El gobierno de Ucrania descartó ayer nuevamente cualquier opción de diálogo con Rusia y subrayó que “no tiene ningún sentido” un encuentro entre los presidentes Volodimir Zelenski y Vladimir Putin, mientras fiscales de una provincia ucraniana, de donde fuerzas rusas se retiraron recientemente, acusaron ayer al Ejército invasor de torturar a civiles en un poblado, en medio de nuevos bombardeos.
"Por decirlo rápidamente, el proceso de negociación en sí y un encuentro en persona entre los presidentes no tiene ningún sentido en este momento", afirmó el asesor presidencial ucraniano Mijail Podoliak, según la prensa ucraniana.
Según Podoliak, las negociaciones solo serían posibles una vez que las tropas rusas se hubieran retirado del territorio ucraniano. Por otra parte, procuradores de la provincia Jarkov dijeron en un comunicado que hallaron un sótano donde las fuerzas rusas presuntamente torturaron a prisioneros en el pueblo de Kozacha Lopan, cerca de la frontera con Rusia.
En imágenes que publicaron los fiscales en internet junto al comunicado, mostraron un teléfono militar ruso TA-57 con cables adicionales y pinzas adheridas, informó Ukrinform.
El viernes, el jefe de la policía nacional ucraniana Igor Klymenko había anunciado el descubrimiento "de al menos diez salas de tortura en localidades de la región de la región de Járkov".
(EN)