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25 de enero

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1822... y se firmaba el Tratado del Cuadrilátero, acuerdo que fue suscripto por cuatro provincias, de allí su nombre: Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. En esta última provincia se desarrollaron las deliberaciones y este pacto establecía, entre otras cosas, la paz para las provincias firmantes, ayuda mutua en caso de agresión española, portuguesa o cualquier otra potencia extranjera, libre navegación de los ríos, etc.
Constaba de dos partes el acuerdo firmado, una con 17 artículos públicos y otra con 4 artículos secretos. Las tres provinciales litoraleñas se entregaban mansamente al centralismo porteño. Este tratado terminó por consumar la frustración del Congreso de Córdoba. El acuerdo fue posible porque, muerto Francisco Ramírez y destituido el gobernador entrerriano López Jordán, asumió el nuevo gobierno de Entre Ríos, el porteño Lucio Mansilla, quien -como era previsible- se plegó a la política localista auspiciada por Bernardino Rivadavia. La discrepancia entre el litoral y el interior, el distanciamiento irreversible de Bustos -promotor de un fallido Congreso en Córdoba al que se califica despectivamente de “diminuto” -y la responsabilidad histórica del gobierno de Martín Rodríguez por la disolución de dicha asamblea, son aspectos que surgen nítidos del artículo 13º del Tratado. Quizá como consecuencia de la disolución del Congreso de Córdoba, el Ejército del Norte nunca llegó a reconstruirse.
Con este acuerdo se intentaba terminar las guerras entre compatriotas y se establecía, además, la libertad de comercio entre las provincias y la unión ante el ataque de una nación extranjera. El gobernador de Corrientes Juan José Fernández Blanco fue uno de los más entusiastas impulsores del tratado y envió como representantes de la provincia a Goitía y Atienza, quienes llevaron el claro mandato de que en cláusulas específicas debía mencionarse el retorno a nuestro territorio de los departamentos de Esquina y Curuzú Cuatiá, los que habían sido anexados a Entre Ríos cuando Pancho Ramírez constituyó la República Entrerriana.


 

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25 de enero

Por Juan Carlos Raffo

Corría el año 1822... y se firmaba el Tratado del Cuadrilátero, acuerdo que fue suscripto por cuatro provincias, de allí su nombre: Corrientes, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe. En esta última provincia se desarrollaron las deliberaciones y este pacto establecía, entre otras cosas, la paz para las provincias firmantes, ayuda mutua en caso de agresión española, portuguesa o cualquier otra potencia extranjera, libre navegación de los ríos, etc.
Constaba de dos partes el acuerdo firmado, una con 17 artículos públicos y otra con 4 artículos secretos. Las tres provinciales litoraleñas se entregaban mansamente al centralismo porteño. Este tratado terminó por consumar la frustración del Congreso de Córdoba. El acuerdo fue posible porque, muerto Francisco Ramírez y destituido el gobernador entrerriano López Jordán, asumió el nuevo gobierno de Entre Ríos, el porteño Lucio Mansilla, quien -como era previsible- se plegó a la política localista auspiciada por Bernardino Rivadavia. La discrepancia entre el litoral y el interior, el distanciamiento irreversible de Bustos -promotor de un fallido Congreso en Córdoba al que se califica despectivamente de “diminuto” -y la responsabilidad histórica del gobierno de Martín Rodríguez por la disolución de dicha asamblea, son aspectos que surgen nítidos del artículo 13º del Tratado. Quizá como consecuencia de la disolución del Congreso de Córdoba, el Ejército del Norte nunca llegó a reconstruirse.
Con este acuerdo se intentaba terminar las guerras entre compatriotas y se establecía, además, la libertad de comercio entre las provincias y la unión ante el ataque de una nación extranjera. El gobernador de Corrientes Juan José Fernández Blanco fue uno de los más entusiastas impulsores del tratado y envió como representantes de la provincia a Goitía y Atienza, quienes llevaron el claro mandato de que en cláusulas específicas debía mencionarse el retorno a nuestro territorio de los departamentos de Esquina y Curuzú Cuatiá, los que habían sido anexados a Entre Ríos cuando Pancho Ramírez constituyó la República Entrerriana.