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Al galope, para conectarse al mundo digital desde un lugar restaurado por la solidaridad

El deseo de volver a encender esas pantallas donde ven las imágenes que ellos eligen, los impulsó a ir a caballo al colegio. Un lugar que fue remozado con materiales aportados por varias instituciones e integrantes de Vialidad Nacional que, además, brindaron la mano de obra.
 

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 La luz ahora inunda cada espacio en la escuela “Adolfo Badaró” de Costa Batel (Yatay Tí Calle). No se trata de una metáfora, sino de la descripción de lo que sucede en las instalaciones. Es que las maderas que cubrían un gran número de ventanas fueron reemplazadas por vidrios. No es la única mejora que ahora exhibe el  antiguo edificio. En  su interior hay una sala denominada “Uniendo destinos”, a la que todos quieren ir porque alberga las computadoras que les permiten acceder al mundo digital.
“Vamos”, expresó uno de los alumnos que compartía el almuerzo que se sirvió el jueves luego del estreno del área de informática. La invitación obtuvo la respuesta inmediata de otros cinco niños que, sin mediar palabras, se levantaron y salieron del comedor. No fue necesario decir nada, todos sabían dónde querían ir y qué hacer.
Con pasos presurosos recorrieron los metros que los separaban de la nueva sala. A los pocos minutos, también varias niñas concurrieron al mismo lugar. Por lo que, antes de que concluyeran los festejos, todos los alumnos del colegio estaban frente a los monitores y tratando de que los mouses los condujeran a ver esas imágenes que tanto los atraen.
Pero después llegó el momento de la despedida. Cada uno tuvo que regresar a sus casas.

Varios kilómetros
Al día siguiente, las docentes observaron una escena que no era usual en los últimos tiempos. Al par de alumnos que solía venir a caballo, esta vez se sumaron otros más. Es que nadie quería perderse la oportunidad de volver a ingresar al mundo digital, aunque eso significara venir al galope durante un largo trecho. 
“Nahuel Sánchez y Braian García tienen que recorrer unos 10 kilómetros y unos cuatro kilómetros, Aquiles y María Robledo, Macarena Benítez, Ribero y Antonio y Javi Navarro”, contó a El Litoral Adriana Lizardia, quien es docente en el colegio junto con Natalia Vázquez, Vanesa Vázquez y Carina Luque Valiente.
Tanto ellas como personal de Vialidad Nacional y tutores fueron los encargados no sólo de acondicionar el salón de la sala de informática, sino también de otros espacios como la cocina.
“Los cerámicos donó el Municipio de 9 de Julio, parte del cemento, el de Yatay Tí Calle. Vialidad Nacional aportó parte de los 250 litros de pintura que se usaron y lo demás lo conseguimos”, comentó el jefe de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de DVN, Angel Orrego en diálogo con El Litoral. Tras lo cual acotó que “uno de los cambios significativos fue quitar las maderas y los plásticos que cubrían las ventanas, reemplazando esos elementos por vidrio”. Una mejora que lograron también con los recursos que reunieron quienes integran Vialidad Nacional. 
Hasta los muebles donde están las computadoras fueron armados por el personal del citado organismo, quienes junto con las docentes y tutores lograron embellecer un edificio que fue construido hace más de medio siglo. (C.C)

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Al galope, para conectarse al mundo digital desde un lugar restaurado por la solidaridad

El deseo de volver a encender esas pantallas donde ven las imágenes que ellos eligen, los impulsó a ir a caballo al colegio. Un lugar que fue remozado con materiales aportados por varias instituciones e integrantes de Vialidad Nacional que, además, brindaron la mano de obra.
 

 La luz ahora inunda cada espacio en la escuela “Adolfo Badaró” de Costa Batel (Yatay Tí Calle). No se trata de una metáfora, sino de la descripción de lo que sucede en las instalaciones. Es que las maderas que cubrían un gran número de ventanas fueron reemplazadas por vidrios. No es la única mejora que ahora exhibe el  antiguo edificio. En  su interior hay una sala denominada “Uniendo destinos”, a la que todos quieren ir porque alberga las computadoras que les permiten acceder al mundo digital.
“Vamos”, expresó uno de los alumnos que compartía el almuerzo que se sirvió el jueves luego del estreno del área de informática. La invitación obtuvo la respuesta inmediata de otros cinco niños que, sin mediar palabras, se levantaron y salieron del comedor. No fue necesario decir nada, todos sabían dónde querían ir y qué hacer.
Con pasos presurosos recorrieron los metros que los separaban de la nueva sala. A los pocos minutos, también varias niñas concurrieron al mismo lugar. Por lo que, antes de que concluyeran los festejos, todos los alumnos del colegio estaban frente a los monitores y tratando de que los mouses los condujeran a ver esas imágenes que tanto los atraen.
Pero después llegó el momento de la despedida. Cada uno tuvo que regresar a sus casas.

Varios kilómetros
Al día siguiente, las docentes observaron una escena que no era usual en los últimos tiempos. Al par de alumnos que solía venir a caballo, esta vez se sumaron otros más. Es que nadie quería perderse la oportunidad de volver a ingresar al mundo digital, aunque eso significara venir al galope durante un largo trecho. 
“Nahuel Sánchez y Braian García tienen que recorrer unos 10 kilómetros y unos cuatro kilómetros, Aquiles y María Robledo, Macarena Benítez, Ribero y Antonio y Javi Navarro”, contó a El Litoral Adriana Lizardia, quien es docente en el colegio junto con Natalia Vázquez, Vanesa Vázquez y Carina Luque Valiente.
Tanto ellas como personal de Vialidad Nacional y tutores fueron los encargados no sólo de acondicionar el salón de la sala de informática, sino también de otros espacios como la cocina.
“Los cerámicos donó el Municipio de 9 de Julio, parte del cemento, el de Yatay Tí Calle. Vialidad Nacional aportó parte de los 250 litros de pintura que se usaron y lo demás lo conseguimos”, comentó el jefe de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de DVN, Angel Orrego en diálogo con El Litoral. Tras lo cual acotó que “uno de los cambios significativos fue quitar las maderas y los plásticos que cubrían las ventanas, reemplazando esos elementos por vidrio”. Una mejora que lograron también con los recursos que reunieron quienes integran Vialidad Nacional. 
Hasta los muebles donde están las computadoras fueron armados por el personal del citado organismo, quienes junto con las docentes y tutores lograron embellecer un edificio que fue construido hace más de medio siglo. (C.C)