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Moguer, tierra del poeta Juan Ramón Jiménez

Sabado, 05 de agosto de 2023 a las 18:21
Juan Ramón Jiménez.

Bandoneón/ hoy es noche de fandango/ y puedo confesarte la verdad” dice Manzi en el tango Che bandoneón; pero no corren los años cuarenta del siglo XX en Argentina, sino el año veintitrés del siglo XXI en Huelva, España, más precisamente en Moguer. Sucede en la noche estrellada de Moguer, pueblo natal de Juan Ramón Jiménez. Sucede la poesía reverberando por sus calles blanqueadas por la cal y el aroma de azahar que nos llega con sus delicados ñandutí. La noche se va vistiendo de fandango en el patio de “La peña del cante jondo”, una antigua bodega que aún madura las uvas del delirio y del canto flamenco. Surge, tajeando el aire a cuchilladas, la voz de un cantaor de Huelva adentro. “Hay que tener casta para llegar al tono de la siguiente letrilla” dice mientras prepara en su garganta el desgarro que vendrá desde centro de la tierra. El fandango es del ya desaparecido Paco Toronjo: “tanto me das que sufrir/ que tu amor será mi muerte/ aunque por ti he de morir/ no puedo pasar sin verte/ dime tú si esto es vivir”

Luego irán pasando los poetas con la voz levantada al mundo porque se celebra los 25 años de “Voces del extremo”, un festival de poesía que nuclea a poetas de toda España. Llega el turno de la poeta madrileña Blanca Morel con un ritual performático: “anoche se detiene/ anoche la oscuridad lila...”. 

Poesía de noche y de día. De día: en la Casa Museo de Zenobia y Juan Ramón Jiménez o en la casa natal del poeta de “Platero y yo”. 

Entramos a la casa. Atravieso un zaguán que desemboca en un patio con galerías, y en medio: él ojo avizor de un aljibe esperando a que la luna baje. Nada me resulta extraño, podría ser una casa de la calle Pellegrini o Plácido Martínez de Corrientes; pero no, es la casa natal de quien diera vida al burrito más célebre del planeta. ¿Qué orilla canta? ¿Cuál resplandor me ciega?: la emoción de descubrir el libro “Platero y yo” allá… con doce años a instancias de mi profesora de castellano Neri Esquivel; o estar en casa del poeta, recorrer las calles de Moguer, remitificar lo que ya estaba mitificado: el burrito travieso junto a un niño también travieso, y la ternura que todavía nos enseña a ser más niños, más humanos.

Todo Moguer está impregnado por el espíritu de Juan Ramón. En muchas esquinas fragmentos de “Platero y yo” nos acercan a un pueblo ya desaparecido, aunque no menos vivo, palpitante en su música y en su poesía.

Recordamos a nuestros lectores que la obra de J. R. Jiménez es muy extensa y que está  atravesada por diferentes búsquedas poéticas que conforman etapas. Nos gustaría señalar la de sus últimos años, sobre todo el libro “Espacio” escrito entre 1941 y 1954, entre La Florida, paisaje que al poeta le recordaba a su tierra y que le devolvió la inspiración, y Puerto Rico donde se hallaba exiliado. Este libro compuesto por tres largos fragmentos da cuenta de una conciencia del tiempo a través del cuerpo, el arte, la memoria, el amor, el sexo, etc. Libro de hondura y densidad.

A unos kilómetros se encuentra Palos de la Frontera, el puerto de donde un tal Cristóbal Colón partió en agosto de 1492 rumbo a las Indias. Y tres meses después escribiría: “Allende el trópico de capricornio se encuentra la morada mas/ hermosa pues es la parte más alta y noble del mundo es decir el paraíso/ terrenal”. Los demás ya lo sabemos.

A continuación unos poemas de la poeta madrileña Blanca Morel que participará en septiembre de la Feria del libro de Caá Catí. Los mismos pertenecen a su más reciente poemario, “Polvo”, publicado por Eolas Ediciones, León, 2023:

¡Salud, poesía y libaciones!

**

vientos negros vientos del diablo         [vientos amargos

brisas vientos locales

arrastran el polvo la arena 

    [la tierra

los más salvajes nos arrancan del

suelo

para no estrellarnos

ser polvo

descender delicadamente sobre 

    [el mundo

**

limpiar es luchar

lucho

y el polvo renace

limpiar es un acto mítico

un acto heroico

**

limpio el espejo y no me reconozco

echo lejía en el retrete y froto con         [la escobilla

brillan las superficies que toco

mis manos apestan

**

en un cajón de la cocina

la sra. x olvidó algunas pequeñas patatas

y no se pudrieron

en cambio se pusieron gomosas

echaron largas antenas

en la oscuridad

del cajón

mientras limpiaba aquello

fue hermoso y extraño contemplar

la persistencia de esos 

    [seres olvidados

las pequeñas patatas

eran ahora salvajes

supervivientes

no eran alimento sino

delirio de vida

furia

ascensión

**

cada día tiene dos tiempos

el día nuevo

y el día viejo

el día viejo

acumula el polvo

de los días pasados

el día nuevo

es una flor

que nace

sin memoria

**

todos los días barro

muevo el sillón

la mesa

encuentro migas

o un calcetín

los animales salvajes

se encargan de los restos

soy ese animal salvaje

que no sospechas

**

barro mis propios restos

pelos

uñas

piel

¿cuántos kilos de polvo

pesa una vida?

**

como soy una estrella

no pude verme sino de lejos

pero tanto polvo de estrellas         [había en mí

que me alcanzó la luz

 

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