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Lavarse las manos salva vidas: mitos y verdades sobre la manera de hacerlo

El 15 de octubre se celebró el Día Mundial del Lavado de Manos. La fecha, declarada por la ONU, busca concientizar a la población sobre el cuidado de la salud a partir de esta práctica. ¿Cómo y cuándo es correcto hacerlo?
 

 El contacto con las manos puede transmitir bacterias, virus y hongos, que no los podemos ver, pero pueden enfermar a otros y a nosotros mismos. Es quizás una acción que se realiza más como una costumbre, que como un acto consciente para combatir a los microorganismos con los que estamos en contacto y que pueden perjudicar nuestra salud. 

Algunos mitos que acompañan este hábito tan eficiente, son los siguientes:

1. Baños públicos 
Un estudio observacional de más de 3 mil personas encontró que el 10 por ciento entró a los baños públicos y no se lavó las manos y si lo hicieron, el 33 por ciento no usó jabón. Esto nos expone principalmente a las enfermedades diarreicas, pero en algunas ocasiones pueden ser más graves, como cólera o intoxicación alimentaria.

2. Temperatura del agua
Investigadores encontraron que si el agua era fría, caliente o tibia no hizo ninguna diferencia significativa en cuanto a la cantidad de bacterias que permanecían en las manos de la gente. Puede que el agua caliente disuelva mejor ciertos tipos de suciedad, pero para las bacterias da igual.

3. Manipulación de dinero
Si no se va a comer no es necesario lavarse las manos luego de manipular dinero. Es muy importante lavarse las manos, aunque no vayamos a consumir alimentos, porque con las manos podemos tocar otras zonas del cuerpo como la nariz o los ojos, que pueden ser contaminadas muy fácilmente. De hecho, los seres humanos nos tocamos la cara unas 15 veces cada hora sin darnos cuenta.

4. El secado no es importante después del lavado de manos
Es mucho más fácil que se nos “peguen” bacterias con las manos húmedas que estando secas. Si hay papel o un secador, es mejor usarlo.

5. El alcohol en gel reemplaza el lavado
“El único sentido que tiene ponerse alcohol en gel es si el lavado no fue hecho correctamente, para que arrastre alguna bacteria patógena que aun no fue eliminada”, explica María Laura García Bazarra (MN 91386), médica dermatóloga del Hospital Alvarez. En el caso de que uno no pueda lavarse seguido las manos, la frecuencia ideal entre alcohol en gel y lavado es de tres a uno: “Si se usa tres veces seguidas el alcohol en gel, la cuarta vez ya hay que lavarse las manos”, concluye García Barraza.

¿Cuándo lavarse las manos?
• Antes, durante y después de preparar alimentos
• Antes de comer.
• Antes y después de atender a alguien enfermo o tratar lastimaduras.
• Después de ir al baño, cambiar pañales o higienizar a un niño que haya ido al baño.
• Después de limpiarse la nariz, toser o estornudar.
• Después de trabajar en el jardín, tocar la basura o animales.
• Si las manos están visiblemente sucias o engrasadas.

El lavado de manos paso a paso:
• Mojate las manos con agua de red o potabilizada.
• Enjabonate (cualquier jabón sirve para eliminar los gérmenes).
• Frotate muy bien las manos 20 segundos, incluidas las muñecas.
• Enjuagate con abundante agua.
• Secate con una toalla limpia, papel descartable o agitando las manos.

 

Recomendaciones 
para personal de salud

Los 5 momentos del lavado de manos para equipos de salud recomendado por el Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”.
1. Antes de tocar al paciente: Para proteger al paciente de la colonización (y, en algunos casos, de la infección exógena) de gérmenes nocivos presentes en sus manos. ¿Cuándo? Limpie sus manos antes de tocar a un paciente cuando se acerque a él.
2. Antes de realizar una tarea limpia/aséptica: para evitar que gérmenes perjudiciales, incluidos los del paciente, infecten el organismo de éste. ¿Cuándo? Lave sus manos inmediatamente antes de tocar algo que pueda generar un riesgo grave de infección del paciente (por ejemplo, una membrana mucosa, piel dañada, un dispositivo médico invasivo).
3. Después del riesgo de exposición a líquidos corporales: Para protegerse de la colonización o infección de gérmenes nocivos del paciente, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria. ¿Cuándo? Lávese las manos en cuanto finalice cualquier actividad que entrañe riesgo de exposición a fluidos corporales (y después de quitarse los guantes).
4. Después de tocar al paciente: Para protegerse de la colonización de gérmenes del paciente, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria. ¿Cuándo? Lave sus manos cuando termine la visita al paciente.
5. Después del contacto con el entorno del paciente. ¿Por qué? Para protegerse de la colonización de gérmenes del paciente que pudieran estar presentes en superficies/objetos de sus inmediaciones, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria.

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TROMBOSIS

La trombosis, también conocida como la enfermedad silenciosa, es la formación de un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo, tiene una alta incidencia en las poblaciones a nivel mundial, causando una gran cantidad de muertes o el deterioro de extremidades. El 13 de octubre, día del nacimiento de Rudolf Virchow, quien estableció las bases por las cuales se forma el coágulo, se conmemora el “Día de la lucha contra la Trombosis”, con el fin de concientizar a la población.

