Por Alejandro Karlen Exdiputado del Mercosur y miembro activo de la mesa de negociaciones en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat)
El escenario productivo de nuestra provincia ha cruzado un un umbral histórico. La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea en Asunción, de la que fuimos testigos hace pocos días, no representa simplemente un éxito diplomático; es la materialización de un ciclo de 25 años de gestiones que hoy nos sitúa en una posición privilegiada. Haber integrado las mesas de negociación en EuroLat me permitió comprender que este pacto es, en realidad, un nuevo mapa de oportunidades que Corrientes ha sabido interpretar con antelación, uniendo la potencia de su suelo con la precisión de la tecnología sustentable.
Sin embargo, para que este engranaje comience a girar con toda su fuerza, resta un paso institucional definitivo: la ratificación en el Senado de la Nación. Esta instancia parlamentaria es el corazón de nuestra representación federal. Mientras que en la Cámara de Diputados observamos una fractura evidente —donde los representantes del interior productivo votaron con convicción a favor de la apertura, frente a una mirada bonaerense a menudo anclada en el proteccionismo del puerto—, el Senado tiene ahora la responsabilidad de consolidar esta visión de país. Los senadores deben ser los garantes de que las provincias dejen de ser espectadoras para convertirse en protagonistas del comercio global.
¿Por qué este acuerdo es una necesidad vital para Argentina?
Más allá de las fronteras provinciales, el tratado es la pieza que faltaba para la estabilización macroeconómica de la Nación. Argentina necesita este acuerdo por tres razones fundamentales:
* Diversificación de divisas y mercados: Históricamente, hemos dependido de pocos productos y pocos destinos. Europa ofrece estabilidad. Ingresar a un bloque con un PIB per cápita promedio de 40.000 euros garantiza una demanda constante y precios premium que no están sujetos a la volatilidad de otros mercados emergentes.
* Shock de inversiones y estándares: El acuerdo no solo reduce aranceles; impone seguridad jurídica. Las empresas europeas, al ver que Argentina ratifica estos estándares, traerán inversiones de capital para modernizar nuestra industria, lo que genera empleo de calidad y transferencia tecnológica.
* Anclaje a la modernidad climática: Argentina tiene una oportunidad única de posicionarse como "proveedor sustentable". Al alinearnos con las normas europeas, obligamos a nuestra propia matriz productiva a ser más eficiente, lo que nos hace competitivos frente a todo el mundo, no solo ante la UE.
El gigante europeo: Un mercado de 450 millones de consumidores
Ingresar al mercado europeo es acceder al bloque comercial más sofisticado del planeta. Son más de 450 millones de consumidores que hoy priorizan la calidad y la ética ambiental. Para Corrientes, esto implica un salto de escala: nuestras naranjas, nuestro arroz y nuestra carne ya no competirán solo por precio, sino por su valor diferencial como productos generados en un ecosistema preservado.
Para nuestra provincia, este nuevo orden mundial es una validación. En las rondas técnicas de EuroLat, el lenguaje común ya era el de la huella de carbono. Corrientes llega a esta etapa con una ventaja estructural: nuestras inmensas extensiones forestales actúan como un pulmón que "limpia" la producción, ofreciendo al mercado europeo productos con una carga de CO_2 equivalente inigualable.
Esta ventaja se complementa con la georreferenciación. Mediante sistemas digitales, Corrientes garantiza el cumplimiento del Reglamento EUDR. Hoy, cada exportador puede demostrar que su madera o su carne nacen en tierras libres de deforestación. Nuestra ubicación geográfica y nuestra potencia agropecuaria son los factores que nos ubican como el nodo fundamental de este nuevo eje exportador.
Ante este escenario de plena vigencia, cabe preguntarnos:
* ¿Logrará el Senado dar el mensaje de unidad federal que el interior necesita para atraer inversiones de largo plazo?
* ¿Estamos listos para que nuestras PyMEs escalen hacia los estándares de calidad que exige el consumidor europeo?
* ¿Cómo transformaremos nuestra capacidad de captura de carbono en financiamiento directo para los caminos y puertos que el desarrollo exige?
Corrientes ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad competitiva. Este acuerdo, ya rubricado en Asunción y a la espera de la ley nacional, es el reconocimiento a años de perseverancia. Es el éxito de una provincia que comprendió que la rentabilidad moderna es, por definición, sustentable. El futuro ya no está en el horizonte; está aquí, bajo el sol de Corrientes, y brilla con el éxito de nuestra propia tierra.