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El mobbing o acoso psicológico en el ámbito de trabajo

*Director del Máster en Derecho Administrativo de la Universidad Abierta Interamericana. Profesor Regular Adjunto de Derecho Administrativo de la Universidad de Buenos Aires.

¿Tu jefe te pide trabajos que son de cumplimiento imposible o te asigna tareas rutinarias? ¿Se burla de vos? ¿Te descalifica frente a tus pares? ¿Te mandaron a hacer tareas distintas a tu capacitación profesional? ¿Tus compañeros evitan tener contacto con vos o directamente ni te saludan? ¿Si hay un aumento de sueldo todos cobran, menos vos? ¿No te enteras de las actividades de capacitación en la oficina? ¿Tenés insomnio? ¿Empezaste a tener problemas estomacales? ¿Te enfermas continuamente? ¿Tu tema de diálogo recurrente es el trabajo y lo mal que lo pasás? ¿Tu autoestima está por el piso? ¿Planteaste tu situación en el área de recursos humanos y la respuesta fue el silencio? Si contestaste afirmativamente a una de estas preguntas, es probable que estés sufriendo mobbing o acoso psicológico en tu trabajo.

Mobbing viene del inglés to mob, y quiere decir acosar, hostigar a una persona. El acoso psicológico es la nueva plaga del siglo XXI. En efecto, en el ámbito laboral una persona puede matar a otra, sin temor de ser enjuiciada por un tribunal. Yo ví morir a un amigo por un jefe que lo acosaba psicológicamente, diariamente apagaba su vida. También, he visto muchos amigos deprimirse o renunciar a su trabajo por un superior jerárquico acosador y siniestro. Estas situaciones son las que me llevaron a estudiar este tema y bregar por algo que brinde respuesta y herramientas jurídicas para los trabajadores.

Los lugares de trabajo están repletos de violencia, que van desde el chisme, pasando por la delación y el engaño, hasta llegar al psicoterror. Las personas están llenas de forcejeos y de actitudes mezquinas, viven una guerra silenciosa y subrepticia, donde unos a otros se dañan con el dardo de la lengua. Los efectos de esta violencia son devastadores, aunque ningún jefe parece preocupado por esto, ni qué decir de las autoridades políticas cuya cortedad de miras es notable sobre este punto. Una herida en el alma dura para toda la vida, la rotura de un hueso se cura en seis meses.

Vivimos un tiempo, en el que poseer un puesto de trabajo es la diferencia entre llevar comida a nuestra casa, o permitir que nuestros hijos se mueran de hambre. Muchos perciben con temor el abismo de la desocupación, se aferran con desesperación a su empleo, y están dispuestos a sufrir la humillación, el menoscabo a su dignidad. ¿Cuántas personas podrían mantenerse sin trabajar por un período prolongado? En la Argentina, el ochenta por ciento de la población activa es incapaz de sostenerse más de un mes sin ingresos. Esta combinación: desocupación y falta de medios económicos, lleva a que los trabajadores soporten todo tipo de vejaciones. En las encuestas realizadas con mi equipo de trabajo, los trabajadores admiten que harán cualquier cosa por satisfacer a su jefe, y así expresan:

—“Si mi jefe me dice que me tire de cabeza por la ventana, lo voy a hacer”

—“Sé que mi jefe no sabe nada, pero voy a hacer lo que él ordene”

—“El jefe siempre tiene razón y más cuando no la tiene”.

—“No muevo un dedo, sin que mi jefe me autorice”.

Estas expresiones demuestran temor. En los ámbitos laborales la pericia y la dignidad hace mucho tiempo que huyeron. La grisura de aquellas expresiones muestra, también, a trabajadores desmotivados. ¿Quién es el culpable de esa situación el jefe o el empleado? Por supuesto, que el primero, quien tiene la obligación de generar ámbitos de trabajo dignos y motivadores.