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Lavarse las manos salva vidas: mitos y verdades sobre la manera de hacerlo

El 15 de octubre se celebró el Día Mundial del Lavado de Manos. La fecha, declarada por la ONU, busca concientizar a la población sobre el cuidado de la salud a partir de esta práctica. ¿Cómo y cuándo es correcto hacerlo?
 

 El contacto con las manos puede transmitir bacterias, virus y hongos, que no los podemos ver, pero pueden enfermar a otros y a nosotros mismos. Es quizás una acción que se realiza más como una costumbre, que como un acto consciente para combatir a los microorganismos con los que estamos en contacto y que pueden perjudicar nuestra salud. 

Algunos mitos que acompañan este hábito tan eficiente, son los siguientes:

1. Baños públicos 
Un estudio observacional de más de 3 mil personas encontró que el 10 por ciento entró a los baños públicos y no se lavó las manos y si lo hicieron, el 33 por ciento no usó jabón. Esto nos expone principalmente a las enfermedades diarreicas, pero en algunas ocasiones pueden ser más graves, como cólera o intoxicación alimentaria.

2. Temperatura del agua
Investigadores encontraron que si el agua era fría, caliente o tibia no hizo ninguna diferencia significativa en cuanto a la cantidad de bacterias que permanecían en las manos de la gente. Puede que el agua caliente disuelva mejor ciertos tipos de suciedad, pero para las bacterias da igual.

3. Manipulación de dinero
Si no se va a comer no es necesario lavarse las manos luego de manipular dinero. Es muy importante lavarse las manos, aunque no vayamos a consumir alimentos, porque con las manos podemos tocar otras zonas del cuerpo como la nariz o los ojos, que pueden ser contaminadas muy fácilmente. De hecho, los seres humanos nos tocamos la cara unas 15 veces cada hora sin darnos cuenta.

4. El secado no es importante después del lavado de manos
Es mucho más fácil que se nos “peguen” bacterias con las manos húmedas que estando secas. Si hay papel o un secador, es mejor usarlo.

5. El alcohol en gel reemplaza el lavado
“El único sentido que tiene ponerse alcohol en gel es si el lavado no fue hecho correctamente, para que arrastre alguna bacteria patógena que aun no fue eliminada”, explica María Laura García Bazarra (MN 91386), médica dermatóloga del Hospital Alvarez. En el caso de que uno no pueda lavarse seguido las manos, la frecuencia ideal entre alcohol en gel y lavado es de tres a uno: “Si se usa tres veces seguidas el alcohol en gel, la cuarta vez ya hay que lavarse las manos”, concluye García Barraza.

¿Cuándo lavarse las manos?
• Antes, durante y después de preparar alimentos
• Antes de comer.
• Antes y después de atender a alguien enfermo o tratar lastimaduras.
• Después de ir al baño, cambiar pañales o higienizar a un niño que haya ido al baño.
• Después de limpiarse la nariz, toser o estornudar.
• Después de trabajar en el jardín, tocar la basura o animales.
• Si las manos están visiblemente sucias o engrasadas.

El lavado de manos paso a paso:
• Mojate las manos con agua de red o potabilizada.
• Enjabonate (cualquier jabón sirve para eliminar los gérmenes).
• Frotate muy bien las manos 20 segundos, incluidas las muñecas.
• Enjuagate con abundante agua.
• Secate con una toalla limpia, papel descartable o agitando las manos.

 

Recomendaciones 
para personal de salud

Los 5 momentos del lavado de manos para equipos de salud recomendado por el Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”.
1. Antes de tocar al paciente: Para proteger al paciente de la colonización (y, en algunos casos, de la infección exógena) de gérmenes nocivos presentes en sus manos. ¿Cuándo? Limpie sus manos antes de tocar a un paciente cuando se acerque a él.
2. Antes de realizar una tarea limpia/aséptica: para evitar que gérmenes perjudiciales, incluidos los del paciente, infecten el organismo de éste. ¿Cuándo? Lave sus manos inmediatamente antes de tocar algo que pueda generar un riesgo grave de infección del paciente (por ejemplo, una membrana mucosa, piel dañada, un dispositivo médico invasivo).
3. Después del riesgo de exposición a líquidos corporales: Para protegerse de la colonización o infección de gérmenes nocivos del paciente, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria. ¿Cuándo? Lávese las manos en cuanto finalice cualquier actividad que entrañe riesgo de exposición a fluidos corporales (y después de quitarse los guantes).
4. Después de tocar al paciente: Para protegerse de la colonización de gérmenes del paciente, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria. ¿Cuándo? Lave sus manos cuando termine la visita al paciente.
5. Después del contacto con el entorno del paciente. ¿Por qué? Para protegerse de la colonización de gérmenes del paciente que pudieran estar presentes en superficies/objetos de sus inmediaciones, y para evitar la propagación de gérmenes en las instalaciones de atención sanitaria.