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Con el Chango Spasiuk y Luis Salinas, el virtuosismo se apoderó del Cocomarola

La noche del lunes en la Fiesta Nacional del Chamamé no fue tanto para bailar y cantar, sino más para disfrutar de la buena música. Las intensas lluvias de ayer obligaron a la organización a suspender la fecha y se reprogramó la actuación de algunos artistas. El show de Teresa Parodi será hoy, en tanto que el Bocha Sheridan se presentará el sábado próximo. 
 

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Verónica Echezarraga
vechezarraga@ellitoral.com.ar

Luego de tres noches en las que reinó el espíritu festivalero, la cuarta luna de la Fiesta Nacional del Chamamé dio (el lunes) un espacio de lujo al virtuosismo musical. Salvo por algunos números bien festivos como La Pilarcita, Tony Rojas, Irundy y Chingoli Bofill con el homenaje a su padre, las propuestas fuertes de la velada fueron para escuchar sentados cómodos y con la atención puesta en el escenario. Se trató de momentos que hicieron conectar al público con sus emociones más íntimas, que estuvieron a cargo de artistas de la talla del Chango Spasiuk, Luis Salinas y Yamila Cafrune. El romanticismo llegó con Los Hijos de los Barrios, y hasta hubo lugar para la polémica debido al cuadro presentado por el Ballet Oficial (Nervura) y el show del grupo de hip hop Angelus, pues ambos inquietaron a los puristas del género. La quinta noche fue suspendida ayer debido a las inclemencias del tiempo.
Luego de un fin de semana intenso, el lunes la Fiesta Nacional del Chamamé propuso un pequeño cambio de sintonía. Es que la grilla artística redujo el espacio destinado al taco y suela para dar preponderancia a la música en su más alta expresión, música para ser escuchada y no tanto cantada o bailada.
Con casi una hora de tiempo para desplegar todo su potencial, el Chango Spasiuk fue el número fuerte de la velada y trajo a Corrientes una propuesta para escuchar, aunque también para bailar. Con Néstor Acuña en el piano y un seleccionado de primer nivel, el misionero que está cumpliendo 30 años de chamamé realizó un homenaje a Mercedes Sosa. “Quiero traer virtualmente a esta gran cantora que no estuvo nunca en esta fiesta, pero que amó el género”, dijo y sonó Sólo para mí, mientras las pantallas gigantes proyectaban imágenes de Mercedes Sosa. 
No faltaron canciones como Kilómetro 11 de Tránsito Cocomarola, Adiós, Beatriz y Tierra colorada. El Chango invitó, además, a Mandy Larrouge, una cantante francesa de chamamé, junto con quien interpretó El cosechero de Ramón Ayala.
Para el cierre, el misionero presentó su primer instrumento, un acordeón que le había regalado su padre hacía 41 años y con el que cuando era niño recorría distintas pistas de baile de la región: “Con este acordeón aprendí a amar nuestro ñandereko (nuestro modo de ser). Este acordeón volvió a mí después de muchísimos años sin tenerlo, y pocas veces lo toqué en vivo. Hoy quería estar en esta fiesta tocando no la música que compongo ahora, sino la que tocaba a los 10 años para los bailarines”, expresó y así puso a bailar a la nación chamamecera presente en el Cocomarola. 
Y si de virtuosos se trata, hay que hablar de Luis Salinas que se presentó en el anfiteatro con su hijo Juan, también con Aldy Balestra  y Jorge Güenaga. Los artistas completaron una noche lujosa en la que las interpretaciones instrumentales conectaron al público con la calma y el disfrute. Villanueva y El viaje de Luis Salinas fueron algunos de los temas que deleitaron a los presentes.
Otra artista que estuvo entre las favoritas de la velada fue una cantante folclórica muy cercana al chamamé, Yamila Cafrune, quien se llevó los aplausos chamameceros con su interpretación de El último sapucay, también cantó una zamba para Corrientes y se la dedicó al recientemente fallecido Juan Carlos Saravia.
El romanticismo llegó en plena madrugada con la actuación de los siempre esperados Hijos de los Barrios. El conjunto enamoró una vez más al público festivalero con un enganchado compuesto por Te necesito tanto, Perdoname y Qué loco, y otro en el que sonaron Me está matando tu amor, El día que partiste y El huerto triste. Los artistas no dejaron pasar la oportunidad y realizaron un homenaje a Los Hermanos Barrios por su 60 aniversario en la música e interpretaron clásicos como Bajo un ceibo en flor, Mi estrella perdida, Sé que te arrepentirás, Viejo naranjal y Virgen querida. Además, el conjunto recibió un reconocimiento.

