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Adiós a la centenaria abuela Pitu, una histórica lectora de El Litoral

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Elida Dacunda de Mariño, la abuela Pitu o Pituta, una histórica lectora de El Litoral, falleció el sábado a la noche a los 103 años. Sus familiares la despidieron con destacados mensajes y dieron aviso de la noticia a la redacción de “su” diario, recordándola con una eterna sonrisa. La historia de la ex docente Pitu y del decano de la prensa regional fue contada cuando El Litoral cumplió 50 años y ella había dicho estar orgullosa de ser lectora desde el ejemplar número uno. Un buen modo de recordarla.  
“Soy de El Litoral desde el primer día”, dijo y agregó: “Cuando se fundó yo empecé a comprar porque conocía a Juan Romero, que venía de una familia conocida y es sanluiseño como yo”. 
En efecto, Pitu nació en la localidad de San Luis del Palmar, el 15 de octubre de 1915, hija de Mercedes Díaz Refojos y Luis Dacunda. De su matrimonio con Francisco Servando Mariño nacieron cinco hijos, que generaron una numerosa familia que se extiende a tataranietos. 
La entrevista de 2010, realizada en el marco del 50º aniversario de El litoral, se desarrolló en su casa del barrio Mil Viviendas, donde rememoró aquellos primeros años de lectura de este diario. “En aquel tiempo yo vivía por Belgrano y la editora estaba por la misma calle, pero a mí me llevaba el diario mi canillita”, dijo y recordó: “Una de mis hijas me contó que mi canillita se recibió de abogado. Era alumno de la Misericordia, se recibió ahí, después fue papá y tuvo sus hijas ahí. Vendiendo El Litoral se hizo abogado. Eso hay que divulgar porque los chicos de la calle creen que no van a ser nada y eso no es así”.  
También contó que “mi marido, Francisco ‘Paco’ Mariño, muere el 3 de agosto de 1958 y todos los años saco el recordatorio en el diario, no me olvido nunca. La primera vez que fui a publicar el recordatorio, en el año 60, Juan Romero me reconoce y no quiso cobrarme la publicación. Siempre me acuerdo de eso porque fue una demostración de generosidad que me quedó grabada”. 
“Leo El Litoral porque es serio, es veraz, nunca hay una mala palabra en todo lo que se escribe, cuidan el estilo”, explicó la abuela cuando se le preguntó por qué elegía todos los días este matutino para informarse. En ese momento recordó a don Gabriel Feris, “que era el periodista y uno de los pilares en esos primeros años. Lo conocí a don Gabriel porque fui maestra particular de sus hijas”, evocó. Así, desde el martes 3 de mayo de 1960, la abuela Pitu recibió a El Litoral en su domicilio y desde ese día fue una lectora fiel.  
Cuando apareció El Litoralito, rápidamente se dio cuenta de que era un material para ser guardado y coleccionado pues “allí hay cosas muy nuestras, efemérides locales y aparecen personajes que no están en los manuales que mandan de Buenos Aires, como el Tamborcito de Tacuarí”, ejemplificó.  
“¿Abuela, recuerda cuál es la publicación que más le impactó o la que le haya causado algún tipo de impresión?”, le preguntó en aquella ocasión El Litoral. “Las publicaciones de la Cruz de los Milagros es lo que más me gusta siempre”.  
Así se despidió en esa ocasión y seguramente con su sonrisa ancha, tal como ahora la recuerdan a Pitu. “Su inclinación genética fue ser docente y lo hizo toda su vida”, resumieron desde la familia.

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Adiós a la centenaria abuela Pitu, una histórica lectora de El Litoral

Elida Dacunda de Mariño, la abuela Pitu o Pituta, una histórica lectora de El Litoral, falleció el sábado a la noche a los 103 años. Sus familiares la despidieron con destacados mensajes y dieron aviso de la noticia a la redacción de “su” diario, recordándola con una eterna sonrisa. La historia de la ex docente Pitu y del decano de la prensa regional fue contada cuando El Litoral cumplió 50 años y ella había dicho estar orgullosa de ser lectora desde el ejemplar número uno. Un buen modo de recordarla.  
“Soy de El Litoral desde el primer día”, dijo y agregó: “Cuando se fundó yo empecé a comprar porque conocía a Juan Romero, que venía de una familia conocida y es sanluiseño como yo”. 
En efecto, Pitu nació en la localidad de San Luis del Palmar, el 15 de octubre de 1915, hija de Mercedes Díaz Refojos y Luis Dacunda. De su matrimonio con Francisco Servando Mariño nacieron cinco hijos, que generaron una numerosa familia que se extiende a tataranietos. 
La entrevista de 2010, realizada en el marco del 50º aniversario de El litoral, se desarrolló en su casa del barrio Mil Viviendas, donde rememoró aquellos primeros años de lectura de este diario. “En aquel tiempo yo vivía por Belgrano y la editora estaba por la misma calle, pero a mí me llevaba el diario mi canillita”, dijo y recordó: “Una de mis hijas me contó que mi canillita se recibió de abogado. Era alumno de la Misericordia, se recibió ahí, después fue papá y tuvo sus hijas ahí. Vendiendo El Litoral se hizo abogado. Eso hay que divulgar porque los chicos de la calle creen que no van a ser nada y eso no es así”.  
También contó que “mi marido, Francisco ‘Paco’ Mariño, muere el 3 de agosto de 1958 y todos los años saco el recordatorio en el diario, no me olvido nunca. La primera vez que fui a publicar el recordatorio, en el año 60, Juan Romero me reconoce y no quiso cobrarme la publicación. Siempre me acuerdo de eso porque fue una demostración de generosidad que me quedó grabada”. 
“Leo El Litoral porque es serio, es veraz, nunca hay una mala palabra en todo lo que se escribe, cuidan el estilo”, explicó la abuela cuando se le preguntó por qué elegía todos los días este matutino para informarse. En ese momento recordó a don Gabriel Feris, “que era el periodista y uno de los pilares en esos primeros años. Lo conocí a don Gabriel porque fui maestra particular de sus hijas”, evocó. Así, desde el martes 3 de mayo de 1960, la abuela Pitu recibió a El Litoral en su domicilio y desde ese día fue una lectora fiel.  
Cuando apareció El Litoralito, rápidamente se dio cuenta de que era un material para ser guardado y coleccionado pues “allí hay cosas muy nuestras, efemérides locales y aparecen personajes que no están en los manuales que mandan de Buenos Aires, como el Tamborcito de Tacuarí”, ejemplificó.  
“¿Abuela, recuerda cuál es la publicación que más le impactó o la que le haya causado algún tipo de impresión?”, le preguntó en aquella ocasión El Litoral. “Las publicaciones de la Cruz de los Milagros es lo que más me gusta siempre”.  
Así se despidió en esa ocasión y seguramente con su sonrisa ancha, tal como ahora la recuerdan a Pitu. “Su inclinación genética fue ser docente y lo hizo toda su vida”, resumieron desde la familia.