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/Ellitoral.com.ar/ Ambiente

Registraron una nueva lechuza en Corrientes, una especie que pasó años desapercibida

Su canto es la forma más confiable para diferenciarla de sus congéneres. 

Un equipo de investigación en ornitología registró y documentó para la provincia de Corrientes una lechuza que también se distribuye en la región fronteriza. 

Se trata del Alilicucú Ribereño o Alilicucú Orejudo (Megascops sanctaecatarinae), un estrígido considerado endémico de la porción sur de la Selva Atlántica en los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y el sur de Paraná en Brasil, el sector norte de Uruguay y la provincia de Misiones en Argentina.

El 8 de abril de 2022, a las 19:30 encontraron tres individuos de Alilicucú Ribereño, sobre la selva ribereña del arroyo Yohaza, en la localidad de Tubomet, en el Establecimiento Las Marías, departamento Santo Tomé, Corrientes. Menos de un minuto después de hacer reproducciones de voces, un individuo macho contestó acercándose a la fuente de emisión.  

Poco después respondieron dos individuos más. Basándose en las vocalizaciones consideraron que eran dos machos y una hembra. La grabación fue depositada en la base de datos ornitológicos online: Xeno-canto Foundation (2023), (XC780216).

Los tres individuos vocalizaron contestando a las emisiones del equipo de investigación durante mucho tiempo, quienes se retiraron del lugar a las 21:30.

También el 8 de abril de 2022, aproximadamente 2,5 km al noroeste del sitio anterior, alrededor de las 22:00, encontraron una hembra de Alilicucú Ribereño en otro tramo del arroyo Yohaza dentro de la misma localidad Tubomet. Al reproducir la voz del Alilicucú Ribereño, una hembra de la especie contestó rápidamente, acercándose y vocalizando intensamente.

El equipo de ornitología pudo realizar una grabación de audio y fotografías del individuo. La grabación correspondiente fue también depositada en el repositorio online de Xeno-canto (XC780214).

Las prospecciones se focalizaron en horas crepusculares y nocturnas en distintos sectores de dos propiedades y en rutas o caminos vecinales.

Este registro fue publicado en la última edición (número 68) de la revista Nuestras Aves, con la autoría de Alejandro Bodrati, Agostina Juncosa Polzella y Facundo G. Di Sallo.

Su compañía

Al llegar al sitio, oyeron la vocalización espontánea de un individuo de Lechucita Canela (Aegolius harrisii). En Misiones, la coexistencia de estas especies ya fue registrada en varias ocasiones, en territorios próximos o superpuestos sin observar interacciones antagónicas.

El 18 de agosto de 2022, en el sector de la ruta 120, en el río Aguapey, realizaron búsquedas usando reproducciones de las voces del Alilicucú Ribereño. En el sitio contestaron dos individuos

de Tamborcito (Megascops choliba). El 20 y 21 de agosto de 2022 hicieron playback de Alilicucú Ribereño en la selva de ribera del río Uruguay en varios puntos en un tramo de aproximadamente 3 km al sur del poblado de Yapeyú, incluyendo la selva del arroyo Guaviraví cerca de su desembocadura en el río Uruguay.

En este sector solo contestaron varios individuos de Tamborcito. Los días 22 y 23 de agosto de 2022 buscaron en las selvas de la costa del río Uruguay en la Estancia La Blanca. Las búsquedas con reproducciones de las dos especies (Alilicucú Ribereño y Alilicucú Grande) en Estancia La Blanca resultaron infructuosas y sólo obtuvieron respuesta de individuos de Tamborcito.

La Lechucita Canela cuenta con registros modernos en dos localidades y una referencia histórica para la provincia de Corrientes. Por lo tanto, el registro aquí detallado sería la tercera localidad moderna para la provincia de Corrientes y el primer registro provincial de coexistencia con el Alilicucú Ribereño.

Hábitat

Describieron al ambiente natural como una faja muy angosta y baja (2-3 m) de selva nativa sobre el borde del arroyo. Esta selva no abarcaba más de 1-2 m de ancho desde el borde del arroyo, en forma de barranco que bajaba a pique sobre el agua.

En esta reducida faja forestal predominaban árboles y arbustos de Anacahuita (Blepharocalyx salicifolius: Myrtaceae), Chichita (Schinus terebenthifolia: Anacardiaceae), Azota Caballo (Luhea divaricata: Malvaceae) y Guaviyú (Myrcianthes pungens: Myrtaceae).

En tanto que el segundo lugar de hallazgo se trata de un sector de la selva nativa muy angosta y baja, como en el lugar anterior, pero un sector estaba inundado por el desborde del arroyo generando una zona empantanada donde había una amplia plantación de ciprés de los pantanos o ciprés calvo (Taxodium distichum: Cupressaceae).

El hábitat en el que ocurre el Alilicucú Ribereño es poco claro en Argentina. A lo largo de la distribución se ha señalado que esta especie parece evitar la selva extensa, alta y densa o primaria, y habitaría ambientes siempre ligados a la presencia de arroyos permanentes, asociación por la cual se postuló el nombre Alilicucú Ribereño.

Otros ambientes descriptos para la especie, fuera de Argentina, son bosques semiabiertos, isletas de monte rodeadas de pastizal, bordes de bosques, páramos de tierras altas con bosques de araucaria, remanentes de bosque en tierras de cultivo, capueras o ambientes en recuperación, o bosques degradados en etapa avanzada de regeneración.

Historia de los registros

El primer ejemplar fue descripto por primera vez en Brasil en 1897 y se la considera como especie plena desde este siglo. 

En Argentina, la especie es considerada Vulnerable, aunque esta categoría estaría vinculada a la falta de información de la especie a lo largo de más de siete décadas. La especie ha pasado muchos años desapercibida y su estatus, distribución, taxonomía y uso de hábitat es poco claro y discutido.

La distribución de la especie en Argentina ha sido históricamente poco clara, debido a la omisión en la bibliografía a lo largo del siglo XX. Diversos trabajos sobre la avifauna del país no incluyen a la especie o es señalada erróneamente, o bien, la incluyen en áreas del país donde no hay ninguna evidencia concreta.

Sin embargo, los registros documentados del Alilicucú Ribereño provienen sólo de la provincia de Misiones.

La presencia de morfos de coloración en todas las especies del género Megascops que habitan el noreste de Argentina hace que la identificación visual a campo de estas especies no sea del todo certera. Aunque el Alilicucú Ribereño muestra un mayor tamaño corporal con respecto a sus congéneres y un patrón escamado en las plumas del vientre y pecho, en muchos casos estas marcas no pueden asegurar la identificación de la especie.

Tampoco los prolongados mechones auriculares (que originaron el nombre castellano de Alilicucú Orejudo) ni el color variable del iris son caracteres definitivos para certificar la identificación. Se ha postulado que la forma más segura de diferenciar al Alilicucú Ribereño de sus congéneres son sus vocalizaciones, principalmente las de la hembra, fácilmente diferenciable respecto a las otras especies del género.

Las vocalizaciones del macho del Alilicucú Ribereño al oído humano son parecidas con las del Alilicucú Grande e incluso a cierta distancia pueden ser confundidas con las de la Lechucita Canela (Aegolius harrisii).

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