Jueves 24de Septiembre de 2020CORRIENTES26°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$74,50

Dolar Venta:$79,50

Jueves 24de Septiembre de 2020CORRIENTES26°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$74,50

Dolar Venta:$79,50

CORRIENTES:

CORONAVIRUS: 313 CASOS ACTIVOS (1013 ACUMULADOS) MUERTES: 19

/Ellitoral.com.ar/ Especiales

Las profecías de Don Orione y Nostradamus

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

Entre los grandes videntes de la historia figuran muchos cuyas predicciones aún se están cumpliendo y esperan cumplirse, entre ellos podemos mencionar a San Malaquías, Baba Vanga, la famosa vidente ciega y el gran Nostradamus. Pero en la Argentina hubo alguien que profetizó hechos históricos de nuestro país que aún se siguen cumpliendo, y nos referimos a Don Orione, el santo italiano que llegó a la Argentina y aquí vivió, pertenecía a la orden salesiana y ayudó a mucha gente, pobres especialmente. Fue santificado por el Papa Juan Pablo II, pero no se recordaron las predicciones políticas que hizo sobre nuestro país y en especial una última que decía “veo al mundo en el siglo XXI sumergido en medio de una extraña enfermedad desconocida que acarreará miles de muertos”. Sin duda se refería al actual coronavirus. Otro que hacía referencia a la actual pandemia fue Benjamín Solari Parravicini, quien en sus famosas psicografías (dibujos hechos por él en estado de trance en el que caía) ya había anticipado algo de lo que está sucediendo actualmente en el mundo. 

Don Orione, que realizó una importante obra en el Gran Buenos Aires, cuyos frutos se reflejan en el famoso “Cottolengo” que hizo que se lo conociera como el sacerdote de los pobres, dejó al menos diez predicciones sobre el futuro argentino, las que se remontan al año 1937 y que luego fueron reflotadas, sobre todo en los tiempos de la llamada “Revolución Libertadora” por el antiperonismo, ya que varias de ellas aludían a situaciones propias de esa época. 

Sin embargo, en la imaginería de tiempos posteriores también hubo varias que fueron vinculadas con hechos, tales como el Cordobazo de 1969 y existen otras que no se explican hasta el presente, que se considera que están incumplidas y que se producirían a lo largo del siglo XXI, en la actual centuria. 

Don Orione había nacido el 23 de junio de 1872, en Pontecuore, al norte de Italia y desde la orden de los salesianos de Don Bosco fue un seguidor de la obra de Giuseppe Benedetto Cottolengo (de ahí viene la palabra cottolengo) que hacia 1832 comenzó a fundar distintas comunidades en Bologna, Torino y otros lugares de Italia para la atención de ciertas enfermedades.

Diez predicciones 

Las predicciones de Don Orione sobre la Argentina fueron diez, según recuerdan los que han escrito sobre ellas, de las cuales la más conocida fue su anticipo de 1937 sobre la futura quema de las iglesias en 1955, la que se toma como la más acertada de sus visiones. También se da por cierta aquella que afirma que “el dictador no iba a morir en la revolución”, también asociada a 1955. La saga atribuida a Juan Domingo Perón continúa con el golpe que no iba a solucionar los problemas del país y con una cuarta que califica a quienes lo sucedieron en el cargo de “gobiernos anodinos”. La quinta, sexta y séptima también se dan por cumplidas. Son las que adelantaron que Córdoba se iba a convertir en un hervidero (el Cordobazo) y que el caudillo (Perón) iba a regresar al país y que ríos de sangre iban a correr en la Argentina. Esta interpretación, sin embargo, no alcanza para explicar las tres últimas, ya que la octava anuncia que un presidente será colgado en la Plaza de Mayo, que la bandera no flameará por dos días en la Casa Rosada y que, finalmente, se encontrará la paz cuando un hombre del norte, católico, gobierne el país por muchos años. 

El sacerdote falleció el 12 de marzo de 1940, en los albores de la Segunda Guerra Mundial y al ser exhumado el cadáver de Don Orione se encontró que estaba incorrupto y su corazón, en esas condiciones, fue traído en una caja a la Argentina, cumpliéndose con ello otra de sus predicciones que decía que su corazón reposaría en suelo argentino. Quedan pendientes, además de las mencionadas de la política argentina, algunas otras, como la que señala que “Roma será bombardeada” y un “Papa caminará sobre sus escombros”. Sin dejar de recordar la ya mencionada que dijo que “veo una enfermedad desconocida en el siglo XXI, que ocasionará miles de muertos” (la actual pandemia del coronavirus). Fue beatificado bajo el papado de Juan XXIII, el Papa Bueno, cuyo nombre era Angelo Roncalli, también conocido por sus increíbles predicciones, como antes lo habían sido otros católicos, de los cuales el más famoso fue Nostradamus. 

  

Nostradamus lo predijo 

Ante la aparición sorpresiva de la pandemia ocasionada por el coronavirus, muchos investigadores comenzaron a buscar entre los más destacados futurólogos, por llamarlos así, y con sorpresa descubrieron que Nostradamus fue quien con total exactitud detalló lo que hoy se conoce como coronavirus, predicción hecha en el año 1555 y que se cumplió totalmente. Veamos entonces lo que predijo Nostradamus cientos de años antes (entre paréntesis va la interpretación de los investigadores):

 

Y en el año de los gemelos (20-20) 

Surgirá una reina (corona) 

Desde el oriente (China) 

Que extenderá su plaga (virus) 

De los seres de la noche (murciélagos) 

A la tierra de las siete colinas (Italia) 

Transformando en polvo (muerte) 

A los hombres del crepúsculo (ancianos) 

Para culminar en la sombra de la ruindad (fin de la economía mundial)

El símbolo que acompaña a esta predicción de 1555 es un símbolo dibujado por el propio Nostradamus que en su momento parecía no significar nada pero que, a la luz de los acontecimientos actuales, es increíblemente parecido y similar al coronavirus visto con el microscopio electrónico. Muchas veces la historia nos reserva sorpresas increíbles y esta es una de ellas. 

Cada uno está en su derecho de creer o no en todas estas extrañas y misteriosas coincidencias. Sólo hay que esperar que todo termine bien y las consecuencias de todo sean mínimas.

¿Te gustó la nota?

Ocurrió un error