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Evelín Bochle: o la pasajera de su cuerpo

Domingo, 07 de julio de 2019 a las 01:00

Por Rodrigo Galarza

Especial para El Litoral

En entregas anteriores nos acercamos a las obras de poetas de las nuevas generaciones, cada uno con una poética distinta, pero todas ellas atravesadas por al menos un rasgo común: el dolor del ser humano en el desarrollo de la vida cotidiana. Evelín Bochle no es una excepción: su palabra se trabaja a sí misma en “el trabajo y los días”; es decir, su verbo gris o volcánico, según demande su pulso de poeta-mujer, poeta-demiurga, poeta-marioneta (del absurdo existencial), se expande o encoge en juego dialéctico con el mundo. La antigua dualidad cuerpo-alma, instaurada por los griegos en occidente, se hace omnipresente en esta poesía, pero no como reflexión filosófica sino como mapa semántico de la vida y sus apuros: “Cosas que se pierdan/Se caen/Se rompen/De regreso a casa llevo conmigo/El miedo a quedarme sin ellas/Me lastima el interior de un automóvil/El olor a lavanda de un envase de plástico/El grito de la ventana de la casa”… ¿Hacia dónde nos lleva el cuerpo que nos fue dado? ¿De qué manera interacciona en el amor y con las cosas y los seres que pueblan el mundo? El cuerpo como atalaya de la mente (palabra erguida en los guaraníes); el faro testigo de lo que se pudre en el alma. El desconcierto ante las enfermedades del espíritu, de la mente que sacude el cuerpo ante la realidad muchas veces presentada como absurda y dolorosa al asumirla: Afuera/En cada lugar sufro un asalto carnicero/El kiosquero/  Los peatones/Las madres/El librero/Se convierten en usuarios hambrientos de mí” (…) “Se quedan con trozos de mi pobre carne/Guardan mis huesos en sus bolsillos”… El ser humano como suma de “finitudes” (si está ausente, lo trascendental). La intuición-ilusión de que debe haber algo más allá de expulsar el aire y empañar un cristal; en  suma una voz que se traba y destraba a sí misma, que no se da concesiones, que sacude sus propios escombros para develar la belleza; y Evelín lo hace aunando varias tradiciones, alejándose de la correntina, acercando el collage de la poesía ¿argentina? ¿o porteña? de los 90: lo narrativo, la no pérdida de referente, la proximidad con el eslogan publicitario, etc. 

La mayoría de los poemas de Bochle están atravesados por una “agonía” con el “tempus fugit”, tan antiguo como el ser humano, pero que en los tiempos que corren aquilata sus connotaciones negativas. Pareciera ser que somos seres condenados a realizar una y otra vez, hasta el hartazgo, acciones que no nos llevan a ninguna parte sino a la disolución misma de la vida. Bien lo señala la poeta empedradeña: “Entre el acelerador y los medidores de velocidad crece mi angustia/Siempre algún semáforo me gana/Me explota en la cara/Me gasta el minutero del reloj/Habrá que clavar el freno entonces/Quedar estático en el asfalto/Mientras/Cambiar el dial de la radio…”. Aquello que nos obligan a hacer como masticadores rumiantes de un sistema que tan magistralmente nos recordó Ferlinghetti, uno de los últimos poetas beat vivos: … “la poesía es lo que hay pavimentado/para hacer la autopista de los ejércitos de la noche”.

