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Un siglo y medio atrás, los franciscanos se hacían cargo del convento de la Merced

Por El Litoral

Viernes, 19 de enero de 2007 a las 21:00
Despuès de un solenme Te Deum predicado por el Prefecto de Misiones RP Fray Constancio Herrero, el gobernador de la Provibncia, Juan G. Pujol y el delegado eclesiàstico presbìtero Dr. Josè M. Rolón, ponen en posesión del iejo convento de la Merced a los Misioneros Franciscanos el 22 de enero de 1857. Como miembros de la Congregación de Propaganda FIDE, vienen a completar la evangelización de la Provincia.

Con este acto se cierran las gestiones que el Gobernador habìa iniciafdo ante el ministerio Nacional de Culto para traer de Europa sacerdotes que, conm generosidad y celo apostòlico, como lo hicieron los que lo precedieron, estuviesen dispuestos a evangelizar e instruir a la poblaciòn de la Provincia que para esos años alcanzaba algo así como unas 150.000 almas, distribuìdas en 19 departamentos en los que habìa una Iglesia parroquial, que en muchos casos era sòlo un galpón deruído, Corrientes tenìa 17 eclesiàsticos y en la Capital, además de la iglesia matriz, habìa 3 conventos: el de los franciscanos, con un fraile joven: el de los dominicos, con un fraile octogenario y el de la Merced, despoblado desde 1985, fecha en la que se extinguiò la orden entree nosotros, al morir el ùltimofraile. Tampoco se contaba connestablecimientos de educaciòn que dependieran de la autoridad eclesiàstica.
Ante est4e estado de la realidad era muy necesario proveer a la provincia proveer a la provincia de un buen nùmero de sacerdotes wque emprtendieran la tarea de adelanto material y espiritual que pretendìa lograr el Gobernador para colocar a la Provincia en el lugar que los tiempos reclamaban.
Los misioneros franciscanos llegaronn a Corrientes 3en los primeros dìas de enero de 1867, se ubicaron en el Convento de San Francisco y pocos dìas despiuès, el 22, en procesiòn y con banda de m‘suica abandonaron el Conmvento Franciscano para dirigirse, acompañados por el Gobernador Pujol, las autoridades militares, civiles y religiosas hasta el ex-Copnvento Mercedario. Allì se cantò un Te Deum teniendo a cargo el sermón el Prefecto de Misiones, RP Fray Constancio Ferrero.
termibnada la acciòn religiosa, el Gobernador puso en posesión de la Iglesia a la nueva comunidad que estaba formada por Fray Gabriel Grotti, guardìán, y los frailes Adriano Casalés, Ignacio Riccioni, Marcelino Osenda, Columbraro Masucci, Flaminio Galli, Aurelio Patrizzi, José D’all Orto, Franscisco Ristorto, NMauro Mazuferi, Fortunato Marchi y el ghermano Pacìfgico Cabelli. Eran todos itsalianos y por supuesto no manejaban nuestra lengua. Apenas instalados se abocaron a la tarea de acondicional el Convento. Hicieron una iglesia nueva, con una hermosa sacristìa, el convento contò con 17 celdas para los frailes y las dependencia necesarias para los distintos trabajos que emprenderìan.
Levcantaron un magnìfico retablo con un nicho para la imagenm de la Patrona. Estas obras se pudieron llevar a cabo con la ayuda del gobierno, con la limosna del pueblo y sobre todo con la ayuda econòmica de la señora del Gobernadpor Lagraña,, Doña Francisca Cabral de Lagraña, que contribuy’+o con 30 onzas de oro selladpo, segùn informa la relaciòn del Padre Osenda.
Pero no solo se preocuparon de la casa, tambièn cuando pudieron manejar el castellano se ocuparon de las confesiones y de las ceremonias del culto; estableceiron una escuela de primeras letras a la que asist’+ian 12 niños y luego abrieron una escuela de mùsica y de piano dirigida por FGray Antonio Beli.
Tres años más tarde, en 1861,vinieron 10 sacerdotes más y en esta ocasiòn trajeron de Europa liobros, imàgenes y ornamentos para dar a las ceremonias el brillo y la importancia que ellas merecìan. Pero ellos vionieron a evangelizar asì que paralelamente a estas actividades se dedicaron a los curatos.
Trabajaron en el Pueblo restauración (hoy Paso de los Libres) donde en solo 7 meses quedò construìdo el templo. Mejoraron tam ièn los templos de Mercedes, San Luìs del Palmar, San Anmtonio de Mburtucuyá, Caa Catí, Yaguareté corá, San Miguel y Loreto, con mucho celo y preocupàciòn dotando tambièn a estos de ornamentos de iglesia e instrumentos para el culto. Concluìdos estos trabajos en los que ponìan mucho amor, dejaban el lugar a los clèrigos que se hacìan cargo de la misiòn, demostrando un enorme sentido de generosidad y desprendimiento.
En la Merced pusieron todosas sus fuerza para acrecentar la devoción a la Patrona y teniendo en cuenta que es Patrona varias veces jiurada por la autoridad civil de la época, en formaconjunto con el gobierno, prteparaban las fiestas patronales que consistían, como hasta ahora, en una solemne misa el 24 de setiembre y por la tarde la procesiòn por las calles de la ciudad. Asistían a estas ceremonias el gobiernmo en pleno y toda la población-.
Llevados por el celo y el amor “a la divina madre celeste”, como dice Fray Gabriel Possenti lograron en 1862 la autorizaciòn d ela Orden Mercedaria para refundar la Ciofradìa de Nuestra Señora de la Merced. Ella tuvo a muchos hombres y mujeres de bien entre sus cofrades, verdaderamente comprometidos que no solio buscaron aprender a querer y venear mejor a Marìa de la Merced, sino que, al lado de los frailes, trabajaron para que el templo luzca espléndido y sea un verdadero orgullo de Corrientes.
Años más tarde, fgracias al trabajo conjunto de los frailes y los laicos, se logrò la imposiciòn de la Banda de Generala del Ejèrcito a la sagrada imagen en 1944 y en 1957 recibiò la Corona Pontificia.
Pero los franciscanos son muy marianos y supieron percibir que Corrienrtes, que fue hija del Milagro de la Cruz, tenìa una reina de Itatí uy finalizando el siglo XIX, el RP Fray Ignacio Marti, delegado eclesiàstico en la provincia y miembro de la comunidade la Merced, se pusiera al frente del proyecto de coronar a la imagen de Nuestra Señorade Itatí. Este iniolvidable acto se llevò a cabo el 16 de julio de 1900.
Muchas cosas hicieronn los frailes de la Merced, siempre estuvieron al lado del pueblo, al lado de los pobres y de los necesitados.
Son 150 años de Presencia y Misiòn, como dice el logo del año jubilar que encarnando y practicando el programa franciscano de minoridad, dejaronhuellas indelebles en nuestra sociedad. El tresttinmonio de sus vidas refleja las enseñanzas de Jesùs, al que pretenden seguir tras los pasos de San Francisco, “con la simplicidad de un niño y con la fidelidad de unn caballero andante”., según dice el padre Ignacio Larrañaga. Por eso, queremos rendir hoy un homenaje de gratitud a estos hombres que nos enseñarpon a amar a Jesùs y a su Santìsima Madre.

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