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Breves apuntes de intertextualidad en letras de tango y chamamé

Polito Castillo
Alfredo Lepera

Por Rodrigo Galarza

Especial para El Litoral

En la  tradición literaria occidental nos encontramos con ejes temáticos que se repiten y que, a su vez, se han ido renovando, o mejor dicho, adaptando a las pautas sociales de los tiempos en que aparecen. Así por ejemplo la peripecia del héroe: su viaje iniciático plagado de pruebas entre las que destaca el descenso al infierno (catábasis) lo hallamos en Homero, Virgilio, Dante, Cervantes; y en nuestros Sábato y Marechal, por nombrar algunos.

En esa línea clásica destaca el desarrollo de los llamados tópicos literarios que cada época resalta. Nos encontramos con el “carpe diem” (goza el día presente) que nutrió al Renacimiento pero que provenía del Horacio del siglo I a. C. Saltemos entonces al XIX, a Whitman, quien lo retoma para dar expresión a una voz absolutamente moderna y universal.

¿Qué poeta de nuestro tiempo no ha escrito alguna vez sobre el tiempo que pasa irreparablemente? ¿O sobre “la vida es sueño”? Dos importantes tópicos del barroco.

A fin de cuenta la literatura no solo se nutre de la vida sino también de la literatura. Existe una relación secreta o manifiesta entre los textos de uno u otros autores, eso que Julia Kristeva (apoyada en M. Bajtin) llamaría “intertextualidad” en el siglo XX, pero que viene cabalgando los siglos.

Siempre hemos pensado que algunas letras de chamamé toman tópicos de las del tango y con ello las tradiciones absorbidas por la música rioplatense.

Señalemos alguna brevísima consideración acerca de las letras de la época dorada de tango: 

-Tendencia al modernismo. Temática y recursos. No solo el de Rubén Darío sino también (y especialmente) de Amado Nervo (1870-1919). Pensemos en el célebre “El día que me quieras”. El texto de Lepera es una paráfrasis de un poema de Nervo que incluso se titula igual y que comienza así: “El día que me quieras tendrá más luz que junio; / la noche que me quieras será de plenilunio, / con notas de Beethoven vibrando en cada rayo/ sus inefables cosas, / y habrá juntas más rosas/ que en todo el mes de mayo”. 

Si vamos hacia el chamamé nos encontramos con “Cuando tú me quieras” del recordado dúo Úbeda-Chávez, letra de Polito Castillo: “Cuando tú me quieras se irán los dolores / renacerán flores en mi corazón / cuando tú me quieras feliz y contento / lanzará a los vientos mi dulce canción / Notas de alegrías palabras dichosas / de color de rosas ya se adornarán / pues mi melodía se oirá alegremente / en voces ardientes que la entonarán”. Termina diciendo: “Hoy sufro las ansias de entregarme preso / a los dulces besos de tu boca en flor / llena de fragancia de esencia divina / de voz cristalina me invada de amor”. Mientras que Nervo: “Las fuentes cristalinas / irán por las laderas / saltando cristalinas / el día que me quieras”. Y  Lepera: “Traerá quieta la brisa / rumor de melodías / y nos darán las fuentes / su canto de cristal”.  

El diálogo entre estos textos propone no solo el desarrollo de un tópico sino también sus procedimientos estilísticos.

No es casualidad que Santiago Adamini (1895-1969), integrante de la “guardia vieja” del tango, entregase a Cocomarola la letra de “Mírame”, sin duda inspirado en Nervo y su “Amada inmóvil”, poemario que dio lugar a una película del mismo nombre estrenada en 1945. Años antes, en 1935, aparece en la misma estela “Sus ojos se cerraron” de Lepera, interpretado por Gardel (autor de la música) en la película “El día que me quieras”.

