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/Ellitoral.com.ar/ Sociedad

“El rubro de la fiesta está pasando un momento difícil”

Comerciantes del sector de copetín y cotillón sigue sin recuperar el nivel de ventas de la pre-pandemia. El límite en las reuniones sociales complica las perspectivas a largo plazo. 

Otro negocio vinculado a los eventos de celebración son los de cotillón, que tampoco quedan exentos del lento ritmo de recuperación.

Gustavo, dueño de un negocio del rubro ubicado por calle Rioja expresó a El Litoral las dificultades que atraviesa para mantener el local: “Cuando tuvimos que cerrar no puede pagar el alquiler, la recaudación no me lo permitió. Desde la inmobiliaria me supieron esperar y pagar en cuotas, pero todavía no logro ponerme al día”.

Reconoce que hasta la suspensión de clases lo afectó: “Cuando los chicos salían de la escuela nos compraban la parte de copetines y comestibles, era nuestro clásico de todas las tardes, un ingreso importante que también se detuvo”.

“Hubo una reducción de ingresos de al menos un 30%, que es muchísimo”, expresó Gustavo, teniendo en cuenta que debe abonar servicios, impuestos y aportes para los empleados según enumeró.

“Ahora se trabaja un poquito más. En mayo cuando pudimos abrir fue muy duro, ahora al menos ya hay más movimiento, la gente sale más, aunque nunca recuperamos el consumo de antes de la cuarentena”. 

También relató que por su trayectoria conoce a muchos comerciantes y que “hay gente que tuvo que cerrar, yo al menos agradezco haber mantenido abierto el lugar”.  Por su parte Mónica, dueña de un negocio de cotillón ubicado en la peatonal Junín desde hace ya 20 años, habló con este medio sobre la crisis del sector. Quienes le alquilan el local, también fueron comprensivos con los abonos mensuales. Mónica reconoce que “sino no estaríamos aquí, si nuestros contadores y abogados no hubieran puesto de su parte”. 

“Estos meses han sido muy duros. Donde nosotros teníamos previsto un cumpleaños para 40 personas, se hacen reuniones de entre 5 y 10 personas”, comentó la comerciante.

Además analizó el impacto de la inflación en este período: “Nosotros no podemos remarcar tanto la mercadería, no tenemos tanto margen”. 

Mónica tampoco deja de lado el análisis sobre los niveles de consumo y reconoce que: “La gente ya no puede comprar, la venta en el Día del Niño ya no fue la misma. El costo de vida es muy elevado entonces se tiene poco margen para festejar”. 

“Con el paso de las fases nos fuimos reinventando, pero la recuperación es muy lenta”, manifestó Mónica. 

“Esta era una de las mejores temporadas en el rubro de la fiesta, que antes podíamos ofrecer planes previos de pago, en este momento ya no lo tenemos. Y afecta a quienes trabajan con nosotros: como decoradoras o mozos”, dijo a este medio analizando la escala del impacto económico.

Sin embargo, Mónica no se desalienta: “Estamos poniendo mucho de nuestra parte y apostando a que pronto saldremos de esta”.

(IRB)

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