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Preocupación por Bolivia

El presidente Mauricio Macri se refirió ayer sobre la situación en Bolivia tras la renuncia de Evo Morales. “Todos estamos preocupados por Bolivia”, respondió el jefe del Estado cuando fue consultado por la prensa antes de ingresar a la reunión de Gabinete.
Esa fue la primera definición pública de Macri sobre la dimisión de Morales. Después de la reunión de Gabinete, el canciller Jorge Faurie dijo que Bolivia está en un “impasse” y remarcó: “No están los elementos para describir esto como un golpe de Estado”.
“Es muy importante el rol de las fuerzas armadas y de seguridad para garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia”, apuntó.
Faurie reiteró que no recibió un “pedido de asilo” en su misión diplomática en Bolivia de parte de Evo Morales, consigna una nota publicada ayer por el diario La Nación.
En este sentido, señalaron que la posición sobre la situación en Bolivia volvió a generar tensión entre Macri y Alberto Fernández. El presidente electo le pidió al mandatario hacer una declaración conjunta de repudio al “golpe de Estado”, pero no llegaron a un acuerdo.
Fernández también le solicitó a Macri que proteja a los funcionarios de Morales que pidan asilo en la embajada argentina en ese país. El presidente electo denunció un “golpe de estado” contra Morales. “Espero que las actuales autoridades actúen bajo ese mismo principio preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia”, dijo.
El domingo, la Cancillería hizo “un llamado a todos los actores políticos y sociales bolivianos para preservar la paz social y el diálogo, enfatizando importancia de encaminar este periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país”.
La postura de la Argentina sobre la renuncia de Morales también mostró diferencias en el interior de la coalición oficialista. Aliados de Macri, como la UCR, Martín Lousteau y el diputado radical Mario Negri, condenaron el “golpe de Estado”.
Morales renunció el domingo a su cargo y denunció un golpe de Estado “cívico, político, policial” luego de que las Fuerzas Armadas y de seguridad le reclamaran la dimisión. Horas antes, había convocado a nuevas elecciones generales tras el pedido de la OEA, a cargo de una auditoría a los cuestionados comicios del 20 de octubre último.
La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia dejó expuesto, una vez más, el antagonismo entre el macrismo y el kirchnerismo frente a los hechos de política regional, consignó La Nación.
Alberto Fernández y la administración de Mauricio Macri manifestaron en las últimas horas diferencias sobre lo que creen que está ocurriendo en el país vecino. Mientras el presidente electo fue contundente anoche en condenar un “golpe de Estado” en Bolivia, el Estado argentino no se expresó en esos términos, y la Cancillería difundió un comunicado en el que llamó a la “paz social” y destacó la “importancia de encaminar este periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país”.
“En Bolivia se ha consumado un golpe de Estado producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército. Es un golpe perpetrado contra el presidente @evoespueblo, que había convocado a un nuevo proceso electoral”, escribió Fernández ayer en Twitter. “Defenderemos firmemente la democracia en toda América Latina. Después de este quiebre institucional, Bolivia debe volver cuanto antes al sendero de la democracia a través del voto popular y sin proscripciones”, agregó.
Apartado de esa postura, el gobierno argentino evitó hablar de golpe. “Para nuestro Gobierno no hay un golpe”, dijo ayer el embajador argentino en Bolivia, Normando Alvarez García.
En la mañana de ayer, el presidente Macri fue escueto en la Casa Rosada al afirmar que “todos” están “preocupados por Bolivia”.
Mientras el canciller Jorge Faurie habló ayer de “transición” y dijo que valora la “libertad de pensamiento” sobre los que hablan de golpe, Felipe Solá -posible canciller de Fernández- responsabilizó a las fuerzas armadas y policiales bolivianas, y a la oposición por la seguridad de Morales.

