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Sufrimiento

Por José Ceschicc

¡Buen día! George Sand escribió con sensatez: “Dios ha puesto el placer tan cerca del dolor, que muchas veces se llora de alegría”. Una experiencia muy humana. Y muy frecuente. 

Desde la visión cristiana ¿qué pensar del dolor? ¿Hay que buscarlo? ¿Hay que evitarlo? Mariano Purroy, en su librito Cómo superar el dolor, nos introduce al tema con estas buenas reflexiones:

“A los cristianos se nos viene acusando de dolorismo. De que nos solazamos en el dolor. De que parecemos los profesionales del luto, del llanto y de la tristeza. Por eso quiero que conste, desde el principio, que estas páginas no son una invitación al sufrimiento, sino a mostrarnos fuertes, libres y superiores a él cuando inevitablemente nos llegue. La verdad es que Cristo no vino a aficionarnos al dolor. Vino precisamente a lo contrario: a combatirlo. Porque el dolor es consecuencia del pecado, y Cristo se encarnó para liberarnos del pecado y de sus frutos. Los cristianos, como continuadores de la obra salvadora de Cristo, precisamente impulsados por la fe, debemos empeñarnos más que los demás hombres en mejorar el mundo, eliminando en lo posible el dolor. Combatiéndolo en su fuente principal, el egoísmo, causa ordinaria de las situaciones y mecanismos de injusticias y explotación que engendran sufrimiento.

Nuestro papel de cristianos es encarnar en la sociedad el evangelio la alegre noticia de la salvación. Por eso debemos ser alegres y optimistas. Con la alegría verdadera de quien se posee a sí mismo, de quien se siente auténticamente libre, liberado del egoísmo, y vive para los demás en actitud de servicio, contribuyendo a que la justicia, el amor fraterno y la verdadera libertad reinen en el mundo. Pero el dolor es inevitable. Hace acto de presencia en todas partes. Su existencia es un hecho que no necesita ser demostrado. Todos tenemos experiencia de él. Todo hombre pasa inevitablemente por la escuela del sufrimiento. Y sólo los alumnos aventajados que aprendan a hacerle frente con dignidad están preparados para triunfar en la vida”.

¡Hasta mañana!

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