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Chicos callejeros

Por José Ceschi

¡Buen día! ¿Qué hay detrás de esa carita sucia, de esa ropa deteriorada, de ese grupo de niños desparramados por nuestras calles? El drama de una familia incapaz de contenerlos: afectiva y económicamente.
“Antes de terminar en la calle un chico atraviesa, generalmente, un camino signado por penurias y privaciones”, escribe la Lic. Cecilia Barone en su nota “Los hijos de la calle” (revista “Consudec” n. 823). Agrega:
“Cuando la familia se encuentra imposibilitada de cumplir sus roles fundamentales como son los de crianza y aprendizaje, cuando ya no puede cubrir las necesidades básicas elementales de sus miembros, evidentemente deja de ser el sostén afectivo de los más chicos.
Cuando la pobreza extrema es la forma de vida que caracteriza a una familia, los pequeños salen de ella en busca de alguna manera de subsistir, y así es como el hogar deja de ser el centro de contención y afectividad.
En un primer momento, las relaciones con la familia no se han cortado. Los chicos salen a la calle, encuentran alguna forma de trabajar, o vagan en busca de algo para comer y para llevar a la casa. Cuando vuelven al hogar se encuentran con que las relaciones entre sus miembros están cada vez más deterioradas y que, además, los mayores manifiestan hacia ellos conductas cada vez más agresivas: los riñen o porque llevan varios días sin verlos, o porque no traen todo lo que de ellos se espera. Poco a poco se dan cuenta de que cada vez que vuelven los recriminan y les pegan, y entonces espacian sus vueltas y se quedan mayor tiempo en la calle. Allí es donde se relacionan con un grupo de pares con los que comienzan a compartir un código común, y este, a la vez de imponerlas sus pautas, les brinda la protección que necesitan.
El camino hacia la calle comienza cuando no se ha logrado establecer un vínculo afectivo familiar estrecho. Cuando el abandono se hace mayor, cuando la presión familiar se hace imposible de tolerar y cuando la violencia es algo cotidiano, el chico termina por optar por la calle como la mejor salida que encuentra a sus carencias...”
¡Hasta mañana!

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Chicos callejeros

Por José Ceschi

¡Buen día! ¿Qué hay detrás de esa carita sucia, de esa ropa deteriorada, de ese grupo de niños desparramados por nuestras calles? El drama de una familia incapaz de contenerlos: afectiva y económicamente.
“Antes de terminar en la calle un chico atraviesa, generalmente, un camino signado por penurias y privaciones”, escribe la Lic. Cecilia Barone en su nota “Los hijos de la calle” (revista “Consudec” n. 823). Agrega:
“Cuando la familia se encuentra imposibilitada de cumplir sus roles fundamentales como son los de crianza y aprendizaje, cuando ya no puede cubrir las necesidades básicas elementales de sus miembros, evidentemente deja de ser el sostén afectivo de los más chicos.
Cuando la pobreza extrema es la forma de vida que caracteriza a una familia, los pequeños salen de ella en busca de alguna manera de subsistir, y así es como el hogar deja de ser el centro de contención y afectividad.
En un primer momento, las relaciones con la familia no se han cortado. Los chicos salen a la calle, encuentran alguna forma de trabajar, o vagan en busca de algo para comer y para llevar a la casa. Cuando vuelven al hogar se encuentran con que las relaciones entre sus miembros están cada vez más deterioradas y que, además, los mayores manifiestan hacia ellos conductas cada vez más agresivas: los riñen o porque llevan varios días sin verlos, o porque no traen todo lo que de ellos se espera. Poco a poco se dan cuenta de que cada vez que vuelven los recriminan y les pegan, y entonces espacian sus vueltas y se quedan mayor tiempo en la calle. Allí es donde se relacionan con un grupo de pares con los que comienzan a compartir un código común, y este, a la vez de imponerlas sus pautas, les brinda la protección que necesitan.
El camino hacia la calle comienza cuando no se ha logrado establecer un vínculo afectivo familiar estrecho. Cuando el abandono se hace mayor, cuando la presión familiar se hace imposible de tolerar y cuando la violencia es algo cotidiano, el chico termina por optar por la calle como la mejor salida que encuentra a sus carencias...”
¡Hasta mañana!