Por Carlos Lezcano
Especial para El Litoral
La Municipalidad de Esquina inauguró en noviembre de 2021 el Museo “Armando Martínez Rolón” luego de muchas gestiones que incluyeron desde la creación del área de Patrimonio, Museo y Archivo Histórico a la puesta en valor del edificio que hoy alberga a la institución.
En la actualidad el área de Patrimonio continúa con obras que apuntan a la ampliación de las salas y lleva adelante un plan de restauración de casas históricas del pueblo como la casa de José Alfredo Ferreira. También se erigió el monumento a Giuseppe Garibaldi y la fraternidad Ítalo- Argentina y lleva adelante un plan de colocación de placas en las casas donde vivieron personajes ilustres de esa comunidad.
Fernando Quevedo Orden fue nombrado director del área y cuenta en la entrevista el largo camino recorrido no exento de dificultades, no solo de la formación del museo sino de la participación ciudadana en el proceso.
Quevedo Orden es Miembro de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes y del Instituto Español Sanmartiniano, del Instituto Nacional Browniano. Fue presidente de la Comisión Castellano Leonesa para el V Centenario del Descubrimiento de América. Nació en Córdoba de forma accidental es por línea materna miembro de una familia que arribo a Esquina hace más de un siglo y medio.
Luego de vivir muchos años en Buenos Aires, Uruguay y Europa, donde se desempeñó en diversas actividades históricas, de Bellas Artes y culturales, regreso definitivamente a Esquina hace 5 años.
Dardo Ramírez Braschi, presidente de la Junta de Historia de Corrientes, esquinense también, miembro de la Academia Argentina de Historia celebró la inauguración de la institución “porque revaloriza e impulsa todo tipo de actividades relacionada con mantener viva la historia de esa ciudad de Corrientes”.
—¿Cómo comenzó la idea de instalar ese museo en Esquina?
—La historia del museo no es reciente. El primer museo de Esquina se inauguró en 1943, curiosamente fue un museo que no nació del Estado, sino por iniciativa de la profesora Ercilia Lugones. Muchos jóvenes y adolescentes, estudiantes de la Escuela Normal “José Alfredo Ferreira” tomaron esa iniciativa y crearon el Club de Historia. Las cabezas de este club fueron el escribano Armando Martínez Rolón y Lía Barrios de Fagetti. Estos jóvenes con otros amigos fueron casa por casa buscando y pidiendo material para formar un museo.
Esa institución se inaugura el 17 de octubre de 1943 con dos pequeñas salas, que no eran sino dos pequeñas habitaciones frente a lo que hoy es el Palacio Municipal, donde funcionó con mucho éxito, pero por pocos años. Luego, no sabemos por qué motivo, fue desalojado y pasó a ocupar una dependencia de la Escuela Normal.
Después se guardaron las cosas en el sótano de la escuela y comenzó un devenir de distintas locaciones, un largo recorrido. En el camino, lamentablemente se fueron perdiendo la mayoría de las piezas hasta que recala en la década del 80, en la casa de José Alfredo Ferreira que es Monumento Histórico Provincial. Se trataba de una pequeña construcción de dos habitaciones también muy pequeña y ahí se exhibió lo que quedó de la colección durante unos 10 años más.
—¿Y qué pasa después?
—Luego, vuelve a cerrarse y a comienzos del siglo XXI se instala en dos habitaciones de lo que fuera el antiguo Club Social, que se convirtió en museo, y se lo bautiza con el nombre de escribano Armando Martínez Rolón. En 2017 aproximadamente y ante un deterioro enorme de ese edificio, no solamente donde estaba el museo sino todo el resto del edificio con un alto riesgo de derrumbe se decide sacar de allí la institución hasta realizar un estudio del estado de la casa y ver qué hacer con él. En esa instancia y en ese tiempo entro en esta historia, aunque siempre estuve vinculado al museo desde niño y adolescente ya que mi familia donó cosas por el afecto que teníamos por ese lugar. En esas circunstancias pido al intendente permiso, ya que no era funcionario público sino un simple ciudadano, para trabajar con un concepto museológico para intentar preservar todo lo que estaba allí, es decir la totalidad de los elementos que había en ese sitio. En realidad, en ese momento no sabíamos si la espera de tener otra vez museo, seria de meses, años o décadas ni qué iba a pasar. Acá en la Argentina son todas grandes incógnitas.
—¿Qué pasa con el edificio y los bienes en ese tiempo?
—Bueno, eso se guarda y el edificio y queda en un stand by durante aproximadamente 3 años. En el año 2021 retorno a Esquina, porque vivía en Buenos Aires y el Gobierno municipal encabezado por el profesor Hugo Benítez, me invita a participar de la gestión en lo referido al patrimonio de la ciudad. Primeramente, realizamos estudios sobre la historia del cementerio, y todo lo relacionado al patrimonio de la ciudad. Por unanimidad, se aprobó llevar adelante el museo, algo muy lindo porque todos los partidos políticos aunaron criterio para la creación de la Dirección de Patrimonio Museos y Archivos de Esquina. Salió con un consenso unánime.