El poemario de Amado Nervo “La amada inmóvil” surge tras los días de velatorio de su joven amada: “… Que tal vez sueño despierto/ que muy pronto te veré, / y que dirás: ‘¡No es cierto,/ vida mía, no he muerto;/ ya no llores…, bésame!’(…) ‘Hay un alma! ¡Qué dicha! / No es que sueñe despierto... / Me miras y te vuelvo a mirar”. Mientras el chamamé “Mírame” dice: “Mírame despierta vida mía / Tú no debes irte sin hablar / Mírame mi bien como lo hacías / Cuando me decías ‘no te he de olvidar’”.

¡Salud, poesía y libaciones!

Muestrario Mínimo

El día que me quieras

Acaricia mi ensueño

El suave murmullo de tu suspirar

Como ríe la vida

Si tus ojos negros me quieran mirar.

Y si es mío el amparo

De tu risa leve que es como un cantar

Ella aquieta mi herida

Todo, todo se olvida.

El día que me quieras

La rosa que engalana

Se vestirá de fiesta

Con su mejor color

Y al viento las campanas

Dirán que ya eres mía

Y locas las fontanas

Se contaran su amor.

La noche que me quieras

Desde el azul del cielo

Las estrellas celosas

Nos miraran pasar

Y un rayo misterioso

Hará nido en tu pelo,

Luciérnaga curiosa

Que vera que eres mi consuelo.

El día que me quieras

No habrá más que armonías

Será clara la aurora

Y alegre el manantial,

Traerá quieta la brisa

Rumor de melodías,

Y nos darán las fuentes

Su canto de cristal.

El día que me quieras

Endulzara sus cuerdas

El pájaro cantor,

Florecerá la vida

No existirá el dolor.

La noche que me quieras

Desde el azul del cielo

Las estrellas celosas

Nos miraran pasar

Y un rayo misterioso

Hará nido en tu pelo,

Luciérnaga curiosa

Que vera que eres mi consuelo.

Alfredo Lepera

Cuando tú me quieras

Cuando tú me quieras se irán los dolores

renacerán flores en mi corazón

cuando tú me quieras feliz y contento

lanzaré a los vientos mi dulce canción

Notas de alegrías palabras dichosas

de color de rosas ya se adornarán

pues mi melodía se oirá alegremente

en voces ardientes que la entonaran

Cuando tú me quieras morirán las cuitas

la dicha infinita en mí reinarán

serás compañera de todos mis días

de inmensa alegría tú me embriagarás

Escucha mi dueña a tu fiel trovero

que leal y sincero siempre piensa en vos

que lograr su empeña su adorado sueño

quiere ser tu dueño te lo juro yo

Hoy sufro las ansias de entregarme preso

a los dulces besos de tu boca en flor

llena de fragancia de esencia divina

de voz cristalina me invada de amor

Polito Castillo

Mírame

Tienes veinte años, quien diría

Tus ojos preciosos me van a dejar

Ábrelos y mira, mira la tristeza

Que dejas en torno de tanta ansiedad.

Todo te lo llevas vida mía

Tus ojos, tus besos y tus sueños de amor

Y aquella promesa, que abriera la herida

Que hoy llevo sangrando en el corazón.

Mírame despierta vida mía

Tu no debes irte sin hablar

Mírame mi bien como lo hacías

Cuando me decías 'no te he de olvidar'...

Háblame, levanta la cabeza

Quiero que me vuelvas a besar

Antes que te alejes y que el frío

Te envuelva en la sombra de la eternidad.

Todo te lo llevas vida mía

Tus ojos, tus besos y tus sueños de amor

Y aquella promesa, que abriera la herida

Que hoy llevo sangrando en el corazón.

Mírame despierta vida mía

Tu no debes irte sin hablar

Mírame mi bien como lo hacías

Cuando me decías 'no te he de olvidar'...

Háblame, levanta la cabeza

Quiero que me vuelvas a besar

Antes que te alejes y que el frio

Te envuelva en la sombra de la eternidad.

Santiago Adamini 

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