Facundo Font (27) pensó, con alivio, que había zafado de un intento de estafa. Le habían hecho el cuento del tío de Facebook Marketplace, con un comprador fantasma desesperado que mandaba comprobantes truchos y gritaba por teléfono, pero que no daba la cara. Como la plata nunca entró, no entregó los productos. Pensó que había terminado ahí. Recién estaba empezando.
Es que en todo el proceso de venta fraudulenta, entre los gritos y la tensión, los estafadores lograron engañarlo para sacarle información sensible sobre su identidad, un elemento que terminó teniendo más valor que los propios productos: desde hace más de cinco meses están haciendo otras estafas con su cara y su nombre.
La historia tiene un giro distinto: el robo de identidad para poder seguir haciendo girar la rueda de engaños.
La víctima hoy vive con miedo de cruzarse en la calle con desconocidos que puedan haber sido engañados con su nombre y lo estén buscando. No es un miedo hipotético, es algo que ya le pasó al menos dos veces. Hasta ahora siempre logró que le crean que él es otro damnificado.
La historia comenzó a finales de mayo, cuando se mudó junto a su novia. En el proceso para reacomodar cosas, decidió poner a la venta dos consolas de videojuegos: una PlayStation 4 y una 5. Como Mercado Libre se queda con una comisión, decidió publicarlas en Marketplace, la plataforma de Meta que funciona como un foro de compradores y vendedores.
Ese mismo día, un viernes por la noche, un tal Lucas González lo contactó y le dijo que estaba interesado. Le pidió el teléfono para hacerle unas consultas técnicas por WhatsApp. Hasta ahi todo bien. Luego le dijo que le compraba las dos consolas y le pidió que baje las publicaciones de la plataforma, para que nadie más pueda ofertarle a Facundo, jurando que él se las compraba.
Este punto, Facundo luego entendería, es clave dentro de la historia. Cuando las publicaciones se bajan de Facebook, el registro de mensajes entre usuarios desaparece. Ya es más complejo rastrear al comprador que se contactó.
La tensión comenzó cuando le envió un comprobante trucho por 1,4 millones de pesos por las consolas. Lucas insistía en que, según el banco, la transferencia podía demorar hasta 24 horas por el monto. Con la guardia baja, llegó el momento del engaño. "Me pasó una foto de su DNI y me dice 'pasame ahora vos una foto de tu DNI para que confíe.
una semana después recibió vía Instagram el mensaje de un conocido del barrio que le preguntaba si estaba vendiendo productos por Marketplace.