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“Michelangelo infinito” en el cine del Bellas Artes

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El próximo 25 de octubre a las 20, el cine del museo de Bellas Artes proyectará la película “Michelangelo infinito”.
El filme presenta un pormenorizado retrato de la obra de Miguel Angel, realizado a través de múltiples recursos discursivos desde una omnipresente voz en off hasta recreaciones históricas (dignas de un documental de NatGeo) en las que el artista narra a cámara sus particulares técnicas de trabajo.
Es una revelación de algo conocido que, por medio de un haz de luz o un montaje, vuelve a significar. Emanuele Imbucci supo muy bien esto cuando quiso hablar del célebre artista italiano, pero sin ser reiterativo. 
Porque lo que saca a este filme del simple documental biográfico en torno a Miguel Angel Buonarroti es la pericia con la que invita a redescubrir su milagrosa obra. Paneos sobre sus grandes frescos, el plano detalle sobre las formas del mármol, el relieve de las venas o las telas esculpidas, que admiramos en todo su esplendor gracias a un delicado trabajo de luces y sombras. Todo ello con explicaciones y música especialmente compuesta, que suma en la percepción global. Esas contadas secuencias valen el documental. 
Siempre embelesada con su objeto de estudio, Michelangelo infinito apuesta a una épica constante subrayada desde una banda sonora estridente, con violines. No hay líneas de diálogo que no sean graves ni solemnes. Los momentos de auténtica belleza suceden cuando la cámara recorre pormenorizadamente algunas de las obras más emblemáticas, deteniéndose hasta en las huellas de las herramientas de Miguel Angel sobre la piedra. Con eso alcanza y sobra para mostrar la magnificencia del italiano.

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“Michelangelo infinito” en el cine del Bellas Artes

El próximo 25 de octubre a las 20, el cine del museo de Bellas Artes proyectará la película “Michelangelo infinito”.
El filme presenta un pormenorizado retrato de la obra de Miguel Angel, realizado a través de múltiples recursos discursivos desde una omnipresente voz en off hasta recreaciones históricas (dignas de un documental de NatGeo) en las que el artista narra a cámara sus particulares técnicas de trabajo.
Es una revelación de algo conocido que, por medio de un haz de luz o un montaje, vuelve a significar. Emanuele Imbucci supo muy bien esto cuando quiso hablar del célebre artista italiano, pero sin ser reiterativo. 
Porque lo que saca a este filme del simple documental biográfico en torno a Miguel Angel Buonarroti es la pericia con la que invita a redescubrir su milagrosa obra. Paneos sobre sus grandes frescos, el plano detalle sobre las formas del mármol, el relieve de las venas o las telas esculpidas, que admiramos en todo su esplendor gracias a un delicado trabajo de luces y sombras. Todo ello con explicaciones y música especialmente compuesta, que suma en la percepción global. Esas contadas secuencias valen el documental. 
Siempre embelesada con su objeto de estudio, Michelangelo infinito apuesta a una épica constante subrayada desde una banda sonora estridente, con violines. No hay líneas de diálogo que no sean graves ni solemnes. Los momentos de auténtica belleza suceden cuando la cámara recorre pormenorizadamente algunas de las obras más emblemáticas, deteniéndose hasta en las huellas de las herramientas de Miguel Angel sobre la piedra. Con eso alcanza y sobra para mostrar la magnificencia del italiano.