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La sorprendente máquina del tiempo

Un cura benedictino, según dijeron en el Vaticano, habría inventado una supuesta “máquina del tiempo” que en su momento causó una verdadera revolución entre todas las autoridades y jerarquías religiosas, incluyendo al propio Papa Pío XII. La realización científica mostró unos resultados que asustaron a todos los religiosos que tuvieron acceso a ella.
Autor. El padre Marcello Pellegino Ernetti, inventor del cronovisor.

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

La supuesta “máquina del tiempo” que oculta El Vaticano como un secreto bajo siete llaves, también encierra la singular historia del sacerdote inventor de ese aparato que pudo haber revolucionado la historia de la Humanidad, el padre Marcello Pellegrino Ernetti, que fue desacreditado a mansalva después de haber realizado una creación científica extraordinaria cuyos resultados asustaron a la totalidad de la jerarquía eclesiástica.

Pellegrino Ernetti, un cura benedictino especializado en exorcismos y física cuántica, había emprendido en 1952 una profunda investigación sostenida que pregonaba que a partir de la energía liberada por cada ser humano en el espacio, era posible reconstruir diálogos e imágenes del pasado, todo esto a través de una máquina que el cura dio en llamar el cronovisor. En realidad lo que él más quería conseguir era lograr poder conversar con personas ya fallecidas. A mitad de la década del 50 la primera versión de los avances de Ernetti, que se asoció con científicos de fuste de ese momento como el Premio Nobel de Física Enrico Fermi y el ingeniero alemán Werner Von Braun, dieron como resultado el rescate de voces y sonidos perdidos en el tiempo, esto llamó la atención del Papa Pío XII, quien por ese entonces decidió auspiciar esa investigación.

Sin embargo el experimento fue mucho más allá y el cronovisor empezó a recuperar imágenes como los momentos finales de la batalla de Waterloo, la llegada de Cristóbal Colón a América y hasta la instancia final del calvario de Jesucristo. Para todo esto, Ernetti  preparó una presentación especial para ser mostrada al sumo pontífice. El resultado de ese encuentro no fue el mejor. Ante los ojos de Pío XII desfilaron por la pantalla del cronovisor secuencias tridimensionales que mostraban imágenes en blanco y negro.

Por ejemplo, un monte con tres cruces y otros tantos crucificados, uno de ellos era Cristo. No fue lo único que conmovió al Papa. Pudo escuchar la explosión sucedida en Sodoma y Gomorra para castigar sus pecados. Vio instancias de la fundación de Roma y ya más acá en el tiempo, la marcha de los ejércitos napoleónicos hacia la batalla de Waterloo, donde fueron vencidos. Pero lo que más perturbó al Papa fue sin duda la imagen de Cristo crucificado. 

La orden del Papa fue dar marcha atrás en la investigación, imponer el llamado “Secreto Omega” con el cual se prohibía totalmente su difusión, y pedir el silencio a Ernetti, que no debía decir nada de lo que había descubierto. Pero el 2 de mayo de 1972, el sacerdote, desoyendo al jefe de la Iglesia Católica, confirmó, en una entrevista al semanario italiano Doménica della Corrieri que había descubierto la “máquina del tiempo”.

A partir de allí comenzó una brutal campaña de desacreditación al cura que sostuvo hasta poco antes de morir en 1994 que el descubrimiento existió y que su invento y los planos de aparato habían sido secuestrados por El Vaticano en respuesta al escarnio a que era sometido con una imagen de Cristo, que aseguraba había sido obtenida con el cronovisor. El rostro de Jesús supuestamente captado por la máquina del tiempo, no era otro que el de la estampita del Jesús Misericordioso de Perugia, Italia, lo que operó como un mazazo contra la credibilidad de Ernetti que según él, jamás volvió a hablar de ese tema hasta su muerte. Ni siquiera en su condición de hombre de fe, para retractarse. Dadas las circunstancias en que se desarrollaron los hechos, poco se pudo investigar, ya que el mismo Papa ordenó que no se hable más del tema.

Extraño comunicado

A poco de morir el padre Ernetti en 1994, un misterioso personaje recorrió los medios de comunicación italianos para acercar un documento supuestamente firmado por el sacerdote benedictino, en el cual reconocía que toda su investigación había sido un fraude. El hombre, que aclaraba al presentarse que no iba a revelar su identidad, decía ser un familiar de Ernetti, a quien el cura, en sus últimos días, le encomendó la sospechosa tarea de negar, tras su muerte lo que tanto había defendido en vida.

Si bien nadie impugnó el documento, las dudas sobre su autenticidad aparecen cada tanto. Hay quienes afirman que el documento es auténtico, si bien no coincide en que lo allí expresado, que toda su vida lo mantuvo en secreto y ahora no puede ser que renuncie a todo lo manifestado antes y que le costó muchos sacrificios en todo sentido. Ahora bien, ¿qué pasó con los integrantes del equipo que habían trabajado juntos para llegar a un éxito total? Se cree que tanto Fermi como Von Braun decidieron borrarse de la polémica para su mejor reconocimiento personal, ya que eran destacados científicos a nivel mundial. En principio ellos reconocieron la existencia del extraño experimento pero no se arriesgaron a confirmar el éxito total que obtuvo el experimento ni dieron detalles sobre como fue construido el cronovisor.

Pareciera que todos están de acuerdo sobre la existencia  del extraño aparato, pero no lo están en cómo es su funcionamiento.

La mayoría de la gente cree, por comentarios o publicaciones periodísticas incluso de la propia  Iglesia, que en los secretos subsuelos del Vaticano hay numerosos tesoros de toda la época cultural de los inicios de la humanidad, que muchas veces son ignorados con el paso del tiempo, pero que están allí. Se cree que entre ellos pueden estar los planos secretos de la construcción del cronovisor, a cargo del padre Pellegrino Ernetti y el asesoramiento de los mencionados científicos que apoyaron la investigación y que llamó la atención que nunca se hayan manifestado ni a favor ni en contra, lo mismo va para quienes estuvieron involucrados en el experimento y no hablaron. Para que el propio Papa Pío XII se haya involucrado en el tema del cronovisor, tiene que haber sucedido algo muy importante y valioso. Aunque mucho no se hable de esto ni se lo recuerde, es evidente que algo pasó… 

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