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El Presidente de Chile promete un horizonte ecológico en la región

Por El Litoral

Jueves, 13 de enero de 2022 a las 01:18

Por Federico Forastier*
Especial para El Litoral

Desde principios de los 90, con el retorno a la democracia de la mano de Patricio Alwin, se sitúa nuevamente el ambiente en la agenda política chilena. El gobierno del General Pinochet contrajo una deuda ambiental mediante una desatención prácticamente total hacia la ecología. En consecuencia, el país sufrió  un notable deterioro de sus recursos naturales y una creciente presencia de fenómenos contaminantes. 
La historiografía ambiental chilena cree que la política ecológica renace con el fin de la dictadura militar, a partir de las preocupaciones ciudadanas y de los medios de comunicación por la situación que el ambiente había adquirido. A partir de allí, los candidatos presidenciales debieron incorporar, de una u otra forma, contenidos ambientales en sus proyectos políticos.
Tras las elecciones, el 21 de noviembre del 2021, Gabriel Boric fue electo presidente para el período 2022-2026. Boric llega a tiempo para revertir el futuro de Chile, hacia una mirada más sostenible. En este caso, el flamante presidente viene a renovar esa preocupación ciudadana e intentar ser un ejemplo en la región. Región azotada, entre tanto, por el récord brasilero en deforestación y los últimos sucesos argentinos sobre megaminería.
Chile también es un Estado caracterizado por darle la espalda a los ecosistemas y  los recursos naturales, desde la megaminería hasta la producción industrial masiva de Paltas que ha secado fuentes naturales de agua y afectado a las comunidades rurales beneficiadas por estas. En cuestión, respecto al agua y las sociedades campesinas, Boric enfatiza en que “el acceso al agua es un derecho humano, el cual será garantizado en nuestro gobierno a través de una política nacional de seguridad hídrica, rehabilitación de servicios sanitarios rurales”. 
Estos no son los únicos problemas que afronta el país cordillerano. El presidente insiste en que “debemos ponerle fin al extractivismo que pone en peligro la naturaleza y la vida, como la pesca industrial o la tala indiscriminada de árboles de las forestales, que repercuten directamente en el ambiente y aceleran la grave crisis climática.”. 
El presidente “verde” llega con promesas que creemos y anhelamos se ejecuten, y no sea víctima del Establishment que desfavorece el desarrollo sostenible.
Por otro lado, durante la campaña presidencial, tal fue la convicción ecocéntrica de Boric que se podría interpretar que hizo que Kast, su opositor, incluyera y fortaleciera sus propuestas ambientales. Boric insistió desde el primer minuto con sus tres ejes ecocéntricos: crisis climática, transición justa y nueva institucionalidad ambiental; transición energética; y agua y escasez hídrica; mientras que el candidato conservador ponía en duda la evidencia científica del cambio climático y anunciaba la apertura de más centrales termoeléctricas. Ese diferencial fue muy percibido a favor del presidente verde.
Para la Directora de la Fundación Ecosur y experta en ecología política, Pamela Poo, “el programa ambiental de Boric es bastante robusto, esencial, entiende que no podemos atrasarnos cuatro años más y que se requiere tener políticas de Estado, y que el cambio climático debe tener una mirada a largo plazo”.
Otro de los puntos a considerar de parte del presidente es la formulación de las Comisiones de Transición Justa, que velarán por la reparación social y ambiental de las comunidades vulneradas, muchas de ellas conocidas comúnmente como “zonas de sacrificio”, como Quintero-Puchuncaví, Coronel, Huasco y otras. Por ejemplo, la zona de Petorca es la más afectada por la sequía hace una década, producida por el cultivo de Palta, Oro Verde. Un 76 por ciento del territorio está afectado por la sequía, según Greenpeace. 
Estas son solo algunas de las propuestas y visiones de Gabriel Boric, aunque quizá las más importantes. Igualmente, el desarrollo sostenible y la salvedad de la región, y el planeta, no puede depender de una sola persona, por más poderosa e influyente que pueda ser. No podemos depositar todo en él. El desarrollo sostenible lo hacemos entre todos. 

*Miembro del Área de Prensa en el Centro de Desarrollo Sustentable GEO, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

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