Y el Intendente motu propio tomó el tema como política de Estado, y así fueron tratadas todas las cuestiones relacionadas con la historia y el patrimonio local. Creo que es la primera vez en la historia de Esquina que toma impulso tan fuerte la política en esta temática.
—¿Cómo comienzan las obras en ese edificio que hoy contiene el museo y cuál es el criterio museográfico de eso?
—Un día me presenté ante el Intendente y le dije: acá se han hecho cosas por la cultura, pero hay una gran deuda que tenemos con el pueblo: volver a tener museo, porque Esquina tuvo uno durante casi 80 años y en ese momento estaba a punto de perderse.
El Intendente escuchó la propuesta y le presentamos un proyecto de restauración del edificio. El edificio es histórico en su parte externa y fue erigido en la década de 1870 por el constructor italiano Bernardo Pellegrini (que es un poco el padre de la arquitectura de Esquina), un italiano de Lago di Como, que arribó en esa época con todo su conocimiento del arte y arquitectura de la epoca y fue el que le dio una identidad a la arquitectura de Esquina netamente italianizante. Construye por ejemplo la casa a pedido del coronel José de La Cruz Gallardo, héroe desde Pago Largo hasta la Batalla de Caseros, un militar que junto a Cecilio Carrera marcaron un poco la historia militar del suroeste de Corrientes.
Pellegrini es, entonces, autor de la casa Gallardo que hoy alberga el museo y está construida frente a la plaza principal y en diagonal a la parroquia de Santa Rita, luego pasó a mano de otra familia, hasta que en la década del 40 la adquiere el Club Social transformando todo su interior y haciendo salones grandes para fiestas.
—¿Qué decidió el intendente?
—El intendente tomó esa idea, la evaluó y tomó la decisión de hacer y de acompañar este proyecto. Este es un trabajo, y quiero dejar muy en claro, es un 100% proyecto municipal, desde el trabajo hasta los recursos, todo fue algo municipal hasta con un esfuerzo extremo. Hubo que hacer muchas gestiones para poder sacar este proyecto adelante y en un tiempo récord de 6 meses se reconstruyó la parte interna del edificio, se consolidó de la parte externa, se ampliaron las salas que había. Por ejemplo, la sala principal se amplió en casi seis metros de largo. Hoy cuenta aproximadamente con unos casi 400 metros cuadrados de la sala principal. Entre todas las salas tenemos en total casi 1000 metros cuadrados.
—¿Como fue el proceso de diseño o construcción de las salas?
—Tenemos una primera sala de recepción y una segunda de exhibición, luego una galería que se dedicó a las Bellas Artes, la sala principal que es la histórica y dos salas de exposiciones temporarias, una pequeña y otra más amplia para justamente tener una vida activa y cambiante, es decir, no ser una exposición estática. Lo último que se agregó es un auditorio pequeño para 50 personas que cuenta con un café-bar en el patio colonial para tener otro atractivo. Nos quedan pendientes las tres salas en la parte superior que van a estar dedicadas al archivo histórico municipal, otra a las localidades de Malvinas y Guayquiraró que están dentro de nuestro departamento y otra tercera sala de depósito.
—¿Cuáles fueron los criterios de orden de las salas?
—La parte museológica la encaramos como un recorrido lo más claro posible, simple y didáctico tratando de contar al visitante dónde está y cuál es la historia de Esquina.
La primera sala pequeña del hall nos habla de dónde llegamos, la historia del edificio del coronel José de La Cruz Gallardo y la historia de ese primogénito museo de hace 80 años, ya que fue la primera sala; la segunda habla del posterior uso del Club Social, entidad que ya no existe ni tampoco como institución como en la mayoría de los pueblos, porque todo lo que uno vivía en lugares como los clubes, ahora las personas lo tienen un su celular. Las relaciones con otras personas, la música, las noticias, lo podemos encontrar en un teléfono celular.
—¿Hay alguna sala dedicada a las Bellas Artes?
—Sí, hay una galería de la casa dedicada a las Bellas Artes ya que Esquina por ahora no tiene un Museo especifico. Ese espacio cuenta con una exposición pequeña de cuadros y esculturas para que los esquinenses tengan contacto con esas artes. Allí se pueden ver cuadros de italianos del siglo XVII, obras de los primeros impresionistas argentinos como Carlos Ripamonte, algún cuadro de Antonio Berni que ahora justamente fue prestado al Museo Vidal, cuadros de Uriburu, litografías originales de varios autores y nuestra mayor joya: la primera escultura hecha por un argentino, me refiero a Francisco Cafferata, primer escultor argentino. Tenemos esa obra y dos más de su autoría, luego hay un pequeño rincón dedicado a los pintores esquinenses destacando a Carlos Longa.
