En el ámbito del fenómeno Ovni hay muchas teorías y suposiciones en cuanto a la aparición y visitas de seres del espacio, más comúnmente llamados extraterrestres o alienígenas, que habrían venido a la Tierra hace miles de años y dejaron huellas y marcas de su presencia, como por ejemplo las pirámides de Egipto, de Machu Pichu, las aztecas, Stonehege y otros tantos monumentos milenarios cuya existencia y formas de construcción son un misterio hasta la actualidad. Entre las teorías que afirman la llegada de seres superiores que intervinieron en la evolución de la humanidad, hay una que es realmente interesante por los muchos elementos y fundamentos que se esgrimen para sustentarla.
El término Anunaki es el nombre de un grupo de deidades sumerias y akadias, relacionadas con los 50 grandes dioses de la antigüedad. El nombre Anunaki significa más o menos “Los de sangre real”. La leyenda sumeria dice que existe un planeta más en nuestro sistema solar, llamado Nibiru por los sumerios, y tiene una órbita elíptica similar a la de un cometa y que tarda 3.600 años terrestres en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Este planeta estaría habitado por una civilización llamada los Anunaki y que en una de esa aproximaciones a nuestro sistema solar, habrían venido a la Tierra.
¿Cómo pasó todo?
Según la Ufología y algunos destacados autores, los Anunaki fueron una civilización extraterrestre que habría venido a la Tierra hace unos 450.000 años, porque su planeta estaba decayendo aceleradamente, a causa del daño atmosférico que estaba sufriendo y por lo cual necesitaba un mineral capaz de contener los rayos ultravioleta que lentamente lo estaban desgastando y destruyendo. Acá encontraron el oro, perfecto elemento químico capaz de restaurar la atmósfera del planeta Nibiru, del cual ellos provenían. Ellos habrían intervenido genéticamente para lograr que el ser humano de ese entonces evolucionara artificialmente, desde el hombre de las cavernas y los Neanderthal en adelante y así habrían enseñado a los humanos de ese tiempo, algunos conocimientos para el desarrollo y la supervivencia. Es por eso que, según algunos científicos, no se encuentra el famoso eslabón perdido en la cadena evolutiva del ser humano.
De acuerdo a las leyendas y crónicas de esa época, los Anunaki eran seres altos, cercanos a los 3 metros de altura, piel blanca, cabellos largos y algunos de barba. Se habrían asentado en la Mesopotamia Asiática y la antigua Sumeria. Ellos habrían acelerado genéticamente la evolución del ser humano, desde el hombre de Neanderthal hasta el Homo Sapiens por la urgente necesidad de tener trabajadores esclavos. Lo que normalmente habría llevado un millón de años en la evolución, se hizo en pocos meses o años.
Según algunos investigadores y científicos, la tecnología y poder de los Anunaki no ha sido superada aún en el presente por los terrestres. Ellos podían realizar viajes espaciales y manejar a gusto la ingeniería genética y cuando se fueron de la Tierra dejaron sus rastros en todo el planeta, como por ejemplo las pirámides egipcias, mayas, aztecas y chinas. También Stonehenge, las líneas de Nazca y Machu Pichu en el Perú, usando tecnología que aún hoy desconocemos.
Muchas referencias a ellos aparecen en textos y dibujos de la antigüedad, en las tablas sumerias, en el Viejo Testamento y en los nemorosos frescos de las pirámides egipcias. Los autores que creen estas teorías fueron atacados y ridiculizados por sostener esta historia a la que consideran fantasiosa. Sin embargo, en los últimos 20 años fueron encontrados gigantescos esqueletos, pertenecientes a seres de más de tres metros en el Asia Central y a pesar de que autoridades de todo el mundo intentaron ocultarlo, se supo la novedad de este descubrimiento, aunque en general no se le dio mayor importancia, como ocurre casi siempre en estos casos. De cualquier manera, la polémica de si es verdad o no esta increíble teoría, está abierta para todos lo que quieran opinar.