Jurisprudencia

La justicia ha admitido el mobbing en el fallo “Dufey” del Superior Tribunal de Río Negro, y desde entonces se ha producido una evolución jurisprudencial para fijar los contornos jurídicos de este flagelo. En el derecho comparado, se ha llegado a condenar penalmente por esta situación (v. juzgado en lo penal Nº 1 de Jaén del 27-9-06). No obstante, es preciso que se sancione una ley específica en el orden federal. Mientras tanto ¿qué disposiciones puede invocar hoy una persona víctima de mobbing? El artículo 14 bis de la Constitución Nacional que prevé condiciones dignas y equitativas de labor; los tratados internacionales con jerarquía constitucional que reconocen derechos similares; y ciertas previsiones de la ley de contrato de trabajo que regula lo relativo a condiciones de trabajo dignas.

Lo más dramático del mobbing es que la víctima no se percata que está padeciendo esta situación. En la mayoría de los casos, logra percibirlo cuando su estado de salud es grave.

Causas

En otro orden de ideas, las causas del mobbing debemos buscarla en un concepto equivocado de jerarquía, pues se cree que la jerarquía es mandar, controlar y aplicar una sanción. Si se analiza este concepto —derivado del derecho canónico— podríamos agregarle dos elementos: la motivación y la capacitación de los recursos humanos, y aquí es donde los jefes, tanto de las organizaciones públicas y privadas, muestran sus falencias.

Otra causa del mobbing, se pude buscar en el alto nivel de corrupción que hace que ciertas personas accedan a los cargos jerárquicos sin pericia técnica, sin concurso de antecedentes y oposición, esto trae una consecuencia lamentable que el jefe se convierta en un personaje siniestro que se dedica a controlar al horario, pues su impericia no le permite otra cosa. Las organizaciones públicas y privadas se han provisto de censores electrónicos, cámaras, tarjetas y detectores de huellas digitales para controlar si una persona está en su puesto de trabajo (yo denominaría estos elementos los grilletes electrónicos). Al mirar esta situación de los trabajadores, se podría decir que la esclavitud no se abolió, se sustituyó por ocho horas. Ahora bien ¿Ninguna organización pública ha generado mecanismos para evaluar la valía técnica de un trabajo? Es lógico, para eso se requiere pericia técnica ¿Cómo haría un jefe para controlar el valor de un dictamen jurídico sino tiene conocimientos de derecho administrativo?

En el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires, ninguno de los titulares de las direcciones generales, técnica, administrativa y legal de la Administración Central (en total 12) han accedido por concurso de antecedentes y oposición, ni es especialista en derecho administrativo. Lo mismo puede decirse de la Administración Pública Central del orden federal. Ante esta situación, las causas del mobbing están en los jefes sin pericia, que accedieron por la pertenencia a un grupo político partidario, o por ser amigo, pariente o amante del funcionario político de turno. Esto afecta la moral y desmotivan a los agentes que diariamente quieren realizar su trabajo.

Por lo demás, otra causa es el alto nivel de autoritarismo y violencia de la sociedad, lo cual se proyecta también en los ámbitos laborales.

En fin, recordemos que la Constitución Nacional ordena que el trabajo debe ser desplegado en condiciones dignas y no permitamos que nuestra dignidad sea menoscabada por un sueldo, o por creer que esa violencia es parte del precio que uno paga por trabajar.

 

Muchos perciben con temor el abismo de la desocupación, se aferran con desesperación a su empleo, y están dispuestos a sufrir la humillación, el menoscabo a su dignidad.  

Lo más dramático del mobbing es que la víctima no se percata que está padeciendo esta situación.

Fenómeno invisible

Debemos estar atentos a este fenómeno que parece invisible y subterráneo, pero que deja daños psicológicos y físicos. Es preciso reflexionar porque miles de vidas quedan menoscabadas por un jefe acosador, o por pares que por envidia o maldad, sistemáticamente socavan los cimientos morales de una persona.

Causa – efecto

El mobbing se suele confundir la causa con el efecto. ¿Qué quiere decir esto? Muchas veces, se justifica la postergación de la persona en un ámbito laboral, porque es poco laboriosa, que afecta al grupo con sus actitudes disociadoras. Es decir, se intenta mostrar a estas cuestiones como la causa, cuando en realidad esto es el efecto. Que una persona se haya vuelto poco trabajadora, irritable, disociadora, es el efecto del acoso, pero jamás la causa. Este es otro punto crucial del mobbing, la confusión de causa con efecto.

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