La encuesta que le otorgó al expresidente y candidato opositor Luiz Inácio Lula da Silva 15 puntos de ventaja frente a Jair Bolsonaro obligó al jefe del Estado a reducir su tono de confrontación y a admitir que si pierde su reelección el 2 de octubre dejará la política, en un escenario en el cual el líder del Partido de los Trabajadores (PT) pidió buscar votos entre los que optan por la abstención para ganar sin necesidad de balotaje.
El sondeo del instituto Ipec para la TV Globo representó un balde de agua fría para la campaña de Bolsonaro: las megamanifestaciones de la semana pasada, mezcladas con actos oficiales el Día de la Independencia, no le rindieron fruto en la opinión pública y sí beneficiaron a Lula.
Al mismo tiempo, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del presidente y coordinador de la campaña del Partido Liberal, afirmó que la candidatura de su padre está sufriendo por la falta de donaciones, lo cual le impide expandir los actos por varias regiones de un país continental como Brasil.
El supuesto cambio de actitud del excapitán de ultraderecha se vio al final de una entrevista con streamers evangelistas y bolsonaristas. Allí, Bolsonaro no puso en duda el sistema electoral y dijo que si pierde pasará la banda al vencedor y se retirará de la política. Lo hizo junto con un arrepentimiento por burlarse de las víctimas de covid-19.
En un intento por cambiar el talante par recuperarse en las encuestas, que dan vencedor a Lula, Bolsonaro dijo que, en caso de ser vencido, aceptará las reglas del juego y entregará el poder.
El presidente del Partido Liberal, de 67 años, dijo que no se siente "un salvador de la patria" tras dos horas de entrevistas, luego de que TV Globo divulgara que Lula tiene chances de vencer en primera vuelta.
"Si esa es la voluntad de Dios seguiré, pero si no es, pasaré la banda presidencial y me retiraré porque con mi edad no tengo más nada para hacer en la Tierra si termina mi paso por la política el 31 de diciembre. Tenemos los mismos valores, patria, familia, propiedad y libertad", dijo al canal evangelista de streaming Collab.
El presidente, de 67 años, dijo que no se siente "un salvador de la patria".
Bolsonaro descartó ante los evangelistas -un público dentro del cual tiene preferencia- los discursos de amenazas de no aceptar el resultado electoral que viene repitiendo desde 2021, poniendo en duda el funcionamiento de las urnas electrónicas que se utilizan en Brasil desde 1998.
El mandatario también mostró arrepentimiento de algunas de sus declaraciones más polémicas durante la pandemia, como cuando dijo que no era "sepulturero" para ocuparse del tema o de la negociación para adquirir vacunas, siendo que Brasil es el segundo país en muertes después de Estados Unidos por covid-19.
(EN)