Batch cooking: estrategia para evitar excesos
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Batch cooking: estrategia para evitar excesos

En tiempos de cuarentena, donde la comida y la cocina están más disponibles, y se piensa mucho más en “¿qué comemos?”, cobra énfasis una tendencia relativamente nueva que lleva como lema “cocina más para cocinar menos”. Consejos nutricionales sobre el batch cooking.
 

*Por Narella Antonina Colussi

Batch cooking es un concepto que los nutricionistas vienen tratando hace mucho tiempo, planificación de las comidas. Cocinar los fines de semana para toda la semana no es imposible. El método del batch cooking nos permite cocinar más sano y tener mucho más tiempo libre. Planificando las comidas con antelación y usando el freezer como principal aliado se amplifican las chances de éxito en los tratamientos nutricionales y sobre todo se disminuye el riesgo de cometer excesos con la comida en cuarentena donde estamos mucho más sedentarios que en la normalidad. 
La propuesta es dedicar un día a la semana o un momento a la semana para cocinar el volumen de alimentos que se consumirán en todo ese período fragmentándolo en porciones diarias, pero también podemos aprovechar cada vez que vayamos a hacer algún plato, hacer de más y guardar para otro día. Ese es el concepto básico de batch cooking. La mayoría de platos requieren un tiempo de cocción similar hagamos para 2 que, para 4 personas, así que ¿por qué no aprovecharlo?

Las cuatro claves del batch cooking
Cuando haces platos que se pueden guardar bien en el freezer o congelar en grandes cantidades, después podrás comer en un momento sin necesidad de pensar en cocinar. Con esto ahorras estrés, pasas menos tiempo en la cocina, tienes siempre comida saludable ya hecha, ahorrás dinero, aprendes recetas nuevas y lo más importante da lugar al fin de las excusas respecto a la baja adherencia al tratamiento nutricional por falta de tiempo.

1. Prepara platos congelables
La mayoría de platos congelan bien: hamburguesas, arroz, guisos ricos en vegetales, potajes, sopas, cremas, pascualinas, empanadas etc. Antes de preparar una buena cantidad de un plato piensa el tiempo que va a pasar y congela todo lo que puedas.
Para usar después estos congelados basta con descongelar con antelación dejándolos en la heladera o calentarlos directamente a la sartén a fuego lento o en el microondas. Hay pocas cosas que no se pueden congelar, como algunas salsas emulsionadas (mayonesa vegetal, por ejemplo) y algunas verduras (lechuga, rúcula, canónigos, etc). En estos casos es mejor guardarlo en la nevera en un recipiente bien cerrado y comerlo cuanto antes.

2. Congela en porciones
En lugar de congelar en un tupper grande toda la cantidad de alimento preparado, congélalo en porciones de tamaño moderado para una comida. Utiliza envases más pequeños y así solo tendrás que descongelar lo que te vayas a comer. Tardas menos y es más eficiente.
3. Revisa tus envases
Antes de cocinar cualquier cosa en grandes cantidades asegúrate de tener envases apropiados para guardarlo. Utiliza tuppers y tarteras que cierren bien, preferiblemente apilables. Siempre que puedas, como recomendaba en el punto anterior, congela por porciones en envases más pequeños.
Recuerda siempre proteger bien los alimentos para evitar quemaduras por frío y que cojan sabores raros.
En el caso de las sopas y cremas, no llenes los envases hasta el borde, con la congelación el agua se dilatará y ocupará más espacio, así que deja siempre espacio entre el caldo y la tapa.

4. Recetas
Los básicos como revueltos, wok sin condimentar, guisos ricos en vegetales, salteados, pascualinas, empanadas, etc en general funcionan perfectamente. En lugar de cocinar para una o dos personas, usa una olla más grande si es necesario, y añade más ingredientes. Puedes multiplicar los ingredientes de las recetas. Estará hecho casi en el mismo tiempo y tendrás para otras comidas a lo largo de las siguientes semanas. Las sopas y cremas, al descongelarlas, pueden separarse, quedando arriba el agua y abajo las partículas de verduras que pesan más. No pasa nada, basta con removerlo bien o batirlo unos segundos con la batidora.
Con esta nueva tendencia, una de las pocas que suman a los tratamientos nutricionales y no restan, se inicia el fin de las excusas a la hora de seguir los planes alimentarios.