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Preocupación por Bolivia

El presidente Mauricio Macri se refirió ayer sobre la situación en Bolivia tras la renuncia de Evo Morales. “Todos estamos preocupados por Bolivia”, respondió el jefe del Estado cuando fue consultado por la prensa antes de ingresar a la reunión de Gabinete.
Esa fue la primera definición pública de Macri sobre la dimisión de Morales. Después de la reunión de Gabinete, el canciller Jorge Faurie dijo que Bolivia está en un “impasse” y remarcó: “No están los elementos para describir esto como un golpe de Estado”.
“Es muy importante el rol de las fuerzas armadas y de seguridad para garantizar la continuidad de la vida institucional de Bolivia”, apuntó.
Faurie reiteró que no recibió un “pedido de asilo” en su misión diplomática en Bolivia de parte de Evo Morales, consigna una nota publicada ayer por el diario La Nación.
En este sentido, señalaron que la posición sobre la situación en Bolivia volvió a generar tensión entre Macri y Alberto Fernández. El presidente electo le pidió al mandatario hacer una declaración conjunta de repudio al “golpe de Estado”, pero no llegaron a un acuerdo.
Fernández también le solicitó a Macri que proteja a los funcionarios de Morales que pidan asilo en la embajada argentina en ese país. El presidente electo denunció un “golpe de estado” contra Morales. “Espero que las actuales autoridades actúen bajo ese mismo principio preservando la integridad física de quienes puedan resultar perseguidos por el golpismo y colaboren hasta el 10 de diciembre con la recuperación de la democracia en Bolivia”, dijo.
El domingo, la Cancillería hizo “un llamado a todos los actores políticos y sociales bolivianos para preservar la paz social y el diálogo, enfatizando importancia de encaminar este periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país”.
La postura de la Argentina sobre la renuncia de Morales también mostró diferencias en el interior de la coalición oficialista. Aliados de Macri, como la UCR, Martín Lousteau y el diputado radical Mario Negri, condenaron el “golpe de Estado”.
Morales renunció el domingo a su cargo y denunció un golpe de Estado “cívico, político, policial” luego de que las Fuerzas Armadas y de seguridad le reclamaran la dimisión. Horas antes, había convocado a nuevas elecciones generales tras el pedido de la OEA, a cargo de una auditoría a los cuestionados comicios del 20 de octubre último.
La renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia dejó expuesto, una vez más, el antagonismo entre el macrismo y el kirchnerismo frente a los hechos de política regional, consignó La Nación.
Alberto Fernández y la administración de Mauricio Macri manifestaron en las últimas horas diferencias sobre lo que creen que está ocurriendo en el país vecino. Mientras el presidente electo fue contundente anoche en condenar un “golpe de Estado” en Bolivia, el Estado argentino no se expresó en esos términos, y la Cancillería difundió un comunicado en el que llamó a la “paz social” y destacó la “importancia de encaminar este periodo de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución de ese país”.
“En Bolivia se ha consumado un golpe de Estado producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército. Es un golpe perpetrado contra el presidente @evoespueblo, que había convocado a un nuevo proceso electoral”, escribió Fernández ayer en Twitter. “Defenderemos firmemente la democracia en toda América Latina. Después de este quiebre institucional, Bolivia debe volver cuanto antes al sendero de la democracia a través del voto popular y sin proscripciones”, agregó.
Apartado de esa postura, el gobierno argentino evitó hablar de golpe. “Para nuestro Gobierno no hay un golpe”, dijo ayer el embajador argentino en Bolivia, Normando Alvarez García.
En la mañana de ayer, el presidente Macri fue escueto en la Casa Rosada al afirmar que “todos” están “preocupados por Bolivia”.
Mientras el canciller Jorge Faurie habló ayer de “transición” y dijo que valora la “libertad de pensamiento” sobre los que hablan de golpe, Felipe Solá -posible canciller de Fernández- responsabilizó a las fuerzas armadas y policiales bolivianas, y a la oposición por la seguridad de Morales.