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Solicitan regularización dominial de los terrenos expropiados en la zona del Patono

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Los habitantes del asentamiento ubicado en el barrio Patono, al Sur de la ciudad, vienen solicitando obras de urbanización y construcción de redes formales de aprovisionamiento de servicios para las más de 200 familias que habitan en el lugar. Se trata de los terrenos que fueron incluidos en el programa provincial de regularización dominial y que mediante una ley fueron expropiados en 2013.
En el asentamiento del barrio Patono se registran algunos factores de riesgo ambiental y sanitario debido a la proximidad de desagües a cielo abierto con grupos familiares que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
“Con los vecinos conformamos una comisión vecinal para poder darle una mayor formalidad a los pedidos de mejoras para el asentamiento. De igual manera estamos muy agradecidos al Gobierno de la Provincia porque en su momento gestionaron la expropiación del lugar y contamos con la ley; ahora necesitamos las obras de urbanización”, señaló una de las delegadas del asentamiento del barrio Patono en diálogo con El Litoral.
El asentamiento del barrio Patono se encuentra expropiado desde 2013 mediante una ley provincial que fue impulsada por el Poder Ejecutivo y aprobada de manera unánime en la Legislatura. A su vez, el terreno que se encuentra habitado informalmente por más de 200 familias también está incluido en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) que fue contemplado en la Ley Nacional Nº 27.453.
Unos 19 lotes del barrio Patono están incluidos en el Renabap que contiene unos 1.205 predios ubicados en 61 asentamientos de la ciudad de Corrientes.
El temor de los habitantes del asentamiento del barrio Patono es la existencia de desagües a cielo abierto en las proximidades de las precarias viviendas de unas siete familias en situación de vulnerabilidad, lo cual genera riesgos ambientales y sanitarios. El zanjón cuenta con poco más den un metro de profundidad.
Además, desde hace algunos meses en el asentamiento del Patono también funciona un merendero que brinda asistencia alimentaria a unos 150 chicos en situación de vulnerabilidad. 

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Solicitan regularización dominial de los terrenos expropiados en la zona del Patono

Los habitantes del asentamiento ubicado en el barrio Patono, al Sur de la ciudad, vienen solicitando obras de urbanización y construcción de redes formales de aprovisionamiento de servicios para las más de 200 familias que habitan en el lugar. Se trata de los terrenos que fueron incluidos en el programa provincial de regularización dominial y que mediante una ley fueron expropiados en 2013.
En el asentamiento del barrio Patono se registran algunos factores de riesgo ambiental y sanitario debido a la proximidad de desagües a cielo abierto con grupos familiares que se encuentran en situación de vulnerabilidad.
“Con los vecinos conformamos una comisión vecinal para poder darle una mayor formalidad a los pedidos de mejoras para el asentamiento. De igual manera estamos muy agradecidos al Gobierno de la Provincia porque en su momento gestionaron la expropiación del lugar y contamos con la ley; ahora necesitamos las obras de urbanización”, señaló una de las delegadas del asentamiento del barrio Patono en diálogo con El Litoral.
El asentamiento del barrio Patono se encuentra expropiado desde 2013 mediante una ley provincial que fue impulsada por el Poder Ejecutivo y aprobada de manera unánime en la Legislatura. A su vez, el terreno que se encuentra habitado informalmente por más de 200 familias también está incluido en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) que fue contemplado en la Ley Nacional Nº 27.453.
Unos 19 lotes del barrio Patono están incluidos en el Renabap que contiene unos 1.205 predios ubicados en 61 asentamientos de la ciudad de Corrientes.
El temor de los habitantes del asentamiento del barrio Patono es la existencia de desagües a cielo abierto en las proximidades de las precarias viviendas de unas siete familias en situación de vulnerabilidad, lo cual genera riesgos ambientales y sanitarios. El zanjón cuenta con poco más den un metro de profundidad.
Además, desde hace algunos meses en el asentamiento del Patono también funciona un merendero que brinda asistencia alimentaria a unos 150 chicos en situación de vulnerabilidad.