—¿Qué otra sala tiene?
—La sala grande, con una visión cronológica, está dedicada a Esquina, desde los pueblos originarios y el arribo de los europeos, ya que Esquina es el primer punto que tocan los europeos de la provincia de Corrientes allá por 1528. Luego el paso de los jesuitas, Félix de Azara, explorador y naturalista español en el siglo XVIII, la posta de Benito Lamela que se toma, aunque no es jurídicamente un acto fundacional, como el arranque del pueblo al traer la imagen de Santa Rita que veneramos en la iglesia. Seguimos con los primeros años de esos primeros años de Esquina que no estaba donde está ahora nuestro pueblo sino 700 metros al sur. Recordemos que Esquina es la única localidad en toda la Argentina destruida dos veces y vuelta a repoblar. Esta señalado también Pago Largo, el combate de Costa Brava donde se enfrentaron Brown con Giuseppe Garibaldi y una reliquia que tenemos, aunque ella pasó por acá y luego se radicó en Goya: conservamos el cabello de Camila O’Gorman. Para nosotros esa es una de las cinco o seis piezas principales de nuestro acervo museológico.
Camila entrega esa trenza una de las personas que la cuidaban mientras estuvo encarcelada en Goya. Algunos dicen que se la entrego a Juan Pablo Soto, un importante estanciero y hombre público de la época. Ese tipo de regalo era algo común de la época como forma de recuerdo. Y lo hace como agradecimiento por el trato recibido y quien recibe la engarza en oro. Así lo transforma en la leontina (es la cadena de reloj) que fue usado por Soto. Esto llega a nuestras manos a través de los descendientes del historiador esquinense Juan Daniel Cafferata Soto, descendiente de aquel comisario que apresó a Camila.
Luego tenemos objetos de la repoblación de Esquina, con el coronel Cecilio Carrera y Jesús de la Cruz Gallardo, retratos de Luciano Torrent, el constitucionalista de 1853 por Corrientes, también vinculado a Esquina, las primeras imágenes y fotos desde 1875 y a partir de ahí vamos siguiendo el arribo de los inmigrantes, las primeras instituciones que se crean como la Policía, la Sociedad de Beneficencia, la copa de leche, los primeros periódicos de las decenas que tuvo Esquina, el primer cine, el arribo de las líneas de barco cuando a Corrientes se venía por agua y no por tierra. Obviamente referencias a nuestra iglesia en torno a la cual el pueblo giró mucho y la otra institución central que es la Escuela Normal y la figura de José Alfredo Ferreira, esquínense, y lamentablemente un personaje olvidado de nuestra historia y cada vez menos conocido, pero como reza un retrato que tenemos de Sarmiento dedicado por su hija a Ferreira dice: “Al continuador y quien concluyera la obra pedagógica de mi padre”.
—¿Por qué fue destruida y vuelta a nacer dos veces Esquina? ¿Puede contarme ese episodio?
—Después del combate de Pago Largo en 1838, algunas de las partidas de las tropas vencedoras realizaban algo muy común en esas épocas que era el saqueo, el robo y era un poco el botín para las tropas. Después del combate, entre octubre y noviembre de 1839, vienen, atacan y arrasan Esquina donde hay robo, destrucción, incendios, violaciones; parte de la población escapa a las islas y cuentan en su historia que el doctor Andrés Horacio Aguirre, que tuvo la suerte de hablar en primera persona con una de las sobrevivientes de ese ataque, que gracias a Santa Rita, nuestra patrona se largó un aguacero fenomenal que apagó el incendio provocado entonces, lo cual le permitió al día siguiente volver y comenzar a repoblarla, a reconstruirla. Pero pasaron algunos meses y en 1840 otra vez se repiten los ataques.
En este caso se habla de algunos nativos que venían de Santa Fe, al mando de un caudillo que arrasaron Esquina y el Gobierno de Corrientes decidió despoblar el pueblo y replegarse a Goya.
Algunos de los historiadores lo toman como un gran impulso para Goya, porque Esquina en ese momento tenía una población muy importante y esas familias que se van a Goya le dan un fuerte empuje a esa localidad. Pero no todos se van, muchos se quedan en sus campos en lo que se llamó la guardia de la esquina. Significaba, y consta en documentos oficiales de la época, que quedó una guardia militar para no dejar despoblado el territorio. A esa guardia militar arriba en 1842 Garibaldi después de ser vencido por Brown en Costa Brava y desde acá a pocos días escribe el gobernador Ferré pidiendo recursos para poder seguir adelante, todo está documentado. En 1846 el gobierno de Madariaga ordena no la refundación sino la repoblación de Esquina, pero la ubica 700 metros al norte, que es la actual ubicación que está inamovible desde hace 177 años.