Homenaje 
Chingoli Bofill (hijo de Mario) figuraba el lunes en la grilla de la Fiesta Nacional del Chamamé, y días antes había trascendido en las redes sociales que el acordeonista tenía en mente una propuesta de alto nivel para homenajear a su padre. Aunque la idea pretendía ser una sorpresa, el lunes en el Cocomarola no eran pocos los que sabían que sería uno de los platos fuertes del cuarto sapucay, ya que contaría con la participación del padre Julián Zini, Julio y Nicolás Cáceres (de Los de Imaguaré) y Los Alonsitos.
Sin duda fue un homenaje a la altura del homenajeado, uno de los íconos de la música popular. Durante el show Zini recitó Chamamecero, también hubo un recitado de Julio Cáceres quien junto con su hijo Nicolás cantó para Bofill. Los Alonsitos dijeron presente y dedicaron al loretano Chamamé de los Esteros.
Para el broche de oro, los artistas eligieron una emotiva interpretación entre todos de Oh, che gente cuera.

Talento y diversión 
Como todas las noches, la grilla de la fiesta fue amplia y de calidad. Así, por ejemplo, pasaron por el escenario el grupo alvearense Tupá Noy, también la joven Jorgelina Espíndola, quien desde niña brilla en las grandes ligas chamameceras.
Otra que, tal y como sucede cada vez que se presenta en el Osvaldo Sosa Cordero, hizo que los bailarines “saquen viruta al piso” fue La Pilarcita y algo parecido sucedió en la madrugada con los divertidos Irundy. Tony Rojas con una enérgica y bien festivalera presentación también hizo bailar al Cocomarola ya entrada la madrugada, y para el final de la noche se presentó un grande, el chaqueño Lucas Segovia. 
Anoche se esperaba que subieran al escenario Teresa Parodi y Santiago “Bocha” Sheridan, entre otros, pero la velada debió ser suspendida por las lluvias. Según pudo saberse, la presentación de Parodi fue reprogramada para esta noche (velada en la que también se anuncia a Luis Landriscina). El Bocha, en tanto, actuará el sábado. Desde el Instituto de Cultura confirmaron que el importe abonado por las entradas numeradas del martes será reintegrado.

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Con el Chango Spasiuk y Luis Salinas, el virtuosismo se apoderó del Cocomarola

La noche del lunes en la Fiesta Nacional del Chamamé no fue tanto para bailar y cantar, sino más para disfrutar de la buena música. Las intensas lluvias de ayer obligaron a la organización a suspender la fecha y se reprogramó la actuación de algunos artistas. El show de Teresa Parodi será hoy, en tanto que el Bocha Sheridan se presentará el sábado próximo. 
 

