavó profundamente en el cuello de la criatura, causándole la muerte. Los marineros izaron a bordo a su extraña pesca. El capitán lo describió como un reptil de color marrón grisáceo, de al menos 45 metros de largo. En sus enormes mandíbulas tenía docenas de dientes curvos y afilados. 

El cuerpo del extraño animal era demasiado grande para llevarlo a bordo, por lo que le cortaron la cabeza y la conservaron en una gran cuba con salmuera.

Tras el episodio, los dos barcos regresaron a puerto, uno de ellos sin contratiempos y el otro barco, jamás se volvió a ver. Nunca se supo qué pasó. Otro de los grandes enigmas del mar. 

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