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/Ellitoral.com.ar/ Cultura

Canción Nueva cumple 50 años

Esta noche, en el Cocomarola tendrá lugar un tributo de la Fundación Memoria del Chamamé a cincuenta años de Canción Nueva Correntina. Mañana, a las 19.30 y en Casa Ñanderekó, será la presentación del libro que testimonia el acontecimiento.  

Por Carlos Lezcano

Especial

“Pueblero de allá ité” —según me contó Martín Rodríguez—, comenzó a nacer una noche que venían de actuar en el Jockey Club con Pocho Roch y pararon a tomar algo en el bar El Piccolo. Allí, Pocho le silbaba la melodía de la primera parte y le dijo si lo podía ayudar. Pasaron un par de horas y Martín no aportó nada. “Cuando caminaban a sus casas, en la esquina de Pellegrini y Catamarca, Pocho le silbó la melodía completa”, cuenta Juan Pedro Zubieta, autor con Cacho González Vedoya de “A 50 años años de Canción Nueva Correntina”, un libro imprescindible para comprender la importancia de aquel evento nacido en 1972.

El libro, como nos tiene acostumbrados Zubieta, esta vez en coautoría con el poeta González Vedoya, recorre cada una de las ediciones con fotos, afiches, minuciosos y abundantes datos de esos encuentros musicales donde surgieron los artistas que se consagraron definitivamente en la década siguiente, no solamente a nivel nacional sino internacional.

“Trabajé cinco años en el texto, pero considero que lo hago desde el día que conocí a Cacho porque me fue contando miles de anécdotas relacionadas con esos años”, dice Zubieta, que además consultó durante varias semanas los archivos del diario El Litoral como una de sus fuentes. 

Canción Nueva fue una competencia de canciones inéditas donde los ganadores accedían a grabar lo que aseguraba la circulación de esos temas en radios, abriendo otras puertas al género.

La Fundación Memoria del Chamamé homenajea en esta edición histórica de la Fiesta Nacional del Chamamé pospandemia, a los creadores de ese movimiento, a sus autores, músicos y cantantes que participaron de las cuatro ediciones. Lo hace de dos maneras: en el escenario, con un espectáculo, y con la edición de este libro, que es un nuevo valioso aporte de la editorial Moglia.

El certamen significó un cambio fundamental en la forma de componer e interpretar nuestra música chamamecera y permitió a los poetas noveles ampliar públicos. 

En medio de los convulsionados años 70, que junto a los 60 significaron grandes cambios en muchas ideas y prácticas políticas y sociales, en Corrientes, Canción Nueva inauguró un nuevo tiempo para la música nativa. Un tiempo que no olvidaba a los precursores sino que continuaba sus huellas abriendo otros horizontes.

Aquella fue una generación que veía el pasado no como algo lejano y cuestionado, sino como la continuidad de una memoria compartida. Canción Nueva fue hace 50 años un punto de partida para muchos artistas. Hoy es una huella ineludible en el corazón chamamecero.

Como dice Cacho González Vedoya sobre Canción Nueva y sobre el chamamé en general: “La memoria del canto está allí, en la hondura del río, en el cielo copiado de lagunas, en la claridad oscura de la noche, en la breve brisa, en los días altos de enero, pero, sobre todo, en el canto del hombre que regresa de la sangre, por obra del mágico gesto de la memoria”.

Edición 1972

El libro recuerda que la primera comisión organizadora estuvo integrada por Leonardo Verrastro, Teresa y Guillermo Parodi, Tito Marincioni, Efraín Maidana, Cancho Gordiola Niella, Raúl Varela, Cacho González Vedoya y Pocho Roch.

“Los artistas convocados para esta primera edición fueron Los Tim Voces, conjunto que incluía a la cancionista Hellen Pérez (esposa del locutor de radio Corrientes Rubén Aldo ‘Tito’ Marincioni), Teresita Parodi, 4 Voces del Litoral, Irma Solís, Los Jangaderos, Wilma Román de Maffei, Mario Bofill, Miguel Hurtado, León Antonio Sánchez, Pocho Roch y su conjunto, Hermanos Muñoz, Chango Paniagua, Fernando Miranda, Cacho Espíndola, Eduardo Linares, la inefable dupla de Carlos Maciel y Eugenio Balbastro y el pianista Nenito Pérez (padre de Hellen), recordado animador de los bailables en Corrientes”, dicen los autores con precisión.

