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/Ellitoral.com.ar/ Ciudad

Anciana fue desalojada por su hija con una perimetral y reclama volver a su domicilio

Desde el mes de diciembre Margarita Acevedo no puede volver a su hogar debido a que enfrenta una medida cautelar perimetral, solicitada por su hija mayor, que la impide acercarse a menos de 200 metros. Según relató a este diario, necesita ayuda para sobrellevar la causa, ya que el estrés que atraviesa le provocó enfermedades respiratorias, por lo que tiene que soportar más gastos.

“Ella (por su hija) dice que es la dueña de la casa, pero no tiene ningún papel donde diga eso. Mi mamá me dejó la casa cuando yo era soltera, la única heredera soy yo”, aseguró la mujer que lo único que necesita es que levanten la perimetral que la afecta. También cuenta que durante el proceso judicial fue atendida en el Hospital de Salud Mental San Francisco de Asís, donde le diagnosticaron elevado estrés a causa de esta situación.

Margarita tiene 75 años y asegura que el proceso judicial que atraviesa es injusto para la condición en la que vive. También que recurrió a un abogado y a la Defensoría del Pueblo, pero que no ha recibido mejora alguna. Ahora cuenta con una nueva defensora recomendada, según ella, por la Comisaría Segunda de la Mujer y el Menor, del barrio 17 de Agosto. Aparte de la ayuda de su hijo, ella rescata el asesoramiento que recibió en esa comisaría y las recomendaciones para llevar su vida en el abandono.

La anciana es beneficiaria de la jubilación mínima, y recibe cotidianamente la visita y la ayuda de uno de sus hijos, pero no es suficiente. Gran parte de esa jubilación se debe destinar en pagar el alquiler y los servicios básicos. Su hijo es remisero y actualmente le ayuda en el esfuerzo de recaudar el monto necesario para que la mujer vuelva a mudarse.

Actualmente reside en un alquiler de las calles Moreno y República Dominicana, por el que debe pagar $10 mil mensuales, pero pronto deberá dejar ese lugar por refacciones. “Lo que más me duele es tener que andar por todos lados, buscando dónde es más barato. Lo que estoy pasando no es vida”, dijo la mujer entre sollozos. Cada vez que cuenta su historia no puede evitar el llanto.

Durante este período también se complicaron sus cuadros de artritis, asma e hipertensión.  Tampoco puede hacer uso de sus electrodomésticos y muebles, que quedaron en la casa a la que ya no puede acceder.

Su número de teléfono para quienes quieran ayudarla es 3794808431. 

(IB)

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