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Personas psicópatas y celosas

Por El Litoral

Jueves, 04 de febrero de 2016 a las 11:11

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial

Desde la psicología se consideran que hay tres tipos de celos. En primer lugar tenemos los celos normales, que son ocasionales, de corta duración, esporádicos, y no generan un malestar intenso en la pareja. En segundo lugar están los celos proyectados, los propios deseos; se pone en el otro el deseo de engaño, se niega en uno, se proyecta y se lo coloca en el otro. “No soy yo quien te quiere engañar sino sos vos”. En este caso, la persona continuamente siente este miedo a perder.


Básicamente el celoso tiene dos pensamientos:
•    Ser abandonado.


•    Ser humillado.


Y en general, uno de estos dos pensamientos es el que predomina. 
El celoso no es celoso las 24 horas, hay momentos en los que los celos se le detonan, por ejemplo, cuando aparece ese tercero que la persona imagina o que realmente aparece. En ese instante la emoción es intensa y desmesurada, es una sensación desbordante de angustia, de dolor, en la que el celoso puede incluso sentir dolor de estómago o de cabeza y hasta experimentar luego problemas para dormir. Es posible que aparezca una enorme tristeza, una gran bronca que en general es lo que predomina en los celos, y por este motivo la persona necesita calmar esa ansiedad desbordante de que va a ser abandonada o humillada.

Celos delirantes
Por último, existe también un tercer nivel de celos: los celos delirantes, que son los celos en los que hay una certeza celo-típica donde el otro engaña y debe ser lastimado y destruido por tal fin, situaciones donde en general suceden los suicidios y los homicidios.  Obviamente, en ello, hay una construcción delirante, Hay una idea sistematizada, es decir, continua y persistente, pero delirante, entonces el riesgo es mayor.
Con respecto a las personas con delirios de persecución, la gran mayoría tuvo traumas infantiles. Usualmente, quienes experimentan celos delirantes son personas que han vivido experiencias traumáticas en la infancia, en muchos casos la ausencia de papá o de una imagen masculina. 

¿Qué piensa el celoso?
A partir de estudios realizados dos ideas muy frecuentes son:
•    “¡¿Cómo me hiciste esto?!” o “¡¿Cómo me vas a hacer esto?!”.
•    “¿En qué me equivoqué?”.

Cinco conductas típicas del celoso:
•    Revisar Facebook, el celular, los mails.
•    Inspeccionar en busca de manchas en la ropa interior.
•    Escuchar las conversaciones en la casa. Se han registrado casos de personas con celos delirantes que han llegado a instalar micrófonos o cámaras para escuchar.
•    Seguir clandestinamente a la pareja.
•    Hacer visitas sorpresivas.


Las mencionadas son todas conductas del celoso en las que aparecen la ansiedad desbordante y la fantasía de ser humillado o abandonado. Ese desborde es precisamente el que lo lleva a cometer actos irracionales, y a experimentar que el engaño verdaderamente existió. Como tiene una idea sistematizada de que es real, es una certeza, de nada sirve tratar de convencerlo de su error. Estamos hablando de casos extremos; ahora, cuando los celos son frecuentes, normales pero frecuentes, generalmente se trata en general de una persona insegura.


Al celoso no lo cura el tiempo, y no es un tema de estrés, es decir, no es que maltrata porque vino un poco estresado del trabajo. Tampoco es cuestión de esperar que se le pase, porque de a momentos está bien. Hacerlo sería caer en el ciclo del celoso: parece estar todo calmo hasta que aparece un detonante, ese tercero real o imaginario, y entonces, las emociones desbordan.


Si estamos con una persona así, urgentemente tenemos que buscar terapia, conseguir ayuda profesional sin excusas, ya que esto es una enfermedad y no se puede cambiar a la persona. Es importante que no minimicemos el problema, porque el paso del tiempo, lejos de mejorar la situación, la empeora. Además de la terapia, siempre es bueno hablar, expresar lo que sentimos, pero es fundamental hacerlo no desde el lugar de la persecución, sino desde la tranquilidad.

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