Zubieta-González aclaran que “muchos de estos artistas como Solís, Hurtado, Maciel, Balbastro, Espíndola y Parodi, integraron la primera formación de la Orquesta Folklórica de la Provincia, que en 1972, el mismo año del nacimiento del primer certamen de Canción Nueva, fue creada por el maestro paraguayo Herminio Giménez con el cercano acompañamiento de Benjamín de la Vega”.

El jurado estuvo integrado por “Benjamín de la Vega, el pianista y compositor saladeño Roberto Alterats y el profesor  de música Segundo Álvarez. En tanto que se formó además un ‘jurado de admisión’ integrado por Carlos Gordiola Niella, Benjamín de la Vega, Ricardo Muslera, Miguel Hurtado y Tomás Alarcón”.

Resulta interesante la mirada de los autores en ciertos detalles de aquel recordado evento. Por poner un solo ejemplo, cito: “Consumada organizadora, Morales Segovia no descuidó los aspectos jurídicos, sumando a la comisión como equipo de apoyo a la escribana Teresa Levatti de Ruiz y al abogado Ricardo Guillermo Leconte, con el tiempo intendente de la ciudad de Corrientes y gobernador de la Provincia. En el reglamento de admisión de las obras, se destaca en el artículo 4º un texto que indudablemente apuntaba a combatir el fenómeno del mal llamado ‘chamamé cómico’ que por décadas inundó las radios nacionales, estigmatizando al correntino como borracho y cuchillero y denigrando a nuestras mujeres con citas poco felices. En un párrafo del citado artículo se advierte: “Serán eliminadas todas las letras que deformen el buen sentido de la comicidad y ofrezcan una imagen falsa del correntino”.

Edición 1975

Es tal vez la más recordada por la calidad de las obras que se presentaron: “Pueblero de allá ité”, “Por Santa Rosa me voy al río”, “Taipero poraihu”, “Glorias de nuestro pasado”, “Pisa que pisa, mazamorrera” y “Cambá Rulito”.

Edición 1977

Nuestros autores enumeran algunas de las canciones que quedaron: “Nati campanero”, “Ladrillero de mi pago”, “Corrientes soñadora”.

Edición 1978

Este año participó el grupo correntino Mantra con seis obras, una de ellas la ganadora: “Casa natal”.

Destaco esta participación por la calidad de sus integrantes: Rodolfo Regunaga, Raúl Díaz, Abel Montenegro, Pocholo Aire, Quique Sorribes y Roberto Romero.

Las composiciones de nuestra música tuvieron con Canción Nueva una renovación de autores, intérpretes, también variaciones en las formaciones orquestales e incorporaron temas sociales al repertorio.

Otros cielos

La identidad del género en este caso se mantuvo con esos cambios ya que en ningún momento hubo un planteo confrontativo entre generaciones, porque se buscó y logró un cambio en las formas poéticas que adquirieron un vuelo poco frecuente de la mano de poetas como Gordiola Niella, Marily Morales Segovia o Cacho González Vedoya, pero fue a la vez una continuidad en la tradición chamamecera. El libro rescata innumerables datos pero también señala los procesos del devenir musiquero de Corrientes.

Las innovadoras propuestas del momento pusieron en evidencia que el género no podía seguir en el aislamiento del contexto nacional e internacional. Otras sonoridades abrieron nuevos horizontes de difusión a través de los discos de importantes compañías discográficas. Esa apertura a nuevos actores hizo posible el dinamismo del género frente a la clausura de los sectores más conservadores.

La identidad musical para esta generación no solo fue la recibida sino la construida con su multiplicidad de fuentes.

El chamamé se conjugó en plural entonces. Fue lo dado pero también lo hecho. Fue lo soñado y lo realizado, aquí y por la calidad de sus canciones, las que volaron a cielos lejanos.

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