Miércoles 21de Abril de 2021CORRIENTES21°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$92,25

Dolar Venta:$98,25

Miércoles 21de Abril de 2021CORRIENTES21°Pronóstico Extendido

Dolar Compra:$92,25

Dolar Venta:$98,25

/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

Vademécum contra los abusos en la Iglesia, un manual para correr el velo de la impunidad

Hace menos de un mes se dio a conocer un documento elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, mediante el cual se disponen cuestiones procesales ante los casos de abuso sexual a menores cometidos por clérigos. Esta especie de “hoja de ruta” también fue presentada formalmente a nivel nacional y provincial. 

Gustavo Lescano

glescano@ellitoral.com.ar

Uno de los pasos principales para atender un problema es asumirlo y luego diseñar un camino de acciones para resolverlo. Cuando la problemática es muy grave, el esfuerzo demandado es mayor y puede requerir de una gran cantidad de personas, pero el objetivo será el mismo: dar rápida respuesta y cambiar la situación. Esta meta se trazó la Iglesia católica en su reacción ante la gravísima crisis de los abusos que arrastra desde hace mucho tiempo, pero ahora surge una decisión política de atenderla y resolverla. Al menos correr el velo de la impunidad, agilizar procedimientos, proteger a las víctimas, escucharlas, investigar y definir culpabilidades. Todo en coordinación e información permanente del caso con la autoridad estatal y con el derecho civil en el tratamiento penal del mismo. 

Si bien puede haber fuertes reparos en cuanto a la demora en atender estos casos, existe un compromiso general -tanto de la jerarquía como en el laicado- de involucrarse y comenzar a extirpar esta problemática. Es, al menos, una señal que lanzó recientemente el Vaticano, respaldada plenamente por el papa Francisco. 

En este sentido, a mediados de julio se presentó a nivel mundial un vademécum elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe mediante en el cual se proponen cuestiones procesales ante los casos de abuso sexual a menores cometidos por clérigos. Esta especie de “hoja de ruta” para tratar las denuncias de este tipo también tuvo su presentación formal a nivel nacional y provincial. 

La semana pasada, el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) realizó un encuentro virtual vía Zoom del cual participó El Litoral. Al día siguiente también se llevó a cabo una conferencia de prensa en el arzobispado de Corrientes, donde brindaron detalles de la iniciativa. En la ocasión se contó con la presencia de monseñor Andrés Stanovnik, quien expuso sobre la temática, tal como se publicó el jueves pasado. 

El conversatorio a nivel país sobre aspectos del vademécum fue encabezado por el obispo de San Francisco (Córdoba) y coordinador del Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables, monseñor Sergio Buenanueva. Lo acompañaron el sacerdote Mauricio Landra, rector del seminario de Gualeguaychú, canonista, profesor y exdecano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina (UCA), y la licenciada María Inés Franck, secretaria ejecutiva del Consejo. 

Al abrir el encuentro, el obispo Buenanueva anunció que “la idea es presentarles este vademécum, un nuevo instrumento que la Iglesia pone sobre la mesa como parte de su respuesta a la crisis de los abusos. Además, poder hablar del tema e interiorizarse de cómo estamos trabajando desde la Conferencia episcopal, y desde el punto de observación de nuestro Consejo pastoral”. Al respecto dijo que “desde este punto de observación podemos asomarnos a lo que está pasando en la Iglesia real, concreta, de las diócesis y las congregaciones religiosas. Y en este sentido está pasando mucho y bueno”. 

“La crisis de los abusos es grave y es honda”, resaltó y agregó: “La Iglesia, después de un momento inicial de incertidumbre, está entrando a velocidad crucero en su respuesta. Y eso es un gran aprendizaje porque por la misma naturaleza de la crisis, que supone -entre otras cosas- volver sobre nosotros mismos, sobre el modo en que hemos afrontado décadas anteriores, significa esa disposición para aprender de los errores, de un montón de perplejidades, de interrogantes y de situaciones no bien llevadas”. 

Indicó luego que “subrayo la palabra Iglesia, que no quiere decir los curas solamente. En esta respuesta (a la problemática de los abusos) crece aquel sujeto ‘Iglesia’ que es uno más eclesial en el sentido rico de la palabra. Es decir, cada vez vemos más rostros laicales, y eso es muy bueno, en especial en esta materia. Y observamos más rostros femeninos, y eso es buenísimo dentro de esta problemática porque son como un signo de esperanza muy grande”, acentuó. 

El titular del Consejo pastoral también hizo hincapié en que “el abuso, básicamente, es un abuso de poder. Puede tomar la forma de un gesto de carácter sexual, pero en su naturaleza más profunda es abuso de poder, manipulación emocional, abuso de la conciencia”. 

Por eso, “la respuesta de la Iglesia es, entre otras cosas, convocar a laicos consagrados que sienten realmente que no pueden mirar este problema desde la vereda de enfrente”. 

Resaltó que “el vademécum es un paso muy importante, lo valoro muy positivamente. Como obispo puedo decir que contar con un manual que clarifica el itinerario por recorrer para responder a presuntos abusos es fundamental”. Y en este sentido indicó a continuación: “La Iglesia ha tenido que aprender a clarificar sus normas. El vademécum, a la hora de clarificar el itinerario, empieza a responder interrogantes que cualquiera que ha tenido que enfrentar este problema se planteó en algún momento”. 