 

*La autora es magíster Internacional en Nutrición y Dietética- Licenciada en Nutrición. Dispositivo el Camino- Atención médica, nutricional, psicológica y psiquiátrica. (Carlos Pellegrini 1728- cel.: 0379 434-6971)

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Batch cooking: estrategia para evitar excesos

En tiempos de cuarentena, donde la comida y la cocina están más disponibles, y se piensa mucho más en “¿qué comemos?”, cobra énfasis una tendencia relativamente nueva que lleva como lema “cocina más para cocinar menos”. Consejos nutricionales sobre el batch cooking.
 

*Por Narella Antonina Colussi

Batch cooking es un concepto que los nutricionistas vienen tratando hace mucho tiempo, planificación de las comidas. Cocinar los fines de semana para toda la semana no es imposible. El método del batch cooking nos permite cocinar más sano y tener mucho más tiempo libre. Planificando las comidas con antelación y usando el freezer como principal aliado se amplifican las chances de éxito en los tratamientos nutricionales y sobre todo se disminuye el riesgo de cometer excesos con la comida en cuarentena donde estamos mucho más sedentarios que en la normalidad. 
La propuesta es dedicar un día a la semana o un momento a la semana para cocinar el volumen de alimentos que se consumirán en todo ese período fragmentándolo en porciones diarias, pero también podemos aprovechar cada vez que vayamos a hacer algún plato, hacer de más y guardar para otro día. Ese es el concepto básico de batch cooking. La mayoría de platos requieren un tiempo de cocción similar hagamos para 2 que, para 4 personas, así que ¿por qué no aprovecharlo?

Las cuatro claves del batch cooking
Cuando haces platos que se pueden guardar bien en el freezer o congelar en grandes cantidades, después podrás comer en un momento sin necesidad de pensar en cocinar. Con esto ahorras estrés, pasas menos tiempo en la cocina, tienes siempre comida saludable ya hecha, ahorrás dinero, aprendes recetas nuevas y lo más importante da lugar al fin de las excusas respecto a la baja adherencia al tratamiento nutricional por falta de tiempo.

1. Prepara platos congelables
La mayoría de platos congelan bien: hamburguesas, arroz, guisos ricos en vegetales, potajes, sopas, cremas, pascualinas, empanadas etc. Antes de preparar una buena cantidad de un plato piensa el tiempo que va a pasar y congela todo lo que puedas.
Para usar después estos congelados basta con descongelar con antelación dejándolos en la heladera o calentarlos directamente a la sartén a fuego lento o en el microondas. Hay pocas cosas que no se pueden congelar, como algunas salsas emulsionadas (mayonesa vegetal, por ejemplo) y algunas verduras (lechuga, rúcula, canónigos, etc). En estos casos es mejor guardarlo en la nevera en un recipiente bien cerrado y comerlo cuanto antes.

2. Congela en porciones
En lugar de congelar en un tupper grande toda la cantidad de alimento preparado, congélalo en porciones de tamaño moderado para una comida. Utiliza envases más pequeños y así solo tendrás que descongelar lo que te vayas a comer. Tardas menos y es más eficiente.
3. Revisa tus envases
Antes de cocinar cualquier cosa en grandes cantidades asegúrate de tener envases apropiados para guardarlo. Utiliza tuppers y tarteras que cierren bien, preferiblemente apilables. Siempre que puedas, como recomendaba en el punto anterior, congela por porciones en envases más pequeños.
Recuerda siempre proteger bien los alimentos para evitar quemaduras por frío y que cojan sabores raros.
En el caso de las sopas y cremas, no llenes los envases hasta el borde, con la congelación el agua se dilatará y ocupará más espacio, así que deja siempre espacio entre el caldo y la tapa.

4. Recetas
Los básicos como revueltos, wok sin condimentar, guisos ricos en vegetales, salteados, pascualinas, empanadas, etc en general funcionan perfectamente. En lugar de cocinar para una o dos personas, usa una olla más grande si es necesario, y añade más ingredientes. Puedes multiplicar los ingredientes de las recetas. Estará hecho casi en el mismo tiempo y tendrás para otras comidas a lo largo de las siguientes semanas. Las sopas y cremas, al descongelarlas, pueden separarse, quedando arriba el agua y abajo las partículas de verduras que pesan más. No pasa nada, basta con removerlo bien o batirlo unos segundos con la batidora.
Con esta nueva tendencia, una de las pocas que suman a los tratamientos nutricionales y no restan, se inicia el fin de las excusas a la hora de seguir los planes alimentarios.

 

*La autora es magíster Internacional en Nutrición y Dietética- Licenciada en Nutrición. Dispositivo el Camino- Atención médica, nutricional, psicológica y psiquiátrica. (Carlos Pellegrini 1728- cel.: 0379 434-6971)