ellitoral.com.ar

Sabado 28de Marzo de 2020CORRIENTES21°Pronóstico Extendidoclima_nublado

Dolar Compra:$60,50

Dolar Venta:$65,50

CORRIENTES:

No sé cómo seguir adelante

¿Qué mantiene a una persona con vida? El deseo. Por esa razón, el secreto para ser longevo consiste  en ser un ser humano “deseante”. Muchos, tal vez debido a los tiempos convulsionados que vivimos, 
han dejado de desear cosas. Como consecuencia, no saben cómo seguir adelante.
 

imagen_0
Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

¿Por qué el deseo nos mantiene vivos? 
Porque implica que uno se siente insatisfecho, insatisfecha. Esto es bueno porque nos hace siempre ir por más. Cuando tu hijo te pida algo, no le digas que no se puede (porque estarías eliminando su deseo). 
Lo aconsejable es permitir que siga “deseando algo”, lo cual funciona como un motor de motivación. 
Ahora, deseo y esfuerzo van de la mano. Pero no es lo mismo deseo que necesidad. Una necesidad es aquello que requiero para vivir (y no perder la vida), como el alimento o el aire. 
Tiene que ver con la supervivencia. Mientras que un deseo es algo que quiero, pero soy capaz de vivir sin ello. 
Muchas veces pensamos que necesitamos algo, pero, en realidad, lo deseamos. Solamente necesitamos respirar, comer y dormir. Todo lo demás es puro deseo y se puede satisfacer de diversas formas. Por ejemplo, si yo quiero un auto para transportarme, pero no lo tengo aún, puedo caminar, andar en bici o viajar en colectivo o en tren. 
O si anhelo formar pareja porque me siento solo o sola, pero me cuesta conocer a alguien, mientras tanto, puedo procurarme la compañía de mis amigos o incluso de una mascota. 
Todos nosotros deberíamos pararnos en nuestro propio deseo. Muchos padres, con la mejor intención, desean que sus hijos estudien tal carrera o consigan un buen trabajo. 
Mi papá quería que yo fuera contador y siempre me lo repetía; pero ese no era mi deseo. Yo quería ser psicólogo y luego pastor. Hasta que un buen día me puse firme y le dije cuál era mi deseo. Como hijos tenemos que seguir nuestros deseos, poniéndoles límites sanos a nuestros padres. Es decir, sin enojarnos ni pelearnos con ellos. 
Y lo mismo con cualquier otra persona, lo importante es dejar en claro qué es lo que en verdad deseamos. 

Comparto cuatro de las variables más comunes sobre el tema del deseo:
1. No saber lo que uno quiere: cuando no sepas lo que querés, siempre comenzá con algo y, a medida que vayas accionando, el panorama se aclarará y surgirá el deseo. 

2. Empezar muchas cosas y no terminar ninguna: si esto te sucede, muy probablemente, estés esperando el momento perfecto. ¡No existe! Vivimos en un mundo imperfecto, por lo que siempre puede ser un buen momento para la acción. 

3. Alcanzar un techo y sentir que ya no se puede crecer: si sentís que llegaste a un techo, mejóralo. Por ejemplo, si sos el líder y ya no podés subir más, convertite en un líder de excelencia y supérate a vos mismo. 

4. Bajonearse de vez en cuando: si te bajoneás a menudo, puede ser que estés cansado. Nos cansamos cuando estamos en marcha y vamos camino a la meta. Así que seguí adelante. 
Mirando hacia adentro descubrirás tu deseo y, cuando lo hagas, ya nadie tendrá que motivarte. 

¿Te gustó la nota?
Comentarios
Logo

No sé cómo seguir adelante

¿Qué mantiene a una persona con vida? El deseo. Por esa razón, el secreto para ser longevo consiste  en ser un ser humano “deseante”. Muchos, tal vez debido a los tiempos convulsionados que vivimos, 
han dejado de desear cosas. Como consecuencia, no saben cómo seguir adelante.
 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

¿Por qué el deseo nos mantiene vivos? 
Porque implica que uno se siente insatisfecho, insatisfecha. Esto es bueno porque nos hace siempre ir por más. Cuando tu hijo te pida algo, no le digas que no se puede (porque estarías eliminando su deseo). 
Lo aconsejable es permitir que siga “deseando algo”, lo cual funciona como un motor de motivación. 
Ahora, deseo y esfuerzo van de la mano. Pero no es lo mismo deseo que necesidad. Una necesidad es aquello que requiero para vivir (y no perder la vida), como el alimento o el aire. 
Tiene que ver con la supervivencia. Mientras que un deseo es algo que quiero, pero soy capaz de vivir sin ello. 
Muchas veces pensamos que necesitamos algo, pero, en realidad, lo deseamos. Solamente necesitamos respirar, comer y dormir. Todo lo demás es puro deseo y se puede satisfacer de diversas formas. Por ejemplo, si yo quiero un auto para transportarme, pero no lo tengo aún, puedo caminar, andar en bici o viajar en colectivo o en tren. 
O si anhelo formar pareja porque me siento solo o sola, pero me cuesta conocer a alguien, mientras tanto, puedo procurarme la compañía de mis amigos o incluso de una mascota. 
Todos nosotros deberíamos pararnos en nuestro propio deseo. Muchos padres, con la mejor intención, desean que sus hijos estudien tal carrera o consigan un buen trabajo. 
Mi papá quería que yo fuera contador y siempre me lo repetía; pero ese no era mi deseo. Yo quería ser psicólogo y luego pastor. Hasta que un buen día me puse firme y le dije cuál era mi deseo. Como hijos tenemos que seguir nuestros deseos, poniéndoles límites sanos a nuestros padres. Es decir, sin enojarnos ni pelearnos con ellos. 
Y lo mismo con cualquier otra persona, lo importante es dejar en claro qué es lo que en verdad deseamos. 

Comparto cuatro de las variables más comunes sobre el tema del deseo:
1. No saber lo que uno quiere: cuando no sepas lo que querés, siempre comenzá con algo y, a medida que vayas accionando, el panorama se aclarará y surgirá el deseo. 

2. Empezar muchas cosas y no terminar ninguna: si esto te sucede, muy probablemente, estés esperando el momento perfecto. ¡No existe! Vivimos en un mundo imperfecto, por lo que siempre puede ser un buen momento para la acción. 

3. Alcanzar un techo y sentir que ya no se puede crecer: si sentís que llegaste a un techo, mejóralo. Por ejemplo, si sos el líder y ya no podés subir más, convertite en un líder de excelencia y supérate a vos mismo. 

4. Bajonearse de vez en cuando: si te bajoneás a menudo, puede ser que estés cansado. Nos cansamos cuando estamos en marcha y vamos camino a la meta. Así que seguí adelante. 
Mirando hacia adentro descubrirás tu deseo y, cuando lo hagas, ya nadie tendrá que motivarte.