Muestrario mInimo

Cuando las cosas me duelen

Arden los pies sobre las 

    [escaleras urgentes

Derriten las suelas de los calzados     [de la gente que anda

Laceran los pasos al cruzar 

    [las veredas

Al enderezar las esquinas

Los lunes se traen plasmas 

    [cada vez más finos

Más curvos

Latas de supermercado

Un jugo de naranjas atrapado 

    [en una botella

Manos incrustadas en un carrito         [atiborrado de cosas

Cosas que se pierden

Se caen

Se rompen

De regreso a casa llevo conmigo

El miedo a quedarme sin ellas

Me lastima el interior 

    [de un automóvil

El olor a lavanda de un envase 

    [de plástico

El grito de la ventana de la casa

El chirrío agresivo de la licuadora

El andar asmático de la heladera

Los espasmos del frezeer

Las cosas que se comen

El café que se bate

La lata de cerveza

El maní salado

El acondicionador de aire

La estufa duele

Me duelen las cosas y 

    [con ese mismo dolor

Las quiero

Si supieran cuánto las quiero

Mi pobre esqueleto se viste

Se entretiene

Engulle

Bebe

Mete dentro de sí las cosas

Justo ahí

Donde más duele

Desentenderse del cuerpo

Sacárselo 

Como si fuera un atuendo

Salir

Fuera de él

Como una cosa ajena

Despojarse

Del ardor de sus bordes

Del dolor de sus costuras

De la incomodidad de sus diseños 

Desentenderse del cuerpo

Escurrirse

Desnudo de él

Bajo la insistencia de la lluvia

Meterse en la tierra

Ser gusano 

Lombriz

Ser

La tierra

Adormecer el cuerpo

Disimular 

Hacerse el distraído

A veces

Convencerse 

Hasta la bocanada de aire

Helado

Que nos sacude de frío 

Desentenderse 

Hasta la urgencia devastadora 

    [de un dolor de muelas

Hasta el crujido insistente 

    [de las tripas

Hasta la sed

Hasta el insomnio

Hasta el ardor 

Irreparable/De un beso

El despertador me arranca un pedazo de oído

Una boca a mi lado 

    [me arrebata la boca

Afuera

En cada lugar sufro 

    [un asalto carnicero

El kiosquero

            Los peatones

                        Las madres

        El librero

Se convierten en usuarios 

    [hambrientos de mí

Me toman por todas partes

                  Me tocan de todas formas

Se quedan con trozos 

    [de mi pobre carne

Guardan mis huesos 

    [en sus bolsillos

Se llevan un poco de mis venas 

Se hartan un tanto de mis vísceras

Regreso coja 

Ciega vuelvo porque 

    [se quedaron con mis ojos

Sorda 

Sin tímpanos, ni martillo

Llego manca a mi casa

          Retorno sin entrañas

                       Masticaron mi hígado

Sorbieron los jugos del estómago

Mordieron mis tripas

Pirañas de todos los días

Muda estoy

Lejos quedó mi voz

Metida en algún portafolio ajeno

Sin latidos me encuentro

El compás de mi cuerpo 

    [se lo guardó alguno 

En algún rincón cualquiera                             

    Con quién sabe qué cosas

Entro apenas en la casa

A tientas me tiendo al lado 

    [izquierdo de una cama

Sin piel me acomodo 

    [lo mejor que puedo

Entonces

Una boca a mi costado

Me devuelve en un beso mi boca

En la boca 

           Un resto

                     De sonrisa 

Mi barro se arrastra 

vestido y calzado

Rígido, seco

Arcilla virgen bajo el sol caliente

Mi hambriento barro deambula por entre códigos y listas de precios

Bien peinado anda

Aromado se desliza

Por entre los gritos 

    [de la gente que vende

Por entre el antojo 

    [de la gente que compra

Merodea 

Entre macetas de cemento

Retorcidos árboles       

    [raíces raquíticas

Bocas de tormenta mastican 

    [botellas de agua 

    [mineralizada

Escupen un vaho 

Húmedo

Tibio  

Al regreso

El picaporte de la puerta es la boca     [de un caníbal hambriento

Pero el rocío de la noche trae 

    [aliento a menta fresca

Un insecto se posa en el marco 

    [de la ventana

Se lame las patas largas

Afuera

Un grillo canta

Las ramas de los árboles 

    [se mueven

Sacuden los nidos que construyen     [los pájaros

Los pájaros duermen

Bosteza el viento

El grillo

Calla 

Mi ardiente barro besa

Cierra los ojos

Se hace lodo

Vive 

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