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Los enigmas de Semana Santa

Ya próximos a una nueva celebración de la Semana Santa, es menester recordar la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, en una etapa en la que es más necesario que nunca reafirmar los conceptos cristianos que no deben olvidarse y que son afines a todas las religiones. Existen muchos hechos misteriosos sucedidos; es bueno tenerlos en cuenta.

Por El Litoral

Domingo, 07 de abril de 2019 a las 04:02

Han ocurrido algunos sucesos que forman parte de la historia de la humanidad y muchos objetos relacionados con la Semana Santa que han pasado a formar parte de los enigmas y misterios de la cristiandad, por ejemplo, la lanza de Longinus, el Santo Grial o cáliz que Jesús usó en la última cena, el Arca de la Alianza, los clavos de Cristo, la corona de espinas y el Santo Sudario, entre los más importantes. Cada uno de ellos tiene su historia y es bueno recordarla en esta fecha.

La lanza de Longinus
Nunca imaginó el centurión romano Cayo Longino la trascendencia que tendría en la historia de la humanidad, su acción cuando atravesó el costado izquierdo del cuerpo de Jesús con una lanza, para comprobar que estaba efectivamente muerto. De la herida brotó sangre y agua. José de Arimatea conservó en su poder esta lanza, que luego pasó a formar parte de la colección de cosas relacionadas con la muerte de Jesús. Este objeto se convirtió durante muchos años en el talismán más deseado que todos querían tener, como símbolo de su poder, desde emperadores y reyes que anhelaban tenerlo como símbolo de su linaje. Fue la madre del primer emperador romano, Constantino, llamada Elena, quien la encontró y se la entregó a su hijo, para consolidar su poder. Luego la tuvo Carlos Martel, quien con su ayuda se dice que pudo vencer y alejar a los árabes de Francia. Luego perteneció a Carlomagno, quien la recibió de manos del Papa en Roma, como un regalo.
Un personaje funesto de la historia, que siempre quiso tenerla, fue Adolf Hitler, pero al parecer por sus oscuros planes de mucha maldad, no consiguió beneficio alguno de la lanza, sino por el contrario, llegó a perder su inmenso imperio en la guerra. Se decía que la lanza de Longinus daba a sus poseedores un poder especial, ya que todos los que la tuvieron, consiguieron grandes victorias en sus batallas. Hoy la lanza está nuevamente en el Museo de Holfburg, de donde fuera sacada por Hitler en 1939. El Fuhrer llegó a tenerla en su poder e hizo construir una bóveda de cemento especial en Nuremberg, donde se pasaba horas encerrado con este mágico objeto.
El 30 de abril de 1945 las tropas norteamericanas entraron a Nuremberg y a la bóveda secreta, donde se apoderaron de la lanza. Dos horas después, según la historia, Hitler se suicidó en su bunker de Berlín. En 1947 Estados Unidos devolvió la lanza, pero muchos sospecharon que fue una réplica, no la auténtica, aunque otros dijeron que la lanza que llevaron de Nuremberg no fue tampoco la verdadera, ya que los alemanes habían puesto una copia en su lugar. En fin, todo es posible en esta fascinante historia de intrigas.

El Santo Grial
Era la copa o cáliz, que según se cree, usó Jesús en la última cena con sus apóstoles y que fue utilizada también como recipiente en el que José de Arimatea recogió la sangre de Cristo ya crucificado. Su simbolismo representa una plenitud interior y en la Edad Media, los Caballeros Templarios, tenían a su cargo el cuidado del Santo Grial. Allí estuvo también involucrado el famoso Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda. Se cree con firmes fundamentos, que el Santo Grial es el que está actualmente en la Catedral de Valencia, España, a donde fue traído hace 1.750 años. El Obispado de Valencia se niega a que se le realice un pormenorizado estudio a la sagrada reliquia, porque, según dicen, existen pruebas suficientes para considerarla como la verdadera y original. Para ellos no hay dudas de que es el Santo Grial. También en los últimos tiempos ha circulado una versión sobre que el Santo Grial estaría en la Patagonia argentina, donde fue traído por algunos de los últimos templarios que tenían a su cargo la custodia de la sagrada reliquia. No hay mayores fundamentos al respecto.

El Arca de la Alianza
Según la leyenda era una caja o arca de madera, que contenía las dos piedras o Tablas de la Ley, escritas por el mismo Dios y entregadas a Moisés en el Monte Sinaí. También contenía la vara que Aarón hizo reverdecer, y un vaso que tenía el Maná, que alimentó al pueblo judío en su huida por el desierto. Simbolizaba la unión de Dios con el pueblo judío. Estaba hecha de madera de acacia negra, revestida por dentro y por fuera con láminas de oro puro y medía 1,30 metro de largo por 80 centímetros de ancho. Sobre la tapa, finamente labrada, descansaban dos querubines hechos de oro puro.
Se cree que el Arca desapareció cuando el rey de Babilonia Nabucodonosor II invadió Jerusalén y destruyó todo a su paso, saqueando los objetos valiosos, aunque hay quienes afirman que el arca fue llevada preventivamente a un lugar secreto y seguro, ignorándose su verdadero paradero hasta  el día de hoy.

Los clavos y la corona 
de espinas
Según se dice, los clavos que podrían ser los que se clavaron en las manos de Jesús, fueron encontrados en 1990 por una expedición arqueológica canadiense, cerca de Jerusalén. Fueron hallados en un sepulcro con restos de huesos humanos y se afirmó que podrían ser los clavos que crucificaron a Cristo, aunque no se dio el 100% de seguridad. De cualquier manera, se lo catalogó como un descubrimiento histórico. Lo mismo para la corona de espinas que ciñó la cabeza de Jesús, y que fue hallada en una gruta cercana a los sepulcros descubiertos. La duda y la polémica están abiertas  para los estudiosos, científicos e investigadores.

El Santo Sudario y 
la Sábana Santa
Es una tela de lino y algodón de 4,40 metros de largo por 1,10 metro de ancho y se cree que es la tela con la que se envolvió el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, al momento de ser bajado de la cruz. En la tela se puede ver perfectamente el contorno de un hombre crucificado, por delante y por detrás, teniendo el medio del paño como eje de ambas impresiones. Asimismo, es notable el detalle de los clavos de las manos, que en rigor de verdad no estarían atravesando las palmas, sino las muñecas. Era común que se atravesara la carne a la altura de las muñecas, para que así pudiera soportar el peso de la víctima. La tela del Sudario es de lino y coincide con las técnicas de elaboración del tejido que se hacía en el Siglo I de nuestra era. Tanto el Santo Sudario como la Sábana Santa de Turín han sido examinados detalladamente por expertos de todos los tiempos y no dejan ninguna duda de que ambas son auténticas y originales.

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