Verónica Echezarraga
vechezarraga@ellitoral.com.ar

Luego de tres noches en las que reinó el espíritu festivalero, la cuarta luna de la Fiesta Nacional del Chamamé dio (el lunes) un espacio de lujo al virtuosismo musical. Salvo por algunos números bien festivos como La Pilarcita, Tony Rojas, Irundy y Chingoli Bofill con el homenaje a su padre, las propuestas fuertes de la velada fueron para escuchar sentados cómodos y con la atención puesta en el escenario. Se trató de momentos que hicieron conectar al público con sus emociones más íntimas, que estuvieron a cargo de artistas de la talla del Chango Spasiuk, Luis Salinas y Yamila Cafrune. El romanticismo llegó con Los Hijos de los Barrios, y hasta hubo lugar para la polémica debido al cuadro presentado por el Ballet Oficial (Nervura) y el show del grupo de hip hop Angelus, pues ambos inquietaron a los puristas del género. La quinta noche fue suspendida ayer debido a las inclemencias del tiempo.
Luego de un fin de semana intenso, el lunes la Fiesta Nacional del Chamamé propuso un pequeño cambio de sintonía. Es que la grilla artística redujo el espacio destinado al taco y suela para dar preponderancia a la música en su más alta expresión, música para ser escuchada y no tanto cantada o bailada.
Con casi una hora de tiempo para desplegar todo su potencial, el Chango Spasiuk fue el número fuerte de la velada y trajo a Corrientes una propuesta para escuchar, aunque también para bailar. Con Néstor Acuña en el piano y un seleccionado de primer nivel, el misionero que está cumpliendo 30 años de chamamé realizó un homenaje a Mercedes Sosa. “Quiero traer virtualmente a esta gran cantora que no estuvo nunca en esta fiesta, pero que amó el género”, dijo y sonó Sólo para mí, mientras las pantallas gigantes proyectaban imágenes de Mercedes Sosa. 
No faltaron canciones como Kilómetro 11 de Tránsito Cocomarola, Adiós, Beatriz y Tierra colorada. El Chango invitó, además, a Mandy Larrouge, una cantante francesa de chamamé, junto con quien interpretó El cosechero de Ramón Ayala.
Para el cierre, el misionero presentó su primer instrumento, un acordeón que le había regalado su padre hacía 41 años y con el que cuando era niño recorría distintas pistas de baile de la región: “Con este acordeón aprendí a amar nuestro ñandereko (nuestro modo de ser). Este acordeón volvió a mí después de muchísimos años sin tenerlo, y pocas veces lo toqué en vivo. Hoy quería estar en esta fiesta tocando no la música que compongo ahora, sino la que tocaba a los 10 años para los bailarines”, expresó y así puso a bailar a la nación chamamecera presente en el Cocomarola. 
Y si de virtuosos se trata, hay que hablar de Luis Salinas que se presentó en el anfiteatro con su hijo Juan, también con Aldy Balestra  y Jorge Güenaga. Los artistas completaron una noche lujosa en la que las interpretaciones instrumentales conectaron al público con la calma y el disfrute. Villanueva y El viaje de Luis Salinas fueron algunos de los temas que deleitaron a los presentes.
Otra artista que estuvo entre las favoritas de la velada fue una cantante folclórica muy cercana al chamamé, Yamila Cafrune, quien se llevó los aplausos chamameceros con su interpretación de El último sapucay, también cantó una zamba para Corrientes y se la dedicó al recientemente fallecido Juan Carlos Saravia.
El romanticismo llegó en plena madrugada con la actuación de los siempre esperados Hijos de los Barrios. El conjunto enamoró una vez más al público festivalero con un enganchado compuesto por Te necesito tanto, Perdoname y Qué loco, y otro en el que sonaron Me está matando tu amor, El día que partiste y El huerto triste. Los artistas no dejaron pasar la oportunidad y realizaron un homenaje a Los Hermanos Barrios por su 60 aniversario en la música e interpretaron clásicos como Bajo un ceibo en flor, Mi estrella perdida, Sé que te arrepentirás, Viejo naranjal y Virgen querida. Además, el conjunto recibió un reconocimiento.

Homenaje 
Chingoli Bofill (hijo de Mario) figuraba el lunes en la grilla de la Fiesta Nacional del Chamamé, y días antes había trascendido en las redes sociales que el acordeonista tenía en mente una propuesta de alto nivel para homenajear a su padre. Aunque la idea pretendía ser una sorpresa, el lunes en el Cocomarola no eran pocos los que sabían que sería uno de los platos fuertes del cuarto sapucay, ya que contaría con la participación del padre Julián Zini, Julio y Nicolás Cáceres (de Los de Imaguaré) y Los Alonsitos.
Sin duda fue un homenaje a la altura del homenajeado, uno de los íconos de la música popular. Durante el show Zini recitó Chamamecero, también hubo un recitado de Julio Cáceres quien junto con su hijo Nicolás cantó para Bofill. Los Alonsitos dijeron presente y dedicaron al loretano Chamamé de los Esteros.
Para el broche de oro, los artistas eligieron una emotiva interpretación entre todos de Oh, che gente cuera.

Talento y diversión 
Como todas las noches, la grilla de la fiesta fue amplia y de calidad. Así, por ejemplo, pasaron por el escenario el grupo alvearense Tupá Noy, también la joven Jorgelina Espíndola, quien desde niña brilla en las grandes ligas chamameceras.
Otra que, tal y como sucede cada vez que se presenta en el Osvaldo Sosa Cordero, hizo que los bailarines “saquen viruta al piso” fue La Pilarcita y algo parecido sucedió en la madrugada con los divertidos Irundy. Tony Rojas con una enérgica y bien festivalera presentación también hizo bailar al Cocomarola ya entrada la madrugada, y para el final de la noche se presentó un grande, el chaqueño Lucas Segovia. 
Anoche se esperaba que subieran al escenario Teresa Parodi y Santiago “Bocha” Sheridan, entre otros, pero la velada debió ser suspendida por las lluvias. Según pudo saberse, la presentación de Parodi fue reprogramada para esta noche (velada en la que también se anuncia a Luis Landriscina). El Bocha, en tanto, actuará el sábado. Desde el Instituto de Cultura confirmaron que el importe abonado por las entradas numeradas del martes será reintegrado.