  

“No es una ley nueva” 

Posteriormente, el padre Mauricio Landra aclaró que “el vademécum no es un texto normativo: no es una ley nueva. Incluso, no reemplaza a la legislación que está vigente en esta materia en el tratamiento eclesial sobre abuso sexual”. 

Después se refirió a los distintos segmentos que componen el documento, que contempla 164 puntos específicos y que se presenta como manual. En este sentido, Buenanueva señaló que fue elaborado “para tratar de modo homogéneo esta problemática eclesial, sus características y consecuencias, incluso en detalles, que no son menores, pero que hacen a su unificación en la práctica”. 

“Está destinado al operador, quien va a acompañar a la autoridad eclesiástica para hacer las tareas no solo de un modo homogéneo, sino eficaz, en orden a su fin, al fin de la ley. Lo cual será, en primer lugar, buscar la verdad, establecer o restablecer la justicia y, si es necesario, también con una sanción que tiene un fin: que se repare el escándalo, se restituya esa justicia e incluso que cambien a las personas que han sido autores de estos hechos delictivos”, manifestó. 

Seguidamente, el sacerdote aclaró que la iniciativa “no pretende sustituir una formación de los profesionales del derecho canónico en particular por una en derecho penal y procesal”. 

Explicó que el texto “trata los delitos cuando en los hechos participan clérigos y cuando la víctima o las víctimas son menores de edad o a ellos equiparados”. Y en este marco “aparece la expresión de ‘personas vulnerables’. Ese abuso de poder y de conciencia a veces afecta a personas que son mayores de edad que no se equiparan siquiera a menores, pero revisten una vulnerabilidad”. 

“El documento hace su aporte para que el tratamiento sea bueno, correcto, justo. Inclusive que el fiel cumpla con sus obligaciones y, sobre todo, con su derecho como ciudadano. Por lo tanto, el vademécum va dimensionando qué hacer con la autoridad civil y cuándo ella interviene, tanto en el tema específico como en los actos que ha realizado la Iglesia”, aclaró. 

“En el final, el texto cierra diciendo que es una ayuda para seguir profundizando en el tema, aplicando la ley y, sobre todo, lo más importante, tratando de cicatrizar las profundas heridas que producen estos actos en general en la comunión eclesial. No solo en personas físicas, en las familias y comunidades, sino en la Iglesia misma, que se siente herida y está llamada a cicatrizar”, concluyó. 

  

Canales de denuncias 

Finalmente, María Inés Franck, secretaria ejecutiva del Consejo pastoral, hizo una exposición más puntual acerca de los procedimientos y la contención de denunciantes. En primer lugar destacó que el vademécum ofrece “una serie de recomendaciones sobre algunas cuestiones que, a lo mejor, hacía falta aclarar. No desde lo jurídico sino desde la práctica habitual, en las que muchas veces existían dudas”. 

“Por ejemplo -continuó-, el texto describe más exhaustivamente las conductas incluidas en este delito canónico. Sabemos que el término ‘delitos contra el sexto mandamiento’ muchas veces no se entendía a nivel secular, y entonces aquí se hace una descripción de la conducta más parecida a lo que habitualmente hacen los códigos penales. Eso es muy útil”. 

Por otra parte, resaltó que “también se refiere al origen que puede llegar a tener una noticia de este tipo para la Iglesia, que puede ir desde una denuncia escrita y firmada a una conversación telefónica o una noticia aparecida en un medio de comunicación, una nota simple, un posteo en redes sociales… La noticia puede venir de cualquiera de esos lados y por supuesto que no se cierran allí: después pueden surgir nuevos canales de exposición”. 

En otro segmento del manual, destacó María Inés Franck, “se refuerza la obligación de notificar a las autoridades estatales”. 

   

“Nunca más” 

“En el tramo final, algo muy importante”, advirtió y mencionó: “El vademécum refiere a lo que vienen haciendo desde hace ya un tiempo los documentos pontificios, que es poner énfasis en la contención y el acompañamiento a todos aquellos que denuncien haber sido víctimas de estos delitos”. 

En relación a esta cuestión, señaló el curso virtual que implementa el Consejo pastoral “para aquellas personas que, justamente, han sido designadas por las diócesis y congregaciones para recibir estos informes”. 

Al respecto resaltó que apuntan a “que sepan tener una escucha empática hacia aquellas personas que se acercan a denunciar. De esta manera, hacer que los denunciantes sepan que se los acompañará y que la Iglesia tiene también un rostro humano para con ellos y está siempre a su disposición”. 

“Los cursos de capacitación tienen una gran participación”, aseveró Franck y concluyó con una frase, al menos, esperanzadora: “Hay gente dispuesta a hacer lo que fuera para que nunca más ocurra un abuso en el ámbito eclesiástico”.

¿Te gustó la nota?

Ocurrió un error
Más Info

El arzobispo Andrés Stanovnik aclaró que “estas normas no pretenden reemplazar a la autoridad civil, sino que colaboran con el compromiso de transparencia y responsabilidad de la Iglesia en asegurar ambientes sanos y seguros para los niños y personas vulnerables”.