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Martes 12de Noviembre de 2019CORRIENTES29°Pronóstico Extendidoclima_parcial

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Tabaquismo esclavizante

Por José Ceschi

¡Buen día! Un comentario escuchado por ahí: “En realidad, los chicos comienzan a fumar para demostrar que son hombres... Y más tarde, cuando les ha hecho mal a la salud, dejan de fumar para mostrar que son hombres con fuerza de voluntad”.
¡Me da tanta pena ver chiquititos y nenas de la primaria que, en plena mañana, fuman caminando por la calle! Generalmente lo hacen en grupo, mostrando la necesidad de mostrarse, más que el pacer que puede brindar el cigarrillo a esa edad. Salvo excepciones, estos nenes están lejos de disfrutar el humo como puede hacerlo un fumador consuetudinario. ¡Si parece verles salir humo por los ojos y hasta por las orejas! Pienso lo mucho que cuesta aprender a fumar y en los sacrificios que deberán hacer cuando hayan adquirido el vicio, tratando de liberarse de semenjante esclavitud. Porque se trata de un vicio verdadero y de una verdadera esclavitud. Basta repasar algunos de los pretextos que emplean las víctimas del tabaquismo: “Me da placer”, “me tranquiliza”, “me da seguridad”, “me ayuda a concentrarme”, “me hace pertenecer mejor al grupo”. Otros se muestran resignados: “No puedo, ya intenté dejarlo varias veces”, “prefiero fumar a estar agresivo”, “y bueh, de algo hay que morir”. Todos pretextos, con los que se procura disimular una forma de dependencia estrechamente vinculada con la drogadicción. Porque se trata de eso: de una probada adicción, producida por la nicotina. Al respecto leo lo escrito por alguien que conoce el tema: “La nicotina es un alcaloide extremadamente adictivo, que actúa como estimulante y sedante del sistema nervioso central. Su ingestión tiene como resultado el estímulo casi inmediato, que va seguido de depresión y fatiga, situación que lleva al toxicómano a buscar más nicotina. Los estudios han mostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia de ella. Además, la hormona producida por la tensión nerviosa reduce los efecto de la nicotina, haciendo necesario consumir mayores cantidades para llegar al mismo efecto...”. Bienvenido todo lo que se haga para librarse de semejante esclavitud. Si no se logra hacerlo solo, pedir ayuda a quienes pueden ayudar. Y no olvidemos la vieja fórmula: más vale prevenir que curar.
¡Hasta mañana! 

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Tabaquismo esclavizante

Por José Ceschi

¡Buen día! Un comentario escuchado por ahí: “En realidad, los chicos comienzan a fumar para demostrar que son hombres... Y más tarde, cuando les ha hecho mal a la salud, dejan de fumar para mostrar que son hombres con fuerza de voluntad”.
¡Me da tanta pena ver chiquititos y nenas de la primaria que, en plena mañana, fuman caminando por la calle! Generalmente lo hacen en grupo, mostrando la necesidad de mostrarse, más que el pacer que puede brindar el cigarrillo a esa edad. Salvo excepciones, estos nenes están lejos de disfrutar el humo como puede hacerlo un fumador consuetudinario. ¡Si parece verles salir humo por los ojos y hasta por las orejas! Pienso lo mucho que cuesta aprender a fumar y en los sacrificios que deberán hacer cuando hayan adquirido el vicio, tratando de liberarse de semenjante esclavitud. Porque se trata de un vicio verdadero y de una verdadera esclavitud. Basta repasar algunos de los pretextos que emplean las víctimas del tabaquismo: “Me da placer”, “me tranquiliza”, “me da seguridad”, “me ayuda a concentrarme”, “me hace pertenecer mejor al grupo”. Otros se muestran resignados: “No puedo, ya intenté dejarlo varias veces”, “prefiero fumar a estar agresivo”, “y bueh, de algo hay que morir”. Todos pretextos, con los que se procura disimular una forma de dependencia estrechamente vinculada con la drogadicción. Porque se trata de eso: de una probada adicción, producida por la nicotina. Al respecto leo lo escrito por alguien que conoce el tema: “La nicotina es un alcaloide extremadamente adictivo, que actúa como estimulante y sedante del sistema nervioso central. Su ingestión tiene como resultado el estímulo casi inmediato, que va seguido de depresión y fatiga, situación que lleva al toxicómano a buscar más nicotina. Los estudios han mostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia de ella. Además, la hormona producida por la tensión nerviosa reduce los efecto de la nicotina, haciendo necesario consumir mayores cantidades para llegar al mismo efecto...”. Bienvenido todo lo que se haga para librarse de semejante esclavitud. Si no se logra hacerlo solo, pedir ayuda a quienes pueden ayudar. Y no olvidemos la vieja fórmula: más vale prevenir que curar.
¡Hasta mañana!