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Facundo Alarcón o la tierra de duendes

Por El Litoral

Domingo, 12 de abril de 2020 a las 01:03
Por Rodrigo Galarza

Especial para El Litoral

A mediados de los noventa teníamos con el poeta Fabián Brizuela la  costumbre de visitar, matear y conspirar en favor de la poesía con el poeta José Alarcón. Solíamos caerle a mitad de la mañana; a veces conversábamos en la librería-papelería que él atendía y regenteaba o bien en la galería de su casa. Por aquel entonces el grupo literario Pájaro de Tinta de Caá Catí estaba ya en marcha y siempre surgían inconvenientes, nada que no se arreglase con un “así nomás es esto, tenemos que seguir tirando para adelante”. Lo cierto es que entre comentarios de libros, mates fríos cebados por el anfitrión y algunas que otras novedades en muchas ocasiones nos daban las 12. 

En uno de esos mediodías calurosos, sin ráfaga de aire alguna, apareció uno de los niños de José con varios libros en la mano. Ante la pregunta del padre de qué hacía con esos libros: el chico respondió que los había rescatado de la basura porque le dio pena verlos tirados por más deteriorados que estuvieran. Ese niño se llamaba Facundo Alarcón.

Pasaron los años y Facundo no solo salvó libros de Poe y Maupassant, sino que empezó a creer en el arte como un camino de salvación para sí y los otros. Además de los libros, llegaron los primeros acordes en una guitarra eléctrica y los primeros covers de canciones preferidas y cuentos breves. De entre algunas incursiones de los talleres de Pájaro de Tinta surgió la escritura de poesía, aunque sin duda esta se hallaba en él y su mirada desde antes tal como acertadamente comenta: “Veo mucha poesía en muchas cosas de la vida, y también veo poca poesía en muchas cosas que llaman poesía”. 

Cuando le preguntan desde qué lugar escribe, Alarcón responde: “Yo escribo desde Corrientes porque es el paisaje que veo y lugar donde vivo, pero desde mi interior vienen las imágenes que se mezclan con todo lo que percibo de la realidad. 

Es verdad que uno escribe, entre otras cosas, lo que ve, el sentido de la vista es muy fuerte, es un gran sentido, porque es la imagen que se reproduce en múltiples dimensiones, y todos esos elementos son los que conforman el universo de cada uno… y uno luego tiene que tratar de entenderse, y seguir descubriendo más elementos, que conforman a uno mismo y a todo lo que existe” (…). Sin duda, este concepto guía su primer poemario Guácaras, tierra de duendes (2013) en el que desarrolla una particular hierofanía. En tanto que en su segundo libro El Chupasombras (2014) la búsqueda de forma y fondo es otra, el poeta se hunde y explora un mundo más gótico, dark, en sintonía con ciertas vanguardias.

En la actualidad su poesía se nutre del concepto de “lo mágico” como descubrimiento de las potencias sanadoras del ser humano en relación con la recuperación del vínculo vivificante con la naturaleza.

Muestrario mInimo

Agua soy 

desde el origen del cosmos vengo

a regalar la magia de la vida

observo la luz y me sumerjo

en la expansión celeste 

de cuerpos purificándolos

energía ultravioleta viajando

desde el vientre de la Tierra

hacia cualquier dimensión

lágrima divina en arco iris fractal

33

el orden piramidal resucitó  

resurgió la Babilonia con su fábrica

de esclavos eternos 

con clavos en las manos  

y en el cerebro 

nos diseñaron las casas 

y atrás dejamos nuestros 

    [jaguaretés domadores         [de selvas  

y preferimos caminar 

    [entre máquinas 

y nos quejamos de las máquinas 

y trabajamos para comprar 

    [las máquinas 

y manejamos las máquinas 

y escribimos en las máquinas 

y nos unimos y nos separamos 

y siempre la máquina 

y nunca el amor de la sangre 

    [de barro 

del pájaro libre constructor 

    [de nidos de menta  

ni el amor que originó la saliva         [cuando fue 

el primer musgo chorreante de la         [montaña prometida  

ni el amor del agua a la piedra   

Poema encontrado 

en un cementerio

ya era tarde y nos miramos

estuvimos lejos del mundo

como si aparte

la luna no era luna 

y la arena nunca fue arena

sólo el frío brillo de las cantilenas         [era puro

brillo puro 

                 que tapizó la tarde 

¿recuerdas esa tarde 

    [pura de brillos

como si la tarde se nutriera 

    [de luciérnagas

y las luciérnagas 

                          de estrellas?

¿recuerdas?

¿recuerdas que pensábamos 

qué le había sucedido a la otra 

    [cara de la Tierra

cuando blanda 

     la notamos?

dijiste que la Tierra 

    [de a pedazos llora

o que son los Angeles Dorados

que al deambular en grupos 

    [la ablanda

y pareciera que llora

y quisimos ser como ellos

para pintar en los ojos de cada uno

la naturaleza viva

                           de colores 

                                             pura

y para pintar en los tuyos 

cada día mi rostro

sumergido en lágrimas

quizá 

    eso sólo nos parecía

quizá 

    sólo era brillo 

        brillo mojado

                         brillo de las estrellas

revolcadas de gloria 

en el estómago de las luciérnagas

que consume la tarde

y nos peleamos

hasta que la luna fue tuya

qué bien nos sentimos 

    cuando el aire

huía del fondo de nuestro lago

¿recuerdas?

se escapó cubierto de lágrimas 

como si una burbuja fuera

y nos reímos

y el viento fue mío

dijiste que eso era mejor

porque el viento son los ángeles

que se solazan zarandeándose         [aprisa

chocando las hojas

                             las selvas

                                            los árboles

¿quizá ellos atropellaron tu luna?

porque recuerda,

que su reflejo en el agua

se extendió sobre el pasto 

    [y mojó la arena

y luego una rodaja del mundo

y más tarde nuestros dedos

pero insatisfecha continuó 

y mojó desde la cruz a la fecha 

    [las hojas secas 

para que cada una sea 

    [la estrella terrestre

reflejada en el cielo

ahora que es noche

todo lo que siento y desnudamos 

    es tuyo

y yo te cuido.

ahora y siempre 

    será de noche

y el etéreo brillo de las hojas

será mío

y yo 

que más lágrimas que 

    [palabras tengo

tuyo

ahora que siempre subsistirá 

    [la noche

que somos

y que me proteges

extirparé todo lo que crezca 

sobre el Angel de Bronce

que atornillado canta 

al lado de tu nombre.     

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