Cuando se le preguntó a Carlos Ricciardi (66) por qué sigue remando a nivel competitivo como hace medio siglo cuando subió por primera vez a un bote en el club de Regatas Corrientes, señaló tajantemente que “el remo es una adicción”.
Encuadrado en la categoría Masters, colmada por adictos al remo, recientemente se coronó campeón argentino en doble mixto como strocker de Ana María Pató, en el Tigre, luego de lidiar desde atrás para imponerse en los últimos 150 metros, cuando al oxígeno no se lo encuentra por ningún lado y “es cuando sale a relucir el corazón”.
Fue integrante en los 60/70 de una camada de remeros que entusiasmó. Paradójicamente, de ese grupo solo queda él y uno de la generación siguiente como Luis Bajac (65), quien también sigue compitiendo y comparten el bote.
Integró un cuatro reconocido con Roberto Sosa (fallecido), Augusto Costaguta y Mario Sebastiani, con Hugo Montiel al timón. Después integró el equipo oficial de la Prefectura Naval Argentina subiéndose al ocho remos largos con timonel en 1967 cuando el bote ganó la regata nacional en el río Luján de El Tigre.
En el 2011 fue subcampeón en doble y ocho, bote que volverá a integrar junto con Bajac con los colegas del club Mbiguá en el Sudamericano de Mayo 2014 a correrse en Asunción.
Es valioso conocer los secretos del remo de boca de uno de sus practicantes. Para Ricciardi “seguir remando es la mejor experiencia para una persona. Es un toque de adicción. Se vuelve porque es agradable el entrenamiento, el estrés de la competencia. Uno se hace muchas preguntas antes de competir, después está la sensación del éxito por haber cumplido”, explicó.
Contento porque hay muchos jóvenes que se están sumando y algunos ya cosechando buenos logros, dijo que, el remo de hoy “es distinto al de nuestra juventud. Tecnología en el material de los botes y remos. Métodos de entrenamientos más precisos y la fisiología”.
El remo es un deporte sacrificado. Como todo cuando se está en la elite. Pero a veces cuesta más porque es solitario aun cuando se comparta una embarcación. El agua es el único compañero. No hay miradas salvo las del entrenador. Su voz es la única que se escucha.
Pero el remo reconforta. En la rama Master (veteranos) “hay que tomarlo en serio y con responsabilidad, porque la edad influye. Hay que tener el fuego para entrenar todos los días dos horas, y a veces un poco más. Hay que tener actitud para fortalecer la aptitud”.
Seguir “es la manera de ver la vida deportiva. Agradezco la salud que tengo que me permite practicar deporte. Pasar los 50 sin lesiones te permite continuar en la actividad. En el remo no hay contacto y es una ventaja, aunque no todos sigan”, describió Ricciardi.
Remar es una buena receta para usufructuar el deporte y fortalecer la vida. Sanearla. Los programas Masters son una elocuencia.